Avanza en Panamá una propuesta para establecer pausas de hasta 15 minutos cada dos horas de trabajo

El anteproyecto también plantea orientación psicológica preventiva, alternativas de descanso para quienes permanecen de pie y multas a las empresas que incumplan las medidas.

Una mujer viste blusa azul y pantalón claro mientras sujeta su pie para estirar la pierna junto a un escritorio con una computadora portátil.
La iniciativa propone pausas activas de 10 a 15 minutos cada dos horas de trabajo continuo. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

La Comisión de Trabajo, Salud y Desarrollo Social de la Asamblea Nacional prohijó el anteproyecto de ley 1, que propone pausas activas, medidas de descanso y atención preventiva de la salud mental en los centros de trabajo.

La iniciativa, presentada por el diputado Manuel Cheng, abarcaría a trabajadores y empleadores de los sectores público y privado en Panamá.

PUBLICIDAD

Algunas empresas multinacionales en Panamá ya promueven pausas activas durante la jornada laboral; el anteproyecto busca establecerlas como una obligación para empleadores públicos y privados.

La propuesta establece pausas activas de entre 10 y 15 minutos por cada dos horas de trabajo continuo. Las define como interrupciones breves que pueden incluir ejercicios de baja intensidad para reducir la fatiga y prevenir molestias físicas.

Ilustración de una cajera con uniforme verde y delantal escaneando un producto en la caja registradora de un supermercado con góndolas y zapatos negros.
Para los puestos que requieren permanecer de pie, la propuesta contempla asientos durante períodos de baja actividad o descansos frecuentes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Su aplicación buscaría atender tanto las exigencias de puestos sedentarios como las de labores que requieren permanecer de pie.

Uno de los cambios se dirige a cajeras, personal de atención al cliente y trabajadores con funciones similares. El texto plantea que puedan realizar sus labores sentados cuando las características del puesto lo permitan.

PUBLICIDAD

Cuando deban permanecer de pie, los empleadores tendrían que ofrecer asientos para períodos de baja actividad o descansos frecuentes durante la jornada.

El anteproyecto también propone que los empleadores brinden acceso a orientación psicológica preventiva y adopten una política interna de bienestar laboral. Para Cheng, la salud de quienes trabajan comprende tanto las lesiones y el cansancio físico como las presiones y el desgaste emocional que pueden acumularse durante la actividad diaria.

Dos personas sentadas frente a frente mientras una sostiene con ambas manos la mano de la otra.
Las empresas tendrían que facilitar orientación psicológica preventiva y adoptar una política interna de bienestar laboral. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las empresas de mayor tamaño tendrían que evaluar anualmente los riesgos psicosociales mediante herramientas validadas.

El texto incluye además mobiliario ergonómico y condiciones ambientales adecuadas entre las obligaciones previstas. Estos riesgos comprenden aspectos de la organización y gestión del trabajo que pueden afectar la salud física o emocional de las personas.

Las exigencias variarían según el número de trabajadores de cada empresa. Las que tengan más de 50 empleados deberían cumplir todas las medidas previstas; las de 11 a 49 tendrían obligaciones mínimas y aplicarían las mejoras ergonómicas según sus posibilidades.

Las unidades de hasta 10 trabajadores contarían con una implementación progresiva y apoyo técnico estatal.

La iniciativa reconoce el derecho a descansos programados y pausas activas sin represalias, así como a recibir formación sobre manejo del estrés y autocuidado.

Mujer sentada en una silla ergonómica negra elevando una rodilla, junto a un escritorio de madera con un monitor.
Mitradel estaría a cargo de supervisar el cumplimiento de las medidas y podría solicitar planes de corrección ante las faltas detectadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

También plantea que los trabajadores puedan comunicar condiciones que afecten su salud emocional y acceder a alternativas frente a la permanencia prolongada de pie.

Para supervisar su aplicación, el anteproyecto asigna funciones a la Dirección de Inspección del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral. Sus inspectores podrían actuar mediante visitas programadas o a partir de denuncias y solicitar planes correctivos con plazos definidos.

El texto contempla denuncias anónimas por una plataforma digital confidencial y protección frente a represalias.

Si se aprueba con su redacción actual, las infracciones podrían recibir multas de $100 a $500 para micro y pequeñas empresas, de $500,01 a $1.000 para medianas y de $1.000,01 a $2.500 para grandes empresas. La propuesta también permite requerir correcciones antes de imponer sanciones, según las condiciones detectadas en una inspección.

Cheng incluyó un incentivo: la certificación “Empresa Saludable” para las compañías que cumplan los estándares de bienestar, ergonomía y prevención del estrés.

El anteproyecto les otorgaría puntaje adicional o prioridad técnica en contrataciones públicas. Mitradel mantendría un registro digital de las empresas certificadas, que podrían exhibir el reconocimiento.

El diputado sostiene que estas medidas buscan reducir lesiones, ausentismo y desgaste psicológico, además de mejorar las condiciones en que se desarrolla la jornada laboral. El prohijamiento permite que la iniciativa continúe su trámite legislativo a primer debate.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD