
La bancarización en Argentina experimentó una notable evolución en las últimas décadas, impulsada principalmente por los avances tecnológicos.
Este número es un reflejo de un proceso que se manifiesta con una gradual inclusión de la población en el sistema financiero formal, en donde la digitalización se convirtió en un factor clave en la evolución de la bancarización en Argentina. La expansión de Internet y la adopción generalizada de teléfonos inteligentes permitieron el acceso simple y práctico a los servicios bancarios móviles y plataformas de banca en línea.
En este contexto emergió la Generación Z (nacidos entre 1995 y 2009), que creció en un entorno digital y –en términos generales– está altamente familiarizada con las herramientas tecnológicas. Lo cierto es que, cada vez desde edades más tempranas, se adquiere la capacidad para gestionar las finanzas a través de aplicaciones móviles, plataformas en línea y contemplando información y consejos virtuales sobre educación financiera. En este sentido, el 9,41% de ese grupo etario, accedió a su primer producto crediticio durante el primer semestre del año.
Asimismo, la regulación financiera ocupó un papel crucial en la mejora de la transparencia y la seguridad en el sistema bancario argentino. Las reformas regulatorias fortalecieron las prácticas bancarias y aumentaron la confianza del público en el sistema financiero, favoreciendo la inclusión.
Inclusión financiera en la actualidad
Si bien aún queda camino por recorrer en lo relativo a la adquisición y utilización de productos de crédito, hoy los consumidores argentinos tienen acceso a una amplia variedad de productos financieros, tales como tarjetas de crédito, préstamos personales e hipotecarios, que antes estaban limitados a unos pocos segmentos.
Actualmente, una de las variables que favorece la participación en el sistema financiero argentino es el hecho de contar con un sólido historial de crédito, ya que esto le permite a personas y negocios acceder a una gama más amplia de productos financieros. Para eso, el primer paso es abrir una cuenta bancaria, que proporciona una base fundamental para registrar y gestionar las transacciones financieras.
Un historial crediticio positivo es crucial para acceder a préstamos y líneas de crédito con condiciones favorables. Esto incluye créditos para la compra de vivienda, vehículos, consumo de diverso tipo y emprendimientos empresariales. Asimismo, mejora la reputación financiera de cada persona y contribuye al desarrollo económico general del país.
Gracias a la educación y a las nuevas herramientas financieras potenciadas por la tecnología, actualmente cada vez más personas pueden tomar las mejores decisiones según sus propias necesidades, impactando positivamente en el sistema económico nacional.
El autor es Managing Director de Equifax Argentina
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