
“Sabemos muy bien que las personas, frente al televisor, se dejan hipnotizar por lo que ven y escuchan. Su corazón queda rendido a nosotros, pendientes de lo que les hagamos sentir… pero también sabemos cómo usamos este recurso, y no siempre es de manera noble”.
Estas palabras —claras, lúcidas, incómodas— son de Nínawa Daher, joven periodista argentina que hoy se encuentra en proceso incipiente de beatificación y canonización.
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Una voz luminosa
“Comunicar en valores. En la actualidad, los valores y el amor al prójimo no forman parte de las noticias del día… no venden. Porque la oscuridad es más redituable que la luz… y la alegría, los ideales y la esperanza no miden”, decía Nínawa en 2010, apenas un año antes de su trágica partida. Sus palabras resuenan hoy más que nunca, como advertencia y como llamado al alma de la profesión.
Nacida el 3 de octubre de 1979, Nínawa Daher fue abogada de formación y periodista por vocación. Condujo programas como Resumen de medianoche (C5N) y Desde el aljibe (TV Pública), donde se destacó por su serenidad, su ética y su profunda fe. En 2009 recibió dos premios Gaviota de Oro como revelación joven. Ese día, frente al público, expresó con valentía su visión del oficio:
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“El periodismo, si no sirve para liberar a los oprimidos, para ayudar a los más débiles, a los que no tienen voz, es un periodismo inútil”.
No hablaba desde la teoría. Vivía lo que decía. Fue reconocida como Embajadora de Paz, galardonada con el Premio Santa Clara de Asís, y recibió una mención póstuma en los Premios Martín Fierro 2011 por su compromiso social.
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Comprometida con diversas causas, participó activamente en organizaciones de la sociedad civil. Coordinó, entre otros, el Foro Sociocultural de Buenos Aires y el programa Jóvenes por la Cultura. En 2003 fue candidata a diputada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. También fue coordinadora de la juventud de la Misión Libanesa Católica Maronita en Argentina y fundadora de Periodistas Católicos en el Mundo.
Escribir con el corazón
Desde niña, Nínawa encontró en la escritura una forma de expresar sus ideas, sueños y sensibilidad. Fue en los cuentos donde mejor logró plasmar su mirada sobre el mundo. Tras su fallecimiento, se publicó “Breves relatos para grandes corazones” (Planeta), un libro que reúne textos profundamente humanos y cargados de emoción.
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En uno de ellos, “En la inocencia”, rinde homenaje a los niños de la guerra, “a los que sufren sus consecuencias, olvidados o utilizados por los poderosos”, advertía. Con un estilo sencillo, diálogos cercanos y una sensibilidad estremecedora, la historia presenta el encuentro entre dos mundos: un niño turista y un niño que creció en medio del horror.
“Un niño que nació en una guerra que nunca deseó ni planeó”, escribió.
“Y así siguió su día, su mes y su año, caminando entre las ruinas de la avaricia humana, sorteando las dificultades que habían dejado los egoísmos de los gobernantes, buscando una paz que nunca encontrará, porque no la conoce, y viviendo entre la guerra y el odio”.
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Más que un cuento, “En la inocencia” es un grito silencioso, escrito —como podría decirse— con lágrimas. Una defensa de la infancia como territorio sagrado, aún en los tiempos más oscuros.
Una voz que aún inspira
El 9 de enero de 2011, con solo 31 años, Nínawa Daher falleció en un accidente de tránsito. Su partida dejó un profundo vacío, pero también sembró una semilla: la de un periodismo posible, humano, que no se rinde ante la superficialidad ni la lógica del espectáculo.
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El mensaje de Nina ofrece una brújula ética: comunicar con la verdad y con el alma.
Como escribió alguna vez:
“Inspiración y esperanza son acciones que los medios no buscan provocar en nosotros.”
Cuando el periodismo se atreve a transformar, se vuelve auténticamente humano. Porque como bien advirtió Nínawa en un tuit del 26 de julio de 2010:
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“El periodismo puede provocar la paz o la guerra.”
Su voz, aunque silenciada demasiado pronto, sigue resonando a través de su obra, sus palabras y el reconocimiento que trascendió fronteras. Su familia constituyó una fundación que lleva su nombre a través de la cual se continúa su legado y entre las acciones se encuentran becas para periodistas.
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Un llamado del presente
Días atrás, el Papa León XIV, en su primer encuentro con periodistas el pasado 14 de mayo, expresó:
“La paz comienza con cada uno de nosotros: con la forma en que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás. Y, en este sentido, la forma en que nos comunicamos tiene una importancia fundamental”.
El Papa exhortó también a “decir ‘no’ a la guerra de palabras y de imágenes”, y pidió rechazar “el paradigma de la guerra”.
El legado de Nínawa Daher no se limita a su labor periodística: se proyecta en su vida como militante católica, en su firme defensa de los valores, su ética inquebrantable y su solidaridad activa. Cada una de sus acciones —desde su trabajo en medios hasta su compromiso con fundaciones, comedores y organizaciones que acompañan a los sectores más vulnerables— fue una expresión concreta de su fe.Ese testimonio de vida es lo que hoy impulsa una incipiente causa de beatificación y canonización. Porque su vida no sólo comunicó la verdad: la vivió con amor.
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