Crónica de un incendio anunciado

La Comarca Andina del Paralelo 42° ha experimentado durante la última década al menos 12 incendios forestales de gran extensión y alta severidad que conjuntamente quemaron aproximadamente 46.000 hectáreas

Guardar
El lunes 5 de enero
El lunes 5 de enero se inició un incendio en Puerto Patriada, Chubut

Un nuevo verano y nuevamente en la Comarca Andina del Paralelo 42° se repite la historia, como si esto ya fuera parte de una triste saga que parece no tener fin. El lunes 5 de enero se inició un incendio en Puerto Patriada, Chubut, que a la fecha continúa descontrolado y con un comportamiento extremo, arrasando miles de hectáreas de bosque nativo. Esto ocurre en un contexto más cálido de lo habitual, con marcado déficit hídrico luego de un invierno seco y atípico, y en el marco de una política de desfinanciamiento del sistema nacional de prevención y combate de incendios.

La Comarca Andina del Paralelo 42°, que comprende las localidades cordilleranas de El Bolsón (Río Negro) y El Hoyo, Lago Puelo, Epuyén y El Maitén (Chubut), ha experimentado durante la última década (2015-2025) al menos 12 incendios forestales de gran extensión y alta severidad que conjuntamente quemaron aproximadamente 46.000 hectáreas. Gran parte de estos incendios, como los de Golondrinas-El Hoyo (2021) y Epuyén y Confluencia (2025), involucran áreas de interfase urbano-rural (IRU) donde el fuego arrasó bosques nativos destruyendo más de 1000 viviendas y llevándose 4 vidas humanas.

Estas áreas de IRU se caracterizan por la presencia de viviendas y establecimientos agropecuarios inmersos en una matriz de vegetación natural (bosques, arbustales y pastizales) y plantaciones forestales de especies exóticas. Esta configuración del territorio resulta de un reciente y continuo proceso de expansión y desplazamiento de los ejidos urbanos hacia áreas rurales y naturales boscosas. Este proceso conlleva un incremento de las actividades humanas y cambios en el uso de la tierra, que generan mayor presión sobre el ambiente y elevan la probabilidad de incendios forestales de interfase.

La ocurrencia de estos nuevos megaincendios de IRU no es azarosa ni forma parte de la dinámica pasada de incendios de la región. Por el contrario, representan un fenómeno socio-ecológico que refleja la convergencia de múltiples procesos. Por un lado, se destacan las condiciones meteorológicas extremas sin precedentes resultantes del cambio climático. El clima del norte de la Patagonia ha experimentado un aumento sostenido de las temperaturas y una reducción de las precipitaciones, con proyecciones futuras que prevén la continuidad y agravamiento de estas tendencias, incluyendo una mayor frecuencia e intensidad de sequías.

Por otro parte, el paisaje andino ha registrado la acumulación de combustibles forestales, resultante de cambios en la dinámica forestal y el escaso manejo sostenible del bosque nativo.

Asimismo, el aumento de incendios y su severidad ha favorecido la transición del bosque a matorrales más inflamables, dominados por arbustos rebrotantes e invasoras, que incrementa la recurrencia de incendios. A esto, se suma la presencia de plantaciones forestales de especies exóticas promovida por políticas estatales pasadas que, junto con la invasión secundaria de pinos en áreas adyacentes y quemadas, han incrementado la cantidad de combustible, modificando el comportamiento del fuego y aumentando su intensidad.

Finalmente, la Comarca Andina ha experimentado en las últimas décadas un desmesurado crecimiento demográfico, que conlleva un desordenado proceso de urbanización en zonas urbanas y de interfase, generando fuertes impactos negativos ambientales y socioeconómicos.

Este nuevo y complejo escenario territorial sin precedentes socioambientales da lugar a un paisaje altamente vulnerable al fuego que plantea complejos desafíos para la gestión y planificación territorial y las políticas públicas a corto y mediano plazo. Más allá del combate inmediato del fuego que se realiza siempre, este escenario requiere de un nuevo enfoque territorial que contemple integralmente todos los procesos anteriormente descritos, poniendo especial énfasis en el desarrollo urbano y las actividades humanas en las áreas boscosas y de interfase, la prevención y la educación ambiental, y la respuesta ante eventos futuros.

Lamentablemente, y de no mediar profundos e inmediatos cambios, la ocurrencia de estos megaincendios se intensificará en el futuro y esta saga continuará.