
La reunión de la APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico) realizada en Lima, Perú, concluyó con una declaración en la cual se enfatiza la importancia del comercio libre, no discriminatorio, transparente e inclusivo. El encuentro contó con la presencia de 19 mandatarios de los 21 países miembros, constituyendo un importante éxito político para la presidenta Dina Boluarte, por la importancia de las delegaciones después de los esfuerzos para lograr la estabilidad.
El párrafo 5 de la declaración reafirmó el compromiso con el sistema multilateral de comercio con eje en la OMC, y ratificó la necesidad del trabajo conjunto para efectuar las necesarias reformas de la institución, incluyendo el mecanismo de solución de controversias, cuyo órgano de apelaciones se encuentra paralizado por la negativa de los Estados Unidos de brindar conformidad para su integración. El párrafo termina resaltando el papel positivo de las negociaciones multilaterales y plurilaterales en el ámbito de la OMC.
"Nada de lo que se haga en la OMC servirá para enmendar los mayores problemas que enfrenta los Estados Unidos..."
El consenso de los miembros con el texto constituyó una sorpresa porque los Estados Unidos, a través de su representante comercial Katherine Tai, ha venido realizando una intensa campaña para desacreditar la OMC y obstaculizar su funcionamiento con el objetivo de modificar las tarifas de importación según sus propios intereses. La Representante Tai se ocupó de promover acuerdos de cooperación para nivelar las condiciones presentándolos como una “política comercial para la clase media”.
El discurso de Xi Jinping respondió a las expectativas de los asistentes. El presidente de China insistió en la necesidad del multilateralismo y la economía abierta, y efectuó un llamado a promover la integración y la conectividad de la economía regional. En esa línea, llamó a “derrumbar los muros que impidan la circulación del comercio, inversión, tecnología y servicios”, con vistas a mantener estables y fluidas las cadenas industriales.
La posición de China pareciera una respuesta a las políticas adoptadas por los Estados Unidos de aumentar las tarifas de importaciones, redireccionar las corrientes de inversiones y relocalizar las cadenas de valor. La nueva administración republicana no solo continuará con las políticas de los últimos cuatro años sino que amenaza con una mayor protección para aumentar el contenido local de la producción interna.
El futuro USTR Robert Lighthizer de la administración Trump sostiene en sus escritos que "nada de lo que se haga en la OMC servirá para enmendar los mayores problemas que enfrenta los Estados Unidos o modificará la trayectoria de su comercio". En ese escenario, se muestra partidario de recurrir al unilateralismo mediante la utilización de la Sección 301 para forzar a los países a abrir sus mercados y brindar condiciones de acceso idénticas a las otorgadas mediante acuerdos de libre comercio con terceros países.
La política de los Estados Unidos pareciera orientada a confrontar con el resto del mundo para resolver sus problemas de desindustrialización y déficits de su balanza comercial. “Más retrocedan, más facilitan el camino de su ‘enemigo estratégico’ para liderar la insatisfacción”. Si bien Lighthizer pone el acento en China, la amplitud de sus afirmaciones alcanza a todos los países, incluidos sus socios del USMCA, no dejando muchas esperanzas sobre la posibilidad de lograr una mayor apertura para las importaciones originadas en el hoy llamado “sur global”.
La mirada introspectiva de los Estados Unidos sobre la globalización, como quedó reflejado en las discusiones de la APEC, no ha hecho más que allanar el trabajo de Xi Jinping para presentarse como el líder de la cooperación y el multilateralismo. Los Estados Unidos deberían tener en cuenta que cuanto más retrocedan...
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