
Panamá dio un paso clave en materia ambiental e industrial tras la aprobación en tercer debate del Proyecto de Ley 544, una iniciativa que no solo plantea la eliminación progresiva del poliestireno convencional en envases de alimentos, sino que también abre la puerta a la importación, producción y transformación de poliestireno biodegradable certificado.
El enfoque de la propuesta combina restricción y transición, con el objetivo de reducir la contaminación sin frenar la actividad económica ni la cadena de abastecimiento.
PUBLICIDAD
El proyecto establece un marco normativo técnico y verificable que redefine el tratamiento del poliestireno en Panamá. A diferencia de modelos basados únicamente en prohibiciones, la ley busca impulsar una reconversión industrial progresiva, permitiendo que empresas continúen operando mientras migran hacia materiales que cumplan con estándares de biodegradabilidad, reciclabilidad o compostabilidad. Este diseño intenta evitar impactos negativos en precios, empleo y competitividad.
Uno de los cambios más relevantes es la eliminación gradual del poliestireno expandido (EPS) y extruido (XPS) convencional en el sector de alimentos, especialmente en productos de un solo uso como vasos, platos, bandejas y envases térmicos.
PUBLICIDAD
Sin embargo, la ley no prohíbe el material en sí, sino su versión no adaptada a criterios ambientales, permitiendo el uso de alternativas que acrediten certificaciones técnicas bajo normas internacionales y cumplan requisitos sanitarios.

En paralelo, la norma crea un entorno para facilitar la importación de resinas, aditivos y productos biodegradables, incluyendo esquemas como la aditivación en sitio, que permitirá a las empresas transformar el poliestireno en materiales con desempeño ambiental mejorado.
Este componente busca incentivar la inversión y el desarrollo tecnológico, alineando a Panamá con modelos de economía circular y estándares internacionales de producción.
La diferencia entre el poliestireno convencional y el biodegradable radica en su composición y comportamiento ambiental. El primero, utilizado de forma masiva en envases de alimentos, es un material derivado del petróleo que no se degrada de manera natural, lo que le permite permanecer durante años en el ambiente si no es gestionado adecuadamente.
PUBLICIDAD
En cambio, el poliestireno biodegradable incorpora aditivos o procesos que permiten su descomposición bajo condiciones específicas, como entornos controlados de compostaje o digestión, transformándose en componentes como agua, dióxido de carbono y biomasa.
Sin embargo, esta degradación no ocurre automáticamente en cualquier entorno, sino que depende de condiciones técnicas verificables, lo que hace clave su certificación y control para garantizar que realmente cumpla con su función ambiental.

Para lograr esta transición, el proyecto establece un periodo de adaptación de hasta 48 meses, dividido en etapas que van desde la preparación normativa hasta la eliminación definitiva de productos no conformes.
PUBLICIDAD
Durante este tiempo, se permitirá el uso de inventarios existentes y la adaptación de procesos productivos, con el fin de garantizar la continuidad del mercado y evitar disrupciones abruptas en la cadena de suministro.
El marco también introduce el concepto de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), que obliga a fabricantes e importadores a participar en la gestión de residuos posconsumo, incluyendo recolección, reciclaje y trazabilidad de los materiales.
A esto se suma la implementación de sistemas de monitoreo, reporte y verificación, que permitirán medir el cumplimiento de metas ambientales y evitar prácticas engañosas en la comercialización de productos.
PUBLICIDAD
En términos regulatorios, la ley establece que, una vez concluido el periodo de transición, quedará prohibida la fabricación, importación y comercialización de productos que no cumplan con los criterios técnicos definidos.

Aunque el enfoque principal es la adaptación progresiva, también se contemplan mecanismos de fiscalización y control, con posibles sanciones para quienes incumplan las disposiciones establecidas en la normativa.
La propuesta se sustenta en un contexto donde los datos reflejan un problema estructural en la gestión de residuos. En Panamá, cada persona genera en promedio 17.2 toneladas de desechos a lo largo de su vida, de los cuales cerca del 50% podría reciclarse, pero aproximadamente el 95% no se aprovecha.
PUBLICIDAD
Dentro de ese universo, el plástico representa un 12%, y la gran mayoría no se gestiona adecuadamente, lo que termina impactando ríos, mares y áreas verdes.
Aunque el poliestireno expandido y extruido representa solo el 3.2% del plástico importado, su impacto ambiental es altamente visible debido a su ligereza y capacidad de dispersión, lo que lo convierte en uno de los residuos más persistentes en el entorno. Esta condición ha sido uno de los factores determinantes para su regulación dentro de la nueva ley.
El proyecto también advierte que una prohibición sin planificación puede generar efectos contraproducentes, como el aumento de costos logísticos o la sustitución por materiales con mayor huella ambiental. Por ello, la iniciativa apuesta por una transición técnica controlada, que permita evaluar alternativas, proteger el empleo y garantizar que los beneficios ambientales sean reales y medibles.
PUBLICIDAD
Con la aprobación en tercer debate, el proyecto pasa ahora al Órgano Ejecutivo, donde será evaluado por la Presidencia de la República para su sanción o veto. De recibir el visto bueno, la norma entraría en vigencia conforme a los plazos establecidos, marcando un punto de inflexión en la forma en que Panamá regula el uso de plásticos y gestiona sus residuos.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Los lagos del Canal de Panamá se acercan a sus niveles máximos tras las lluvias de octubre
Los embalses recuperaron buena parte de su elevación desde septiembre, pero las previsiones de El Niño mantienen la incertidumbre sobre la disponibilidad hídrica durante 2027.

Panamá busca digitalizar un millón de planos de agrimensura para modernizar sus registros de tierras
El proyecto contempla la creación de un sistema nacional de consulta territorial, con herramientas de búsqueda avanzada, georreferenciación y conservación documental.

Venezolanos representan el 92% de los migrantes que regresan por Panamá al no poder entrar a Estados Unidos
El flujo de retorno hacia Sudamérica contabilizó 6,784 personas hasta el 18 de octubre de 2026, con una reducción aproximada del 64% frente al período comparable del año anterior.
Terremoto en Panamá: una de cada cinco empresas evaluadas reportó afectaciones
Comercios, pequeños alojamientos y negocios agropecuarios enfrentan dificultades para mantener sus operaciones, mientras el Gobierno coordina asistencia financiera.

Gobierno de Panamá busca ampliar la Zona Libre de Colón sin nuevos aportes del Estado
José Raúl Mulino anunció que impulsará el proyecto a partir del 9 de noviembre y que espera una carta de no objeción del Ministerio de Economía y Finanzas. La inversión y los plazos de ejecución todavía no han sido precisados.


