Grandes felinos recorren las montañas panameñas, bajo algún grado de amenaza

Principal peligro radica en la pérdida y fragmentación de sus hábitats, resultado de actividades como la expansión agrícola, la ganadería extensiva y la urbanización

La presión sobre los recursos naturales y la demanda de carne de monte afectan la disponibilidad de presas para los felinos. (MiAmbiente)
La presión sobre los recursos naturales y la demanda de carne de monte afectan la disponibilidad de presas para los felinos. (MiAmbiente)
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Jaguar, puma, ocelote, tigrillo, yaguarundí y oncilla, son las seis especies de felinos que alberga Panamá y que se encuentran bajo algún nivel de amenaza.

Esta amenaza se da principalmente por la pérdida y fragmentación de sus hábitats, reducción de presas naturales y la presión humana sobre los territorios donde históricamente han coexistido con otras especies.

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La principal amenaza para estos carnívoros radica en la pérdida y fragmentación de sus hábitats, resultado de actividades como la expansión agrícola, la ganadería extensiva y la urbanización.

El avance sobre áreas boscosas reduce los espacios donde los felinos pueden cazar y reproducirse, además de aislar poblaciones que antes mantenían contacto genético.

A esto se suma la reducción de presas naturales, fenómeno que se agrava por la caza furtiva y la competencia con especies introducidas o domésticas.

La conservación de estos depredadores no depende únicamente de quienes administran las áreas protegidas, sino también de todos aquellos que comparten el territorio con la vida silvestre. (MiAmbiente)
La conservación de estos depredadores no depende únicamente de quienes administran las áreas protegidas, sino también de todos aquellos que comparten el territorio con la vida silvestre. (MiAmbiente)

De acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), más de 49,000 especies animales y vegetales en el mundo están actualmente clasificadas como amenazadas, siendo los felinos de América Central parte de este grupo.

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Estos animales, según fuentes de Ambiente, cumplen una función vital en el equilibrio ecológico, ya que regulan las poblaciones de otras especies y contribuyen a mantener la estructura natural de los ecosistemas.

En el caso del jaguar, el mayor felino del continente, el conflicto con actividades ganaderas continúa siendo uno de los principales factores de riesgo, especialmente cuando ocurren ataques a animales domésticos.

Este animal ocupa los bosques densos y las zonas húmedas de Panamá. Esta especie, emblemática para la región, se encuentra clasificada como casi amenazada y su presencia se ha visto reducida en los últimos años, especialmente en áreas cercanas a la frontera con Costa Rica y Colombia.

Mientras, el puma, de amplia distribución en el continente, mantiene poblaciones fragmentadas en el país, principalmente en zonas montañosas y parques nacionales.

Avance del hombre sobre áreas boscosas reduce los espacios donde los felinos pueden cazar y reproducirse. (MiAmbiente)
Avance del hombre sobre áreas boscosas reduce los espacios donde los felinos pueden cazar y reproducirse. (MiAmbiente)

El ocelote y el tigrillo son felinos de tamaño mediano y hábitos mayormente nocturnos, asociados a selvas tropicales y bosques secundarios. Estos animales dependen de la cobertura vegetal para ocultarse y cazar, por lo que la deforestación representa una amenaza directa.

En tanto que el yaguarundí y la oncilla, de menor tamaño, presentan hábitos más adaptables, pero también sufren los efectos de la transformación del paisaje y la reducción de corredores biológicos.

El avance sobre áreas boscosas reduce los espacios donde los felinos pueden cazar y reproducirse, además de aislar poblaciones que antes mantenían contacto. A esto se suma la reducción de presas naturales, fenómeno que se agrava por la caza furtiva y la competencia con especies introducidas o domésticas.

La conservación de estos depredadores, de acuerdo con las autoridades de Ambiente, no depende únicamente de quienes administran las áreas protegidas, sino también del compromiso de todos aquellosque comparten el territorio con la vida silvestre.

Recientemente, con el propósito de impulsar nuevas oportunidades de cooperación para la protección del jaguar y otros grandes felinos, Panamá recibió la visita del Dr. S. P. Yadav, director general de la International Big Cat Alliance (IBCA).

Estos animales regulan las poblaciones de otras especies y contribuyen a mantener la estructura natural de los ecosistemas. (MiAmbiente)
Estos animales regulan las poblaciones de otras especies y contribuyen a mantener la estructura natural de los ecosistemas. (MiAmbiente)

La organización Big Cat Rescue subraya el papel de proyectos de conservación in situ, que involucran la restauración de hábitats, la educación ambiental y el monitoreo de poblaciones.

Señala que la caza furtiva, el tráfico ilegal y el conflicto con actividades humanas como la ganadería continúan representando retos. La entidad reportó que la presión sobre los recursos naturales y la demanda de carne de monte afectan la disponibilidad de presas para los felinos y generan conflictos entre comunidades rurales y fauna silvestre.

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