Si las tecnologías sirven para facilitar algunas cuestiones, bienvenidas sean; pero si lo que generan es que la madre o el padre dejen de tener un contacto más personal con el bebé, obviamente su impacto será negativo”.
Si las tecnologías sirven para facilitar algunas cuestiones, bienvenidas sean; pero si lo que generan es que la madre o el padre dejen de tener un contacto más personal con el bebé, obviamente su impacto será negativo”.

El viejo y conocido Baby Call ya tiene sus sucesores. En la actualidad existen dispositivos inteligentes que se conectan a los celulares vía apps y de manera muy sencilla pueden informarnos no sólo si el bebé duerme: también su frecuencia cardíaca, su temperatura corporal, sus movimientos durante el sueño, su nivel de oxígeno en sangre y hasta el ruido y la temperatura ambiente de su habitación.

Estos wearables para bebés, o "tecnología que se lleva puesta", son sólo una parte de las novedades que la industria de la tecnología presentó en los últimos años.

Entre los wearables para bebés se destaca uno que tiene forma de media o zapatilla para colocarle mientras duerme y que, como mide el oxígeno y la frecuencia cardíaca, genera una alerta si deja de respirar. Este innovador aparato, que ayudaría a prevenir la muerte súbita del bebé, está diseñado con la misma tecnología que utilizan los hospitales, oximetría del pulso. También existen dispositivos inteligentes que se colocan sobre la ropa, sin tocar la piel, que controlan nivel de actividad, posición corporal, temperatura y si duerme o está despierto. Esta información se envía por bluetooth a un smartphone.

Ahora bien, ¿qué impacto genera la entrada de esta tecnología en nuestra vida? Según el Dr. Martín Gruenberg, médico pediatra, miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría (M. N. 78743), "las funciones materna y paterna no pueden ser reemplazadas por un gadget, un juguete o un aparato electrónico. Las relaciones afectivas que un niño desarrolle en la infancia temprana serán un modelo de cómo se manejarán sus relaciones en el futuro".

Coincide la licenciada en psicología María Noel Lucano (M. N. 34260): "Si las tecnologías sirven para facilitar algunas cuestiones, bienvenidas sean; pero si lo que generan es que la madre o el padre dejen de tener un contacto más personal con el bebé, obviamente su impacto será negativo", dice.
"Los monitores de apnea, saturómetros y sensores de movimientos son instrumentos para pacientes con factores de riesgo o patologías diagnosticadas", reflexiona Gruenberg. Y agrega: "Complejizar y patologizar a un niño afecta la formación del vínculo amoroso que se construye con contacto físico, miradas, caricias y descubriéndose mutuamente.

Y EL INSTINTO MATERNO, ¿QUÉ? ¿Es compatible entonces el uso de wearables para el cuidado del bebé con el instinto materno? "Más allá de que mucha gente piense lo contrario, por ignorancia o por desconocimiento, el instinto materno no existe", afirma Lucano.

"A diferencia de los animales, desde el momento en que nos atraviesa la cultura, perdemos el instinto. Somos seres culturales, no instintivos. Por eso hay mujeres que tienen el deseo de ser mamás y otras no. Si se tratara de algo instintivo, todas necesitaríamos ser madres", agrega el especialista.

Al respecto, en su libro El pediatra en tu casa (Grijalbo), el Dr. Gruenberg afirma que en los humanos existe el fenómeno de vínculo temprano, gracias al cual padres e hijos refuerzan el lazo de amor que los une inmediatamente después del nacimiento. "Este vínculo temprano es disparador de muchas situaciones emocionales en la mamá y en el bebé, y es un componente esencial para el desarrollo del apego. Los neonatólogos, conocedores de esta situación, favorecen la instalación de este vínculo, estimulando el encuentro de la mamá con su bebé en la sala de partos", afirma.

Entonces, ¿tecnología sí o no? "No es bueno estar conectados permanentemente a la tecnología en cualquier ámbito, seas madre o no", apunta Lucano. "No hay que perder, por ningún aparato electrónico, el contacto físico y emocional con el niño. Hay que darle una medida justa al uso de nuevas tecnologías, que sean funcionales y que pasen a reemplazar momentos de encuentro con el bebé. Busquemos siempre el uso equilibrado y no el abuso".

Texto: Fabiana Polinelli