
Cada vez que una empresa tecnológica anuncia despidos masivos y menciona la inteligencia artificial como causa, el debate se divide en dos bandos: los que creen que es el fin del trabajo tal como lo conocemos y los que insisten en que todo es un relato conveniente para justificar ajustes que ya estaban en agenda. Ambos se equivocan, al menos en parte.
La verdad es más incómoda que cualquiera de los dos extremos. Hay un cambio estructural real en curso: la IA está redefiniendo cómo se trabaja, qué hace una persona y cuántas personas se necesitan para hacer lo mismo. Pero también hay empresas que aprovechan esta narrativa para justificar ajustes que ya tenían en agenda. La pregunta correcta no es si el fenómeno es real o exagerado, sino en qué proporción es cada cosa. Y eso varía empresa por empresa, sector por sector.
PUBLICIDAD
Los que ya sienten el impacto Donde el cambio es más visible y concreto hoy es en el mundo del desarrollo de software. La IA ya puede encargarse de una parte importante del ciclo de desarrollo y empieza a meterse en terreno que antes era exclusivo del programador senior. Cuando una empresa tecnológica despide programadores y lo atribuye a la automatización, la explicación probablemente sea honesta. Cuando una empresa de otro rubro hace lo mismo, hay que mirar con más atención.
El caso de Klarna es ilustrativo. La compañía redujo personal tras incorporar IA y luego revisó esa decisión. Algo similar hizo Google. Estos ejemplos muestran que muchas organizaciones se adelantaron, tomaron decisiones irreversibles basadas en promesas que la tecnología todavía no podía cumplir del todo, y después tuvieron que recalcular. La IA ayuda enormemente, pero aún no hay un reemplazo uno a uno para la mayoría de los roles. Hay tareas que la IA hace mejor que una persona y hay decisiones, contextos y relaciones que siguen requiriendo criterio humano.
PUBLICIDAD
¿Qué empleos están en riesgo? Los más vulnerables son los que viven dentro de una computadora haciendo tareas repetitivas o cognitivas acotadas: redacción de contenido estándar, programación básica, atención al cliente guionada, análisis de datos rutinario. En el otro extremo, los oficios físicos tienen más resguardo a corto plazo. La IA no puede apretar un caño todavía.
Pero más allá de la categoría de trabajo, hay una variable decisiva: la adopción. El mayor riesgo no es el puesto que tenés, sino si lo hacés con IA o sin IA. La IA no reemplaza personas. Las personas usando IA reemplazan a las personas que no la usan. Eso es lo más relevante del panorama actual.
PUBLICIDAD
¿Destrucción o transformación? En el corto plazo, lo que domina es la transformación de roles. En el mediano y largo plazo, si la IA sigue evolucionando al ritmo actual, la ecuación cambia. La cuenta neta va a ser negativa: se va a necesitar menos gente para hacer el mismo trabajo. No lo planteo como alarmismo, sino como diagnóstico. La pregunta no es si eso va a pasar, sino qué hacemos antes de que pase para estar del lado correcto de esa ecuación.
Para las empresas que quieran implementar IA sin que la primera decisión sea reducir planta, el camino empieza por capacitar al equipo. Pero la capacitación sola no alcanza: hay que trabajar el cambio cultural, que es lo más difícil. Esta es la tecnología más fácil de usar que inventó la humanidad: las máquinas nos entienden, nos responden en lenguaje natural, pueden pensar junto a nosotros. El problema no es la herramienta, somos nosotros adaptándonos a ella. Décadas de hábitos y resistencia al cambio frenan una adopción que, de otro modo, podría ser casi inmediata.
PUBLICIDAD
Qué hacer hoy Para los profesionales que quieren no quedar desplazados, tengo tres recomendaciones concretas. La primera: mentalidad de aprendiz permanente, entendida no como frase motivacional sino como hábito real, con al menos media hora diaria aprendiendo y practicando con herramientas de IA. La segunda: revisar los propios flujos de trabajo al menos una vez por mes y preguntarse qué parte puede ser asistida o mejorada. La mayoría de las personas no hace esto nunca. La tercera: no coleccionar aplicaciones, sino elegir una o dos herramientas transformadoras para el trabajo específico de cada uno y dominarlas a fondo.
En América Latina, el impacto será más gradual que en Estados Unidos, excepto en el sector tecnológico, que compite globalmente y usa las mismas herramientas. El tejido de PyMEs de la región, con menor digitalización de base, tendrá más tiempo para adaptarse. Pero eso no significa que el cambio no vaya a llegar: significa que hay una ventana para prepararse que en otros mercados ya se está cerrando.
PUBLICIDAD
El diagnóstico es claro y sin eufemismos: la IA no va a reemplazar a todas las personas, pero las personas que la usan van a reemplazar a las que no, porque una sola persona con IA puede hacer el trabajo de más de una. La cuenta neta, al final del día, da negativa. Vale aclararlo: la humanidad anticipó el fin del empleo con cada revolución tecnológica y siempre terminó generando más. Esta puede ser la excepción, o puede que estemos repitiendo el mismo error de predicción. Lo que sí es claro es que, si esta vez la ecuación da negativa, las soluciones van a requerir algo más que capacitación individual.
Pero hay oportunidades enormes para quienes se mueven primero. La pregunta es cuántos están dispuestos a moverse.
Últimas Noticias
Malvinas Norte: entre el petróleo comprobado y las expectativas de Sea Lion
La iniciativa prevé once perforaciones ligadas al FPSO Aoka Mizu, con capacidad cercana a 55.000 barriles diarios, con trabajos desde 2027 y el arranque en 2028, según el cronograma empresario

IA en el trabajo: más comunicación y eficiencia, menos vínculos humanos
Recientes estudios indicaron que, en plena expansión de la inteligencia artificial, tan solo el 20% de los empleados a nivel global y el 25% en Argentina está comprometido con su trabajo

Fraude dentro de las empresas: claves para la detección temprana
La detección temprana de comportamientos y operaciones inusuales puede contribuir a reducir el impacto económico y reputacional y a prevenir nuevos casos

Del título a las competencias: el nuevo desafío de las universidades
La expansión de la matrícula durante cinco años acompaña una oferta nacional superior a 7.600 carreras, posgrados y segundas especialidades, según los datos citados sobre el sistema de educación superior peruano

De la cinta magnética al rave
Antes de los festivales masivos y la llegada de Piknic Électronik a Lima, la electrónica peruana atravesó laboratorios universitarios, radios under y raves clandestinos. Un recorrido por seis décadas de historia sonora, desde Jorge Eduardo Eielson hasta Kancasica



