
Buenos Aires es una ciudad que se anima. Hoy volvemos a hacerlo con una política simple y moderna que busca posicionar a la Ciudad como un hub de la innovación. Tenemos con qué: talento, creatividad, empuje emprendedor y un ecosistema tecnológico que crece incluso en contextos difíciles. Pero para que esa energía se transforme en inversión, empleo y oportunidades concretas, hacen falta reglas claras y simples.
Por eso, desde la Ciudad tomamos cuatro medidas para simplificar la actividad cripto e impulsar su desarrollo. Las reglas confusas alejan inversiones y castigan a quien quiere hacer las cosas bien; las reglas claras atraen talento, reducen costos y multiplican oportunidades.
1. Si tenés criptomonedas, desde ahora podés pagar tus impuestos y trámites —como ABL, Patentes, Ingresos Brutos y multas— con la criptomoneda que prefieras y mediante código QR: más opciones y menos tiempo perdido.2. En la compraventa de criptoactivos, deja de gravarse el total de la operación: con la nueva base imponible se tributa solo sobre la diferencia de cotización, se evita la doble imposición y se equipara el tratamiento al de otros instrumentos de pago, haciendo a la Ciudad más atractiva para operar e invertir.3. Además, incorporamos un nomenclador tributario para toda actividad cripto. Esto simplifica la inscripción y las declaraciones sin costo fiscal, aporta claridad regulatoria y reduce burocracia. La posibilidad de una correcta identificación evita retenciones sobre el capital y aporta seguridad jurídica y reglas previsibles.4. Por último, las empresas que ofrecen servicios de activos virtuales (PSAV) quedan excluidas de los regímenes de recaudación bancaria que aplican retenciones automáticas de Ingresos Brutos en nuestra jurisdicción.
¿Por qué importa todo esto? Porque pagar un impuesto sin filas ni intermediarios, que un comercio cobre con el medio que más le convenga o que un emprendedor sepa exactamente qué y cómo tributar tiene impacto real: la simplificación ahorra tiempo, baja costos y mejora la competitividad.
Para nosotros, innovar es la diferencia entre quedarnos quietos o competir con las grandes ciudades del mundo. Y a los porteños no nos es ajeno: Buenos Aires fue pionera con el primer subte de Latinoamérica y hoy cuenta con la primera red de transporte con múltiples medios de pago para que elijas cómo viajar. Esa misma lógica —dar opciones y sacar obstáculos— es la que aplicamos ahora al universo cripto.
Desde la gestión de Jorge Macri en la Ciudad, la apuesta es clara: queremos que los vecinos tengan más libertad para elegir cómo pagar, cómo moverse y cómo emprender. Si queremos atraer talento e inversión, debemos animarnos a cambiar para que las buenas ideas puedan nacer, crecer y convertirse en una realidad. Innovar no es prometer el futuro: es abrir el camino para que cada vecino pueda construirlo. Este es un paso más para que la Ciudad siga siendo viva, creativa y líder.
Menos trámites y costos, más competencia. Así posicionamos a Buenos Aires como el epicentro de innovación y conocimiento que es, e impulsamos nuevos drivers para crecer con inversiones y generación de empleo de calidad.
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