Balance de 5 años de aborto legal en Argentina

Crisis humanitaria, descalabro sanitario y urgencia demográfica

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El Día del Niño por
El Día del Niño por Nacer se conmemora en medio de la mayor crisis humanitaria, sanitaria y demográfica de la historia argentina. REUTERS/Mariana Nedelcu

Estando a pocas semanas de celebrar el Día del Niño por Nacer el 25 de marzo, el debate público sigue enfocado en otros temas, mientras el país se sigue sumergiendo en la mayor crisis humanitaria, sanitaria y demográfica de toda su historia. Si bien podrían ser múltiples los factores causales, llama la atención su clara coincidencia con la implementación de los protocolos de aborto por el Ministerio de Salud de la Nación en junio de 2015 (lo que significó una legalización encubierta del aborto) seguida de la sanción de la Ley 27.610, que estableció como política de estado la muerte sistemática de seres humanos inocentes e indefensos en el seno materno por su sola condición de ser “No Deseados”.

Basado exclusivamente en datos del sistema de salud pública, el número de abortos ha ido incrementando luego de su legalización en 2020, desde 73,487 en 2021; 96,664 en 2022 y 86,565 en 2023. Si bien no hay cifras oficiales de 2024 y 2025 a nivel nacional, sí las hay provenientes de la Provincia de Buenos Aires, donde se realizan aproximadamente la mitad de los abortos del sistema público de todo el país. El número de abortos ascendió de 15,330 en 2020 (100% bajo protocolo de aborto) hasta 43,270 en 2024 (95% como aborto legal y 5% bajo protocolo). El 9.7% de esos niños eran de segundo y tercer trimestre de gestación. Es lógico estimar que el número de no nacidos (NN) en Argentina asciende a más de 350,000 desde 2021 hasta la fecha.

Tampoco hay datos confiables provenientes de abortos realizados en el ámbito privado, obras sociales y abortos ilegales, pero fácilmente, se podrían estimar aproximadamente 500,000 argentinos inocentes muertos en los últimos 5 años, lo que indudablemente nos coloca en la mayor crisis humanitaria de nuestra historia.Sólo a modo de referencia histórica, esta cifra es 770 veces mayor que el número de héroes argentinos muertos en la guerra de Malvinas, con la obvia diferencia que el país no ha padecido conflictos bélicos desde entonces. Este número de argentinos muertos es 4,385 veces mayor que el número de muertos en los ataques terroristas a la AMIA y la Embajada de Israel juntos. Se podría llenar el Estadio de River Plate más de 6 veces con la cantidad de argentinos muertos por aborto hasta la fecha.

Más allá de estadísticas, el aborto plantea una cuestión ética central: el estatuto del ser humano concebido, el alcance de su derecho a nacer, y quién puede arrogarse el derecho de decidir quién debe nacer y quién debe morir, tal como ocurría en la era de la esclavitud o el nazismo.El Estado dejó de ser garante de protección integral de la vida humana para transformarse en facilitador y cómplice de la muerte de niños argentinos inocentes. (Para la ley argentina se es niño desde la concepción hasta los 18 años.)

Oportunamente, el relato dominante sostuvo que el aborto legal, seguro y gratuito salvaría vidas. ¿De cuántas vidas estamos hablando? ¿Cuántos hijos deberán morir para salvar la vida de un muy bajo número de madres que deciden matarlos? El Ministerio de Salud ofrece datos estadísticos acerca del número de muertes maternas por abortos inducidos recién a partir del año 2017 y están catalogados como “Aborto médico, otro aborto, aborto no especificado e intento fallido de aborto”. La Figura 1 muestra la proporción de madres muertas por abortos inducidos desde 2017 hasta 2023. (Número de madres muertas por aborto inducido sobre el total de muertes de mujeres embarazadas) De ella se desprende que la probabilidad de una madre de morir por un aborto inducido es muy baja, pero más importante aún, no ha habido una disminución significativa luego de su legalización. ¿Suena razonable que aproximadamente 80,000 argentinos inocentes deban morir al año en el sistema público para que no mueran entre 8 y 20 madres que se practican el aborto? Nadie tiene por qué morir, especialmente cuando podemos salvar la vida de los dos. ¿Desde cuándo la muerte puede ser la solución a un problema? ¿Existe peor fracaso de la política que ofrecer la muerte como solución a un problema, que ni siquiera es médico? ¿O es acaso el embarazo una enfermedad?

Proporción y número de madres
Proporción y número de madres muertas por aborto inducido sobre el total de mujeres embarazadas fallecidas. (2017-2023)

Sin embargo, hemos observado cierto incremento en el número de muertes de madres que sí desean tener a sus hijos. Las muertes maternas por causas directas (enfermedades ligadas al embarazo) o indirectas (enfermedades previas al momento de embarazarse) han aumentado del 81.5% en 2015 hasta el 90.7% en 2024. Sabiendo que los recursos públicos son finitos y acotados, es más que obvio que estos deben ser asignados para salvar y no para terminar vidas.La incorporación del aborto como prestación obligatoria en el sistema público implicó la reasignación de recursos humanos, infraestructura y presupuesto en un sistema sanitario históricamente devastado. Mientras un aborto debe ser resuelto por ley dentro de los 5 días de la consulta so pena de sanciones, las demoras en los hospitales públicos para cirugías oncológicas superan los 3 meses. Ni mencionar la escasez de recursos, transfusiones de sangre, camas en terapia intensiva, etc., muchas veces requeridos para resolver las complicaciones hemorrágicas ocasionadas por los mismos abortos. La ley no obliga a informar acerca de las complicaciones del aborto, las que son sabidamente severas, por lo que no hay registros certeros. La Provincia de Buenos Aires gastó 978 millones de pesos solamente en fármacos destinados al aborto, dinero proveniente de contribuyentes que no necesariamente estén de acuerdo con esa política, y en un distrito que tiene más de 13 millones de habitantes (35%) bajo la línea de pobreza. La crisis sanitaria del aborto es mucho más abarcadora y grave de lo que podemos abordar en estas breves líneas.

Otro de los muy graves problemas que se ha visto acelerado desde la aparición de los protocolos de aborto y su posterior legalización es la caída sostenida de la natalidad, tal como ha ocurrido en otros países del mundo. La tasa global de fecundidad viene disminuyendo de manera constante y ha logrado cifras alarmantes muy por debajo de lo esperado para lograr un adecuado recambio poblacional estimado en 2.1 hijos por mujer. El promedio de hijos que tiene una mujer a lo largo de su vida fértil ha caído de 2.2 en 2013 a 1.5 en 2023. (Figura 2 A) La figura 2 B muestra datos del Ministerio de Salud de la Nación de la sustantiva caída en la tasa de fecundidad cada 1000 mujeres en edad fértil en los últimos 18 años.

Tasa de fecundidad. Promedio de
Tasa de fecundidad. Promedio de número de hijos por mujer (2012-2023)
Tasa general de fecundidad por
Tasa general de fecundidad por cada 1000 mujeres en edad fertil en todo el País

Desde el año 2020, CABA registra preocupantes cifras de deflación demográfica, es decir, mueren más de los que nacen. (Figura 3 A) Mismo hallazgo se ha encontrado en la Provincia de Buenos Aires en 2024. (Figura 3 B) Las tendencias en todo el país han alcanzado niveles preocupantes y es altamente probable que ingresemos en la tan temible deflación demográfica dentro de los próximos 3 a 5 años. (Figura 3 C) Esto llevará a una inversión de la pirámide poblacional y a una incuestionable disminución de la población económicamente activa capaz de sostener al resto de la población, especialmente, a los mayores.

Total de Nacimientos y defunciones
Total de Nacimientos y defunciones en CABA (2015-2024)
Total de Nacimientos y defunciones
Total de Nacimientos y defunciones en la Provincia de BA (2015-2024)
Total de Nacimientos y defunciones
Total de Nacimientos y defunciones en todo el País (2015-2024)

Sería simplista atribuir este fenómeno exclusivamente a la legalización (encubierta o no) del aborto, dado que otros factores presuponen un peso significativo aunque más difícil de demostrar estadísticamente, como ser la crisis económica, postergación de la maternidad, inserción laboral femenina, cambios culturales (“wokismo”), destrucción sistemática de los valores familiares y patrios, demonización de la crianza de niños, enseñanza de aborto como derecho en las escuelas (Plan ENIA, etc.), imposiciones de organismos supranacionales de control poblacional, entre otros. Sin embargo, la evidencia demuestra cómo esta peligrosa crisis demográfica comienza a ocurrir en 2015 y se acelera a partir del 2021 hasta la fecha sin ofrecer panoramas de recuperación.

Tal como ocurrió con la esclavitud o el nazismo, la legalización del aborto fue presentada como una conquista irreversible. Sin embargo, su fracaso social, sanitario y demográfico en Argentina y el mundo es incuestionable. Solo alimenta intereses buitres extranjeros y un negocio millonario de escala internacional.

En una Argentina atravesada por crisis múltiples, preguntarse por el rumbo de sus políticas públicas no es un ejercicio ideológico, sino una obligación cívica. El desafío consiste en abordar el tema sin simplificaciones ni consignas, con la madurez que exige una cuestión que involucra vida, derechos, salud y el futuro patrio. La crisis humanitaria, sanitaria y demográfica nos coloca en una situación de emergencia que exige una mirada estratégica de largo plazo que trascienda coyunturas ideológicas.La legalización del aborto no ha demostrado resolver ninguna de sus falsas promesas. Urge que la Argentina salga no solo del aborto legal sino también que el Ministerio de Salud anule completamente toda clase de protocolos de aborto, sabiendo que ofrecen aborto a demanda por causales indemostrables hasta prácticamente el fin del embarazo.

De la misma forma que es menester Argentina salga de la inicua ley de aborto y vuelva a ser faro del mundo en materia de defensa de la vida y la familia, esta salida debe estar custodiada por toda una serie de medidas de acompañamiento y apoyo a mujeres en situación de vulnerabilidad, mejoras en la ley de adopción, habilitar consejerías y redes de contención social, verdadera implementación de la Ley de los 1000 días, políticas de maternidad protegida, y un cambio de educación escolar y universitaria basado en valores y virtudes, hasta que la decisión de matar un hijo en el propio seno materno sea una conducta totalmente inaceptable.

La undécima edición de la Marcha por la vida tendrá lugar en todo el país el sábado 28 de marzo, donde tendremos una nueva oportunidad de solicitarle a nuestros mandatarios que mediante sus legisladores deroguen la perversa y nefasta ley de aborto, y anulen toda clase de protocolos de aborto.

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