Viajar sin los chicos
Viajar sin los chicos

Siempre fantaseábamos con la idea de irnos solos a algún lado, pero nunca era el momento. Es que a los dos minutos de imaginarme empezando el día a las 10 de la mañana en lugar de a las 7, o tomando sol en la reposera sin estar pendiente de ponerle el protector solar o vigilar que no se coma ninguna colilla de cigarrillo enterrada en la arena, me invadía la culpa.

Y cinco minutos después, con el llanto a flor de piel, ya había desechado esa utópica idea. Porque cuanto más analizaba el tema y la probabilidad de concretarlo, menos preparada me sentía. La culpa de hacer algo en lo que mi hijo no estuviera incluido, y encima por placer, significaba, para mí, ser la madre más egoísta del mundo. Entonces abracé la idea de que nunca iba a estar lo suficientemente preparada para dejarlo.

Un día me llegó un mensaje por WhatsApp con una foto de pantalla: era la fecha de un vuelo donde aparecía mi nombre y el de mi marido, con destino a Miami: mi regalo del Día de la madre. Fue una sorpresa increíble que vino acompañada de emoción, nervios y –cómo no– el llanto culpable. Pero por dentro, me sentí feliz. No era la responsable de la decisión. Si en unos años, Salvador (mi hijo) me cuestiona por qué lo dejé al año y 11 meses podré lavarme las manos. Esa ridícula idea me hizo sentir bien. Pero, ¿por qué sentimos que estamos haciendo algo mal?, ¿tiene que ver con que somos una nueva generación de padres, con otros intereses? ¿Por qué tanta culpa?

La psicóloga especialista en crianza Marisa Russomando y autora del libro Diván King Size para padres, responde: "Los papás de hoy, ya hace un tiempo, tienen sus intereses distribuidos, no está todo volcado en la paternidad, sino en el orden de la pareja, amigos y trabajo. Y esto está bueno para los hijos, que ven a sus padres desarrollarse de forma independiente, pasándola bien, teniendo amigos, con proyectos solos y compartidos", sostiene la especialista.

Y agrega: "La idea es que los chicos mantengan a su mamá y a su papá juntos y que crezcan viéndolos bien. Para eso, hay que ocuparse de la pareja. Por lo tanto, hacer viajes o escapadas es lo opuesto a la idea de una mala crianza, porque los chicos lo capitalizan".

Ayudar a que la experiencia no sólo esté buena para los adultos, sino también para ellos es otra forma de quedarse tranquilos de que los chicos van a estar bien. Que vivan la experiencia de un programa con sus abuelos o tíos, donde los puedan malcriar con actividades y propuestas divertidas, y por qué no, comprarles algún que otro regalo. "Esta experiencia favorece el vínculo con los familiares y siempre es positivo que los chicos amplíen sus lazos. Además, a la vuelta, los papás se sienten renovados, más cómplices, con otros temas de conversación, descansados y con más paciencia; el mejor beneficio para ellos", continúa Russomando.

Por último y no menos importante: dejarlos también favorece la confianza entre padres e hijos. Que los chicos tengan emocionalmente la seguridad y tranquilidad de que sus papás, así como se van, volverán, y puedan manejarse en el día a día a cargo de otro adulto sin depender exclusivamente de sus padres "favorece la construcción de nuevos recursos y la independencia personal".

¿CUÁNDO ES EL MOMENTO? Para mí, nunca iba a serlo. Una de las cosas que más me preocupaba era mi creencia de que él se iba a sentir abandonado y que sufriría. Y ese era uno de mis grandes frenos.

"Los chicos no sufren, como mucho pueden extrañar a la mamá y al papá, pero eso depende de los recursos de cada niño y de los vínculos que hayan tenido hasta ese momento. Si los papás promueven la independencia de sus hijos y los dejan a dormir en lo de los abuelos cuando salen, por ejemplo; al llegar ese momento están acostumbrados a pasar un tiempo sin ellos, aunque obviamente un viaje implique más tiempo", explica la psicóloga especialista en crianza.

Sí, nos van a extrañar como nosotros los vamos a extrañar a ellos, no van a estar las 24 horas sonrientes saltando en la cama y seguramente en algún momento pregunten o se pongan a llorar, porque quieren estar con su mamá y su papá. Es utópico pensar que eso no va a pasar (aunque me encantaría).

Sin embargo, la jefa de Pediatría del Sanatorio Modelo de Caseros, Celeste Celano, me dijo una frase muy cierta: "Siempre y cuando los dejemos en buenas manos y en un contexto favorable, estas son situaciones de la vida a las que los chicos se van a enfrentar y tienen que resolver, y no está mal. La idea no es sobreprotegerlos, sino que salgan fortalecidos".

Y agrega: "Es importante que el adulto que esté con ellos lo pueda contener y no sea culposo". En cuanto a la edad recomendada para dejarlos, hay diferentes posturas entre los profesionales, ya que no existe un librito con reglas específicas. Según Celano, una de las cuestiones a tener en cuenta es que el bebé no esté tomando la teta, para no "cortarle abruptamente el amamantamiento".

Para Russomando, la importancia de la comprensión de los chicos es fundamental, por eso cree que al año y medio ya puede ser aconsejable dejarlos. "A esa edad, los bebés ya están inmersos en el mundo del lenguaje y entienden todo, aunque todavía no hagan un buen uso en cuanto al vocabulario o a la construcción de oraciones", señala. Para Osvaldo Stoliar, pediatra y jefe de Osvaldo Stoliar y Asociados, no es recomendable dejar a un bebé menor a un año, ya que "la sensación de que los padres se fueron, pero van a volver, es difícil de comprender". A partir de los dos años, en cambio, "ya tiene una vida por fuera de la relación exclusiva con los padres y la función de ellos puede ser reemplazable por la de los abuelos, por ejemplo, siempre y cuando asuman esas funciones respetando las rutinas".

CONTARLO COMO UNA BUENA NOTICIA. Si nos vamos con culpa, les estamos demostrando que pasa algo malo. Tratar de enfocarnos en lo positivo de la situación, contarles los planes divertidos que vamos a hacer solos y los que tendrán ellos con quienes estén a su cuidado, o los regalos que les vamos a traer, es una forma de enfocarse en lo bueno.

"Si te vas con culpa, tu hijo no lo va a transitar bien. Los chicos no tienen por qué vivir ni saber lo negativo. La forma de comunicar es siempre desde la alegría y las cosas lindas que van a hacer. Contarles lo positivo que es para los padres poder irse solos", dice Celano.

Y agrega: "Siempre, tenga la edad que tenga, hay que ir hablándolo de antemano, porque, aunque sean chiquitos, ellos lo interpretan". Como a los chicos esto les despierta ansiedad, un buen tiempo para empezar a explicarles que nos vamos a ir de viaje es una semana antes.

LLAMARLOS A DISTANCIA. Muchas veces, en nuestra desesperación por saber cómo están, no nos contactamos con ellos en un buen momento. "La llamada impuesta, todos los días, puede ser demasiada presión para un chico. Hay que respetar los deseos de ellos, porque son los padres los culposos; los chicos pueden verlo de una manera más natural. Recomiendo las llamadas a demanda", dice Celano.

También, esto depende de la personalidad de cada uno: hay chicos a los que les encanta hablar con sus papás por teléfono o Skype y eso los tranquiliza, pero para otros, es todo lo contrario. "Muchos empiezan a armar su pequeño mundito con la persona que los está cuidando y un llamado puede ser irruptivo. Pero esto es ensayo y error", sostiene Russomando.

Finalmente, en unos días voy a estar arriba del avión haciendo realidad esa idea imposible que no me permitía. ¿Quién dijo que los padres no podemos pensar en nosotros? Prometo dormir mucho –pero mucho–, comer a cualquier hora, tener conversaciones de adultos y volver a pensar, por lo menos siete días, en mis necesidades básicas y egoístas. Mi hijo va a estar al mejor de los cuidados.

Antes de dejarlos: Hacé pruebas piloto para cerciorarte de que se queda bien al cuidado de esa persona de absoluta confianza.

xEsté donde esté, asegurate de que siga con su rutina.

xAdelantale y explicale bien qué es lo que va a ocurrir. "A la vuelta, los papás se sienten renovados, con otros temas de conversación, descansados y con más paciencia; el mejor beneficio para ellos".

Juegos para que los chicos se queden bien
¿Cómo hacer para facilitarles, tanto a los adultos que están al cuidado como a los chicos, el tiempo en que están separados de sus papás? La maestra jardinera y mamá Carolina Caporaso nos da tres ideas fáciles para que los chicos se diviertan y tengan un estímulo cada día:

xEl tren: hacer una locomotora donde en el primer vagón esté la fecha en que los papás se van de viaje y una foto de ellos. En los siguientes, la idea es pegar imágenes de los familiares que los van a cuidar ese día y algo referente a un plan que vayan a hacer. Entonces, cada nuevo día, los chicos sacarán el vagón correspondiente y así, tienen noción de qué va a pasar hasta llegar al último, que es cuando vuelven los papás. (Edad: 3 años en adelante). xBúsqueda del tesoro: cada día hay un premio escondido en algún lugar de la casa. Puede ser caramelos debajo de la almohada, un helado en la casa de un amigo, stickers adentro del placard. Así, hasta el último día. (Edad: 1 año y medio en adelante).

xAlmanaque: en cada casillero, al finalizar el día, tienen que escribir o contar qué fue lo más lindo que hicieron mientras sus papás no estuvieron. (Edad: 3 años en adelante).

Textos: Candela Urta (curta@atlantida.com.ar) Ilustración: Verónica Palmieri