
Los diversos escenarios en el siglo XXI plantean desafíos sin precedentes para el ámbito educativo. La irrupción de nuevas tecnologías, los cambios sociales acelerados y la creciente diversidad exigen que los sistemas educativos se transformen y adapten rápidamente a realidades complejas y en constante evolución. Este contexto obliga a repensar las prácticas pedagógicas y las formas de gestión educativa, incorporando nuevos modelos que respondan a las demandas de un mundo complejo y atravesado por la cultura digital.
En este sentido, es necesario replantearnos qué es APRENDER hoy. Para ello, se requiere analizar sobre las prácticas áulicas y los nuevos planteos en la construcción colectiva de alternativas pedagógicas innovadoras. A su vez, reflexionar sobre cómo estamos enseñando en pos de anticiparnos al futuro.
Una educación centrada en el aprendizaje que pueda anticipar y responder a los nuevos modos de aprender, formando ciudadanos para un futuro incierto y lleno de oportunidades, que aborde las pedagogías centradas en el estudiante, fomentando la autonomía, el pensamiento crítico y la creatividad.
En este contexto de creciente complejidad cultural, es necesario tener en cuenta los escenarios de diversidad y culturas inclusivas para que las instituciones educativas puedan garantizar una educación accesible, que promueva la equidad y las trayectorias significativas, analizando cómo las tecnologías y las políticas pueden integrarse para asegurar una mayor inclusión.
Ahora bien, el mundo evoluciona constantemente, y la educación no es ajena al impacto de las tecnologías emergentes. Es por ello que también es necesario debatir acerca de los desafíos y oportunidades de la transformación digital en la enseñanza, con énfasis en la construcción del conocimiento, los entornos virtuales, la innovación pedagógica y la calidad educativa en la era digital, qué cambios tecnológicos y digitales y qué tendencias emergentes están en juego.
Pero nada de esto será posible si la gestión y la política educativa no son flexibles en estos tiempos de cambio e incertidumbre. Para ello se deben gestionar recursos y desarrollar líneas de acción que respondan de manera dinámica a los desafíos de la educación contemporánea, desde la planificación estratégica hasta el liderazgo institucional.
Algunos temas urgentes de abordar deberían ser los 3 ABP: preguntas, problemas y proyectos, educar para el asombro, el uso de la IA en la escuela, sin olvidar algunas cuestiones que abren al debate, tales como: ¿por qué es necesario aprender conocimientos poderosos?, como se pregunta Tenti Fanfani o “¿y ahora qué vamos a hacer?”, como intenta responder Silvia Duschatzky desde una pedagogía de las tentativas.
Necesitamos buscar espacios de reflexión para la construcción colectiva de instancias pedagógicas innovadoras que analicen el presente y se anticipen al futuro. El debate es entre todos los que conformamos las instituciones educativas.
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