
La competencia por la hegemonía internacional se encuentra definida por dos carreras que se dan de forma simultánea y están interrelacionadas. Una es la carrera geopolítica, que se define por el acceso a lo que resta explotar en cuanto a los recursos minerales y energéticos existentes. En simultáneo, y dependiendo de la primera, se encuentra la carrera por la próxima disrupción, que es aquella que se produce como resultado de la búsqueda de ventajas tecnológicas. Una vez definidas ambas, se constituye aquello que los politólogos conocemos como Pax.
La combinación y ejecución de intereses comunes entre el Gobierno y los intereses económicos dominantes hace evolucionar a la misma. La Pax no es la formación de un sistema pacifico, pero sí uno de estabilidad, cierto grado de orden y previsibilidad.
PUBLICIDAD
En la actualidad, carecemos de Pax porque ambas carreras no están definidas. La carrera por los recursos se encuentra abierta. Cada potencia busca ganar acceso a los recursos que necesita. La estrategia hemisférica de Estados Unidos se relaciona a recuperar un lugar preponderante en una región que presenta dos ventajas:
- Se encuentra alejada de todos los conflictos internacionales
- Las riquezas minerales, energéticas y proteicas son su carta de integración al mundo.
La ejecución de una neodoctrina Monroe como forma de lidiar con los problemas vinculados al abastecimiento de los recursos necesarios para poder llevar a cabo los avances tecnológicos pertinentes -y eventualmente, en una situación de conflicto, negárselos a los adversarios- es la carrera geopolítica por excelencia. Del Ártico a, en un futuro cercano, la Antártida, es lo que explica la relevancia de los estrechos en la economía internacional, desde el estrecho de Malaca, pasando por el de Ormuz, hasta Magallanes. Quien detenta los recursos, tiene la capacidad de afectar el cálculo estratégico. En un contexto de uso de la interdependencia como arma, la política de estrangulamiento o presión económica, basándose en la posesión de determinadas ventajas, se encuentra a la orden del día.
PUBLICIDAD
La carrera por la próxima disrupción también es una de accesos, pero a la frontera tecnológica: IA, materiales compuestos, computación cuántica, bioingeniería, entre muchos otros.
En este caso, China y Estados Unidos compiten cabeza a cabeza por ver quién define el futuro en este campo, aunque pareciera que el gigante asiático hoy lleva la delantera, destruyendo otro mito: las autocracias también pueden ser altamente innovativas.
PUBLICIDAD
La decisión del Gobierno de sumarse a una coalición flexible conocida como Pax Silica supone brindar certezas en la provisión de recursos estratégicos. Es una iniciativa que tuvo sus inicios con los entonces canciller Diana Mondino y ministro de Defensa Luis Petri: cómo Argentina podía sumarse de manera inteligente a la cadena de valor de Estados Unidos y de otros países transatlánticos. No hay restricciones a comerciar los recursos que se necesitan a todos los actores que son parte de la revolución tecnológica en curso en tiempos de paz, pero en tiempos de tensión o conflictos, define líneas divisorias de aprovisionamiento compatibles.
Esto favorece dos cuestiones. Primero, desambigua las políticas exteriores de aquellos actores que se suman, dejando en claro el posicionamiento estratégico frente al creciente tratamiento que se le da en el plano de la seguridad internacional y la defensa a los llamados recursos críticos.
PUBLICIDAD
En segundo lugar, en caso de una tensión internacional intensa o de un conflicto armado imprevisible, reasegura a quien funge como socio principal las garantías de provisión de recursos estratégicos, permitiendo mantener a la economía funcionando, limitando los exabruptos de mercado, como sucedió en el caso de la guerra con Irán, o como se la conoce actualmente, la Tercera Guerra del Golfo.
La Pax Silica es necesaria para aquello que Philip Howard ha dado en llamar Pax Technica. Esta aparece en el horizonte como el verdadero reemplazo a la Pax Americana.
PUBLICIDAD
La segunda carrera es la que estructura la economía, la sociedad y lo militar a partir de la conectividad. Es por ello que el mundo digital es fuente de riqueza y de inseguridad. La forma que asume esta Pax es la de la conectividad mediante una serie de acuerdos institucionales, políticos, económicos y culturales apoyados por una red de dispositivos compatibles, inclusive entre adversarios, de forma tal de tener lazos que estabilicen situaciones de conflicto que pueden degenerar en conflictos abiertos. La conectividad física y virtual domina la discusión de la hegemonía global. La política de armamentización de todo, explotando vulnerabilidades de la vinculación cruzada, se despliega a sus anchas porque no podemos desconectarnos de la red integrada multinivel que se viene construyendo en la economía global desde los años setenta del siglo pasado.
Para la política exterior y de defensa de Argentina, esto tiene dos significados muy concretos. Como actores tributarios de la red occidental, las oportunidades presentes en la misma reducen el margen para políticas exteriores de oposición y de equidistancia, dejando dos modelos con posibilidades para avanzar en la próxima década: la acquiescencia o alineamiento y el compromiso selectivo.
PUBLICIDAD
Este último, presenta una ventaja frente a la primera opción: marca, sin ambigüedades, quiénes son nuestros socios en la construcción de seguridad internacional y minerales críticos, y en particular nos da tiempo para negociar áreas de desarrollo estratégicas para la Argentina mientras permite avanzar en temas que no estén relacionados o que las condiciones de tiempo de paz lo permitan. El compromiso selectivo propone a cada actor en cada agenda en la cual estamos vinculados dejar en claro en qué se puede avanzar y en dónde están los límites. Una sociedad que necesita evolucionar de forma clara, a los efectos de desarrollar las capacidades que el país tiene.
Desde el punto de vista de la defensa, termina la fantasía lúdica de jugar narrativamente a políticas de balance duro, dando lugar a una integración útil a la red de defensa más avanzada existente en la actualidad, maximizando las oportunidades que se abren con nuevos socios privados internacionales de diversa índole que puedan acelerar la necesaria transformación de la defensa en Argentina, como actor contribuyente y activo de la seguridad internacional.
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Sociedades automatizadas y responsabilidad penal
Los tres problemas sin solución que el cuerpo legislativo deberá abordar

Precios quietos, costos vivos
Mientras el valor de obra se mueve con una dinámica propia, el mercado tiene límites

El mayor activo estratégico del Perú no es el cobre, es la infraestructura natural que sostiene su economía
Hay una pregunta que rara vez aparece en la discusión pública: ¿sobre qué descansa realmente la economía?
El desconcierto de la IA: mucho ruido y pocas nueces
Los datos indican que el 88% de las organizaciones ya la aplica en al menos una función, pero solo el 39% detecta mejoras, casi siempre por debajo del 5% en rendimiento

El fútbol como esperanto de la esperanza
La cita deportiva reúne a millones frente a pantallas en distintos países, con triunfos y derrotas limitados al juego, y proyecta una vivencia de comunidad integrada que se sostiene en normas aceptadas por todos




