
Cuando comienza el trabajo de parto hay dos opciones: la vía normal (parto vaginal) o la quirúrgica (cesárea). Con excepción de los casos en que esta última se programa con antelación por determinados motivos médicos, el tipo de parto es algo que se establece sobre la marcha, según varios factores.
Más allá de la situación de la mamá, uno de los ítems fundamentales es que el bebé esté llevando bien el proceso y no esté comprometida su salud.
Control permanente
El estado del bebé por nacer se va controlando mediante el monitoreo fetal, un estudio habitual que se realiza hacia el final del embarazo (una vez por semana) y durante el trabajo de parto (en forma constante) para controlar que el pequeño se encuentre bien. Si los resultados que arroja dan cuenta de algún tipo de sufrimiento, se realiza una cesárea cuanto antes.
Como explica el Dr. Marcelo González Bernal, obstetra de Alto Riesgo en Obstetricia del Hospital Universitario Austral, el monitoreo fetal o NST (Non Stress Test) forma parte de la rutina de control del embarazo a partir de la semana 38 o 39 y nos da información de la vitalidad del bebé y su oxigenación, a partir del monitoreo cardíaco.
Pero a este estudio tradicional se podría sumar en caso de ser necesario, el dosaje del pH fetal, que va más allá y brinda la información suficiente para saber si se puede seguir intentando el parto normal o hay que optar por una cesárea.
"Es poco usado en nuestro país, por el costo y el escaso personal entrenado para ello, por eso es importante consultarlo previamente al obstetra de cabecera, si está de acuerdo con el uso de este examen y si en el sanatorio o clínica donde va a nacer el bebé se lleva a cabo esta práctica", explica el especialista.
Diferencias
Lo cierto es que el monitoreo habitual es un poco inespecífico, porque cuando los valores son anormales, no indica necesariamente una alteración del bienestar del bebé. Avisa que hay o puede haber algún problema, y cuando se realiza durante el trabajo de parto, se asocia con el registro de las contracciones uterinas, para valorar en qué momento se producen las alteraciones de la frecuencia cardíaca del pequeño.
Ante esto, se puede sospechar un déficit de la oxigenación del bebé o ser un patrón anormal sin impacto en su oxigenación. Ahí es donde entra el estudio mencionado, esta prueba de vitalidad llamada "Detección del pH fetal en cuero cabelludo".
Cuándo y cómo se hace
El médico lo explica con términos sencillos: "El monitoreo del pH fetal se realiza cuando la embarazada está en trabajo de parto activo, para determinar si el bebé está recibiendo suficiente oxígeno. El monitoreo fetal no advierte sobre la oxigenación, sólo sospecha por el patrón de la frecuencia cardíaca fetal. Entonces, si esta frecuencia es anormal, lo ideal es acudir al siguiente paso, es decir, el monitoreo del pH fetal. Si éste da bien, se puede seguir intentando un parto. Si da mal, se finaliza la conducción del parto y se pasa a cesárea".
Los pasos a seguir son los siguientes:
* El procedimiento dura alrededor de 5 minutos. La madre se acuesta boca arriba, con sus pies colocados en los estribos.
* Cuando el cuello uterino ya se ha dilatado al menos 3 o 4 centímetros, se coloca un espéculo en la vagina, bien dispuesto contra el cuero cabelludo del bebé. Si el cuello uterino no está dilatado, es imposible llevar a cabo este examen.
* Se limpia el cuero cabelludo del bebé y se toma una pequeña muestra de sangre para ser analizada.
* La sangre se recoge en un tubo delgado y hay dos opciones: se envía al laboratorio del centro médico o se analiza por medio de una máquina presente en el departamento de Obstetricia. En cualquier caso, los resultados se obtienen en pocos minutos.
* Si el resultado es satisfactorio, se sigue adelante con el parto normal y se evita la cesárea.
* En cambio, cuando el pH del cuero cabelludo tiene valores fuera de lo normal, es señal de un déficit en la oxigenación del bebé y se debe realizar una cesárea inmediatamente.
Sin dolor
Hay un dato fundamental que agrega el Dr. González Bernal, para tranquilidad de las mamás y los papás: "La detección del pH del cuero cabelludo no es un procedimiento cruento, ni hay registro de dolor en el bebé. Como mucho, se puede encontrar un pequeño hematoma en el sitio de la punción o una mínima lastimadura, pero teniendo en cuenta que está en juego la posibilidad de evitar una intervención quirúrgica como la cesárea, es un contratiempo menor que bien vale la pena".
Por Florencia Romeo / Asesoró: Dr. Marcelo González Bernal, obstetra de Alto Riesgo en Obstetricia del Hospital Universitario Austral, M.N. 95.768.
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