El presidente Milei busca consolidar su agenda en un escenario político fragmentado

La coyuntura actual muestra a la dirigencia dispersa y a la sociedad resignada ante prácticas polémicas, mientras los referentes opositores carecen de una estrategia clara que desafíe el rumbo impuesto por el oficialismo

Guardar
La CGT enfrenta fracturas internas
La CGT enfrenta fracturas internas mientras la reforma laboral avanza y las pymes alertan por el cierre de 21 mil empresas desde noviembre de 2023

Enero fugó para adelante. El presidente Milei se repartió entre festivales, teatro y la Derecha Fest. A Davos trató de convertirlo en un nuevo hito. En esta ocasión, su tercera intervención, se diluyó en manos del presidente Trump. Presidente que por su poderío ígneo contra el mundo, concentró toda la atención. Milei está tan solo en su geografía política que necesitó subir al ring side a Tapia (AFA) y recientemente al empresario Paolo Rocca, quien supo elogiar las políticas anarcolibertarias que hoy padece. Queda claro que ni Cristina de Kirchner ni Axel Kicillof le seducen ya como rivales. El Presidente en este 2026 rescató su agresividad inicial. Por razones conocidas, y otras no; una parte importante de la sociedad admite las permanentes transgresiones de los políticos en especial y de la dirigencia en general.

A esta altura, podemos concluir que la sociedad mayoritariamente consiente la corrupción que en un trabajo permanente desde hace décadas hasta hoy, horada las instituciones con el peligro de socavar los cimientos democráticos. Y, ¿cuál sería el resultado? Concentración de poder en poquísimas manos, casi absolutismo. ¿Es solo un peligro argentino? No. Es una realidad internacional en este hoy, donde somos protagonistas involuntarios de un cambio de época que aún no tiene nombre. Es absolutamente cierto que las redes sociales coparon la parada política. Son las unidades básicas o comités de antaño. Y su nocividad es tal que Inglaterra y Francia intentan preservar a los adolescentes en formación, prohibiéndoles su uso.

La política que debiera asomar como alternativa a la presidencial brilla por su ausencia, y solo se dispone a rezar a San Expedito para que en noviembre el presidente Trump no cuente con la adhesión mayoritaria de su electorado. Nada parece hacer reaccionar a miembros de sectores que alguna vez fueron oposición. Inútil entonces es pedir que se introspecten sobre su razón de ser y se pregunten: ¿Qué seguimos haciendo para que persistan y se agranden los problemas de siempre?

El país que imagina Milei resulta muy lejano al que Argentina construyó por décadas. ¿Puede en nombre de un ajuste necesario en la macroeconomía, con resultados relativamente positivos a hoy, destruir el tejido productivo y social construido en décadas? ¿Puede un Presidente solamente tener una “muestra exitosa” reducida a la economía primarizada de la montaña, y dejar que se ahonden y ensanchen bolsones de pobreza con violencia en ascenso? Sobre esto último cree el Presidente y buena parte de la política –es transversal–, que bajando la edad de imputabilidad de los menores se soluciona la dificultad. Diría el papa Francisco “solo esconden el problema debajo de la alfombra”.

Volviendo a lo productivo y su entramado, hoy muy endeble; a veces esta cronista se pregunta si el ignorar las cadenas de valor y sus unicornios con el potencial real que tienen, es una ignorancia adrede o real.

Tiene razón el Presidente cuando señala la connivencia de sectores que en forma non sancta, esquilmaron al Estado y se convirtieron en prebendarios. Pero no se trata de cerrar y castigar a todos, sino de limpiar y eficientizar. Si como sostiene el Dr. Hugo Quiroga “la política no es otra cosa que un vaivén entre la realidad y los valores”, la respuesta a mis preguntas está ahí. Hemos dejado como sociedad, de sostenernos en valores o los hemos cambiado, pareciera que permanecemos anestesiados en un “todo vale” que termina destruyéndonos.

La política opositora, o lo que queda de ella, ante el panorama descripto, parece no preguntar por el día después, y solo corre detrás de acontecimientos de una agenda que con claridad impone el Presidente.

Sobre la reforma laboral, la CGT está prácticamente fraccionada, con el sector encabezado por la UOM que ya armó su calendario de protestas; Jorge Sola afirmó: “ni Santilli ni el gobierno tienen línea de negociación con la CGT. Nosotros hablamos con gobernadores y especialmente con los legisladores. Son ellos los que tienen la responsabilidad”. Sobre el sector disidente dijo: “no me parece oportuno lo de Furlán, su objetivo y el mío son los mismos. Esta ley, que no debe salir, solo es respaldada por la UIA. Las pymes o CAME no están de acuerdo”. Al consultar qué eliminarían del proyecto en discusión, sostuvo: “Si de eso se trata, sería un proyecto mutilado”. Sobre el plan de acción señaló: “la semana próxima se reúne nuestro Consejo Directivo, saldrá un plan de acción”. La CGT ha contabilizado que desde noviembre de 2023 a diciembre de 2025 la pérdida del empleo registrado asciende a 272.607, y en igual período las pymes que cerraron son 21 mil, de las cuales 4 mil son santafesinas. Los senadores en línea general, creen que la ley saldría. Mucho dependerá de los gobernadores y el capítulo Ganancias que recorta un 3% coparticipable para sus provincias (según informe AEFIP). Todo dependerá si se lo compensan. Esta semana el bloque de senadores radicales propuso algunos cambios al oficialismo. De no ser contemplados hasta no darían quórum. A propósito del Senado, es muy probable que febrero venga con la novedad (en el peronismo), de más bloques confluyendo en un interbloque para diferenciarse del kirchnerismo.

El informe citado detalla que además bajan las contribuciones patronales de 20.40 a 17.40% (servicios) y de 18 al 15% en otras actividades, afectando jubilaciones, PAMI, obras sociales, asignaciones familiares para sustentar el FAL.

Así como la pregunta inicial es qué hace Argentina el día después de la destrucción de su aparato productivo y social; cabe preguntarnos como sociedad y desde la política, dónde están las medidas preventivas para evitar la cooptación de menores por bandas narcos que rápidamente los convierten en delincuentes todo terreno. La baja de edad es una salida coyuntural que tranquiliza, pero sin políticas productivas es irrelevante. El tema es, tanto en lo productivo como en esto, qué país queremos y para construir la sociedad que haga a ese país, debemos decidir qué niñez queremos.