
Las cifras brindadas por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas afirman que más del 90% del transporte de carga en el país se realiza en camiones y estos vehículos se han convertido en un blanco frecuente para el delito, especialmente en zonas de alto riesgo y corredores logísticos claves, donde la vigilancia o las medidas de prevención son aún insuficientes. Hoy, el punto más débil de la cadena logística es el transporte terrestre, y los delincuentes se benefician de ello.
El robo de carga no solo implica pérdidas económicas directas, sino que genera un impacto en toda la cadena logística: aumentan los costos operativos, ocasiona retrasos en las entregas, se pierde la confianza de los proveedores e impacta sobre el precio de los productos. Todo esto genera un círculo vicioso donde las pérdidas terminan siendo absorbidas por toda la cadena: desde el productor hasta el consumidor final.
Las bandas que operan en este tipo de delito no son improvisadas y, en el 99% de los casos, cuentan con información exacta del objetivo, situación que les permite robar lo que están buscando. Por ello, el riesgo de robo en la ruta se ha transformado en un desafío para las empresas logísticas y de transporte.
Durante el último año, en Argentina, los rubros de mercaderías más robados fueron los de alimentos, paquetería, electro y textil. Y, en relación con las modalidades, la mayor cantidad de los casos sucedieron durante la carga y descarga, el cruzamiento y en los semáforos.
Ante esta realidad, el sector logístico tiene la necesidad de adaptarse utilizando medidas de prevención para reducir los riesgos. ¿Cómo se logra? La inteligencia artificial es, sin duda, una de las tecnologías que se deben adoptar para reducir las pérdidas. Aquellas empresas que utilicen sus beneficios serán las que mejor rendimiento presenten. Para esto, incorporar servicios que funcionen y protejan a los transportes mediante sistemas de rastreo satelital basados en telemática se vuelve esencial.
Estas soluciones, además, permiten el rápido recupero del vehículo y/o mercadería en caso de robo o hurto y, desde apps, posibilitan la localización de cada vehículo y de la mercadería en tiempo real. Adicionalmente, ofrecen la posibilidad de recibir alertas de velocidad y de desconexión de batería, activación de GeoZonas y acceso al historial de recorrido.
La inclusión de este tipo de herramientas mejora la seguridad y optimiza la eficiencia operativa, permitiendo tomar decisiones basadas en datos y actuar de manera proactiva frente a situaciones sospechosas.
En un contexto donde las pérdidas millonarias amenazan la rentabilidad del sector logístico, adoptar tecnologías como la inteligencia artificial y la telemática ya no es una opción, sino una necesidad. Prevenir el delito en la ruta es posible, pero exige compromiso, inversión y visión a largo plazo. La buena noticia es que las herramientas existen y están al alcance de todos: ahora, el desafío es implementarlas.
Invertir en prevención es invertir en el futuro de una logística más segura, más eficiente y con mayor trazabilidad.
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