Hay un fenómeno nuevo: un republicanismo económico deliberativo.
Surge de una dinámica de vetos y las leyes de insistencia en las normas aprobadas por el Congreso para mantener o solicitar la ampliación de fondos en políticas específicas que altera un programa económico por parte del ejecutivo.
PUBLICIDAD
Hay un doxarquía sobre Javier Milei, es decir, un impulso de la opinión pública que ha doblegado algunas de las políticas de gobierno obligándolo a masticar bronca e insistir en que no cambiará su visión aún cuando el Congreso apalancado en estas opiniones mayoritarias le marca otra agenda.
Ambos fenómenos tienen vasos comunicantes y ya se reconoce la retroalimentación en el Congreso y en la liga de gobernadores de la oposición más dialoguista.
PUBLICIDAD
Por lo pronto, la novedad es que el mercado -todos los actores que intervienen en el escenario de incentivos, demandas, resoluciones, compras, ventas, ahorro, inversiones y finanzas, etc.- deben aprender a tomar decisiones en contextos de incertidumbre, decididamente, en tanto es claro que los próximos dos años no habrá un único tomador de decisiones.
Lo anterior es clave entenderlo en tanto la cultura corporativista y clientelar se acostumbró a mirar siempre al Ejecutivo para avanzar o detener sus conductas económicas entendidas en un sentido amplio. Desde el trader financiero hasta el kiosco de la esquina de casa.
PUBLICIDAD
Por ende, no hay, en este contexto donde cada vez más importará el rol de los presidentes de bloques del Congreso y vuelve a tener peso la visión de ministros o del jefe de gabinete para alcanzar acuerdos políticos con sentido político institucional, un sólo decisor para todas las decisiones. Incluso el Poder Judicial puede comenzar a tomar más relevancia sobre decisiones que quizás hasta ahora no son judiciables.
Si esto ocurriera, el mercado (todos nosotros en cada acción diaria) ya no tendrá un esquema de ejecutivo hegemónico y un Congreso en formato de escribanía.
PUBLICIDAD
El mercado debe aprender a invertir, desarrollar, crecer e interactuar por un sentido de supervivencia mirando las decisiones políticas sin esperar sólo la legitimidad de un actor para después accionar. Ahora, sólo deberá mirar la legalidad de los procesos y actuar en consecuencia porque no habrá, como es usual escuchar alguien que tenga la sartén por el mango o la última palabra en materia de políticas públicas.
Bienvenidos al régimen republicano de control recíproco, constante, que exigen siempre explicaciones simples y debates públicos para que la sociedad conozca las decisiones políticas dando publicidad a los actos de gobierno. Bienvenidos todos al republicanismo económico deliberativo.
PUBLICIDAD
El autor es analista de Asuntos Públicos
Últimas Noticias
Inteligencia artificial y demanda energética: el desafío ambiental que el Perú no puede postergar
Las normas ambientales, energéticas, territoriales y de recursos naturales no fueron diseñadas necesariamente para la escala de estas operaciones, que requieren suministro estable, refrigeración permanente y, en algunos casos, agua intensiva

“El mundo de Araí”, una experiencia de encuentro que derriba prejuicios
Una experiencia de intercambio epistolar entre alumnos de una escuela rural bonaerense y una comunidad mbyá guaraní de Misiones revela el valor de la educación para acercar realidades y construir vínculos

¿Y si, en lugar de ser mi propio jefe, fuera mi propio empleado?
La autonomía exige responder mensajes, preparar presupuestos, cobrar servicios y revisar gastos, funciones que suelen quedar relegadas cuando no existe una autoridad externa que fije responsabilidades cotidianas

El ahorro invisible: por qué cuesta guardar dinero incluso cuando los gastos están ordenados
No siempre la falta de ahorro responde a una mala administración financiera, pero en muchos casos sí



