En un mundo donde la conciencia ambiental es cada vez más importante, las campañas de publicidad en vía pública digital no sólo buscan captar la atención de su audiencia objetivo, sino también contribuir positivamente al medio ambiente. El enfoque en campañas sostenibles garantiza que las marcas se destacan no solo a nivel creativo o en un contexto urbano, sino que también demuestran su compromiso con la responsabilidad ambiental.
Con la premisa de “reducir el Impacto ambiental y maximizar el impacto publicitario”, analizamos algunas acciones para lograr este impacto:
- Tecnología eficiente: Identificar y seleccionar únicamente pantallas LED y digitales de alta eficiencia energética. Esto permite lograr una reducción significativa del consumo de energía, disminuyendo la huella de carbono de la campaña.
- Programación inteligente: Implementar un sistema de programación que active las pantallas solo durante los horarios de mayor afluencia peatonal o vehicular. Esto permite optimizar el uso de la energía, reduciendo el desperdicio y el impacto ambiental en momentos de baja exposición.
- Energía renovable (cuando es viable): La constante búsqueda en colaborar con proveedores que utilicen energía solar o eólica para alimentar las pantallas publicitarias, nos ofrecen una contribución directa, permitiendo la reducción de la dependencia de energía no renovables, alineando la campaña con prácticas verdaderamente sostenibles.
Hoy, las grandes corporaciones del mundo tienen lineamientos ambientales iguales de rigurosos que los de calidad. Y aunque en Argentina todavía no es obligatorio, las marcas lo exigen. No por obligación, sino porque es un diferencial competitivo.
En definitiva, la publicidad sustentable ya no es solo “una buena idea”, es una exigencia de los nuevos consumidores, inversores y mercados. Hace 20 años, nadie miraba el consumo energético de una heladera. Hoy elegimos por etiqueta A o B. Lo mismo está pasando con la comunicación: se evalúa no solo el mensaje, sino cómo lo emitimos. Las marcas ganan una reputación sólida, tienen mayor conexión emocional con sus audiencias y logran un posicionamiento estratégico frente a consumidores conscientes. En algunos países, además, tienen acceso a beneficios fiscales y financiamiento verde.
Estamos seguros de que la propuesta de valor hacia las marcas debe de ser completa: desde una responsabilidad ambiental más una plataforma sólida para que las marcas se conecten con una audiencia cada vez más consciente del medio ambiente, potenciando su imagen y engagement a largo plazo.
Así como la transparencia y la credibilidad mejoran la imagen de marca y es un diferenciador clave en mercados sensibles al medio ambiente, en algunos países ser sustentable permite acceder a incentivos de financiamiento y beneficios fiscales. Creo que los países de Latinoamérica tenemos muchas cosas reales para colaborar.
Este enfoque ligado al DOOH (Digital Out Of Home) asume como compromiso e invita a que juntos colaboremos en la creación de campañas que no solo capturen mercados, sino que también cuiden el futuro de nuestro planeta. El DOOH (Digital Out Of Home) puede —y debe— evolucionar hacia una lógica de triple impacto: visibilidad + eficiencia + propósito.
La autora es Sales Director OOH para Argentina de Beeyond
Últimas Noticias
Hay un tesoro para rescatar del naufragio: los cuentos de los abuelos
Contar historias a los nietos es una misión existencial, tan importante como poco apreciada, que puede constituir un factor determinante en la conformación de una sociedad más humana

Cuando la ansiedad o la depresión pueden tener un origen hormonal
La pubertad, el posparto o la menopausia son momentos en los que muchas personas experimentan variaciones hormonales intensas

El potencial desperdiciado: ¿Por qué aún no logramos la paridad de género?
La violencia de género, la carga doméstica y las brechas laborales continúan limitando el desarrollo integral de las mujeres

Phishing: el delito que crece en silencio y que el Estado sigue mirando de costado
En 2024, la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia reportó más de 34.000 denuncias de delitos informáticos en el país



