
En la Argentina hablar de pymes es hablar de empleo y también de las dificultades que tienen para acceder a soluciones financieras. Hoy el 50% de las pequeñas y medianas empresas no logra acceder a crédito por los canales tradicionales. Este no es un dato menor ni coyuntural, representa una señal estructural de un sistema que dejó de acompañar a quienes sostienen gran parte de la economía real.
El Indicador de Competitividad y Acceso al Financiamiento (ICAF 2025), elaborado por FinanCAME, confirma lo que vemos todos los días en la operatoria: casi la mitad de las empresas en el país no logró acceder a ningún tipo de financiamiento en 2025 y más del 56% desconoce alternativas fuera de la banca. Entre emprendedores la situación es aún más crítica porque dos de cada tres no pudieron financiarse en el último semestre del año pasado atrapados entre la falta de capital inicial, la incertidumbre macroeconómica y requisitos imposibles de cumplir.
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Los datos del Banco Central van en la misma línea. El problema no se limita al acceso sino también a la dimensión del crédito: plazos cortos, montos que no alcanzan y procesos burocráticos que son incompatibles con la dinámica real de las empresas. Para una pyme cobrar a 60 o 90 días y pagar costos altísimos para obtener liquidez se convirtió en la regla (no en la excepción). Este descalce tiene un impacto directo en la actividad, la generación de empleo y, sobre todo, en la posibilidad de subsistencia y crecimiento de cada empresa. El deterioro financiero se observa, también, en la cantidad de cheques rebotados por falta de fondos: entre 2024 y 2025 la cifra se triplicó.
Casi la mitad de las empresas en el país no logró acceder a ningún tipo de financiamiento en 2025
No sorprende entonces que el financiamiento no bancario (fintech, factoring, leasing) haya crecido 84% interanual y ya supere los $11 billones. Más que una moda es una respuesta del mercado a una necesidad concreta. Las pymes no buscan deuda por inversión o adquisición de bienes de capital, sino liquidez para seguir funcionando.
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Desde mi experiencia, la gestión eficiente del capital de trabajo es el verdadero termómetro de la salud de una empresa porque cuando la liquidez falta las decisiones se vuelven defensivas. Se frena la producción, se postergan pagos y se congela la contratación. Esa fue nuestra génesis, permitir el acceso a financiamiento de flujo de capital de trabajo para que las empresas puedan crecer.
Si una empresa (o proveedor) ya tiene ventas, contratos adjudicados, facturas o cuentas por cobrar, eso es valor. Y a través de una billetera digital B2B permitimos monetizar esos activos (cheques, facturas, órdenes de compra o contratos) sin generar nueva deuda y sin depender del Scoring tradicional propio. El foco está puesto en la solvencia del pagador, no en seguir limitando a quien ya opera con menor margen de maniobra.
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Para una pyme cobrar a 60 o 90 días y pagar costos altísimos para obtener liquidez se convirtió en la regla (no en la excepción)
Este modelo iguala condiciones. Pymes y proveedores acceden a liquidez en menos de 24 horas, monetizando sólo los recursos necesarios y pagando tasa únicamente por el tiempo y la fracción de dinero efectivamente utilizado. Es un financiamiento alineado con el flujo real del negocio, no con formularios estándar y garantías pensadas para otra escala.
Cuando el capital circula, la economía respira. Y cuando las pymes pueden sostener su operación, el impacto se replica de inmediato en el empleo formal. Financiar pymes es el camino más directo para impactar positivamente en el entramado productivo.
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El debate ya no debería ser si el financiamiento no bancario llegó para quedarse porque los números muestran que ya está instalado entre nosotros. La discusión de fondo es cómo logramos que más actores conozcan estas herramientas y las incorporen a su gestión cotidiana. Diversificar las fuentes de financiamiento y educar a todos los actores del ecosistema es una decisión inteligente que protege el empleo y mantiene viva la actividad comercial en los momentos clave, y en definitiva salvaguarda el bienestar de toda la sociedad.
Si queremos una economía con más pymes activas y más empleo sostenible necesitamos soluciones que estén a la altura de la realidad. Y esa realidad exige mayor accesibilidad, flexibilidad y comprensión del negocio. Todo lo demás es seguir pidiéndole a las pymes que se adapten a un sistema que no fue diseñado para ellas.
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El autor es CEO de RedMagister
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