
A comienzos de abril de 2025, el conflicto en torno al desarrollo nuclear de Irán ha aumentado su gravitación global.
Trump ha hecho saber públicamente que está desarrollando una negociación bilateral con Teherán casi al máximo nivel. Sostuvo que Estados Unidos podría encabezar un ataque a Irán si este país no abandona su plan nuclear. Estas conversaciones entre Washington y Teherán se han llevado adelante en Omán en los últimos días.
Al mismo tiempo, el Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, visitó Ryad, la capital de Arabia Saudita, para abordar el futuro de los conflictos de Ucrania y Gaza. En ese contexto, el desarrollo nuclear de Irán no estuvo ausente.
Washington anunció simultáneamente sanciones contra cinco entidades vinculadas al programa nuclear iraní.
La política de desarme nuclear se desarrolla con las imágenes de Hiroshima y Nagasaki como trasfondo. La población mundial ha visto numerosas veces sus efectos aterradores. Los gobiernos se mueven en la misma línea, conscientes de los riesgos para la paz mundial que tendría un conflicto que escale al ámbito nuclear.
Pero probablemente no se parecerá a las imágenes de Hiroshima y Nagasaki. Es que en ochenta años los países que poseen esta tecnología (Estados Unidos, China, Rusia, Gran Bretaña, Francia, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte) han logrado cambios que probablemente impliquen mayor alcance, precisión y destrucción que el hongo observado en las ciudades japonesas bombardeadas.
Esto lleva a analizar el problema de las llamadas “armas tácticas nucleares”. El presidente ruso, Vladimir Putin, ha sido el líder global que más veces ha hecho referencia a ellas. Por ejemplo, al desplegar armamento nuclear en territorio de su aliado Bielorrusia, precisó que se trataban de armas tácticas nucleares. A su vez, en varias oportunidades posteriores a la invasión de Ucrania, Rusia realizó ejercicios militares con estas armas. Algunos de los últimos lanzamientos de Corea del Norte podrían encuadrarse dentro de esta caracterización.

Pero los organismos internacionales que controlan y supervisan la existencia y eventual uso de armas nucleares vienen eludiendo el tema. Hay quienes dicen que lo hacen por falta de información verificable. Pero, como se dijo, sería muy difícil que no se hayan producido avances en alcance, potencia y velocidad. Es decir, que podrían enfrentarse arsenales nucleares mucho más precisos que hace ochenta años. Sólo a modo de ejemplo, el blanco a alcanzar no sería necesariamente un centro de población, sino una obra de infraestructura o incluso una amplia extensión agraria que no tenga población.
Los países con capacidad para tener armas nucleares son los mismos que tienen acceso a esta tecnología militar. Teóricamente, las armas nucleares tácticas son los misiles que países como Rusia o Corea del Norte hacen desfilar en sus paradas militares. En cuanto al alcance, éste puede variar entre los 20 kilómetros y los 185.

Hace algunos años, el supervisor de armisticios y asistente del Secretario General de la ONU, Jozef Goldblat, afirmaba en su compendio sobre control de estos armamentos: “Debido a su pequeño tamaño, gran número y amplia dispersión, las armas nucleares tácticas no pueden mantenerse bajo estricta supervisión. Mantener el mando y el control sobre dichas armas en una situación de guerra sería particularmente difícil: el temor a que un enemigo las invadiera al inicio de un conflicto armado convencional podría impulsar a los comandantes locales a recurrir a su uso temprano e iniciar una guerra nuclear no prevista por los líderes políticos. Los compromisos unilaterales de reducir o eliminar las armas nucleares tácticas, especialmente los asumidos por Estados Unidos y la Unión Soviética, marcaron un cambio importante en las políticas de las potencias nucleares. Constituyeron un reconocimiento formal de que las armas nucleares ya no eran útiles para la guerra”.
¿Podría plantearse un conflicto en el que los países enfrentados se limitaran al uso de armas tácticas nucleares? No es imposible que así sea. El escenario de armas nucleares tácticas disparándose en forma cruzada puede crear una situación inimaginable con un alto poder de destrucción, aunque de características muy diferente a lo que podríamos denominar un conflicto nuclear clásico.
A sólo título de hipótesis o ejemplo del uso de armas tácticas nucleares de precisión quirúrgica es el de las instalaciones nucleares de Irán, que estarían instaladas en amplias y profundas excavaciones de zonas montañosas, lo que las pone fuera de riesgo de cualquier armamento o ataque convencional. Es una operación militar que Israel no podría llevar adelante en forma autónoma de los Estados Unidos.
Por todo lo expuesto, sería necesario incorporar a las armas nucleares tácticas en los sistemas de control y supervisión internacional.
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