
La implementación del sistema electoral de boleta única es una ley nacional que para la provincia de Buenos Aires representa una oportunidad histórica en la construcción de una identidad bonaerense y mejorar así la representatividad de la dirigencia política, además del beneficio extra que implica reducir costos en el proceso de impresión de papeletas.
La inercia es la no reflexión: es replicar el “porque siempre fue así” sin analizar el paso del tiempo, los cambios de época, las nuevas prácticas y costumbres, la madurez de la cultura política de nuestro pueblo. En muchas ocasiones, la inercia nos lleva a chocar. La mayoría de las veces, sin saber por qué. Por eso, lejos de actuar por inercia, las y los bonaerenses podemos encontrar la chance de organizar nuestro propio calendario electoral, como lo hacen desde hace décadas el resto de las provincias.
Argumentar que la Provincia no está preparada para desprenderse del calendario nacional es una aseveración floja de papeles, ya que otros distritos más pobres y con menos recursos técnicos y logísticos lo desarrollan con éxito. Desprecia además nuestros 40 años ininterrumpidos de vida democrática organizando desde el territorio elecciones limpias y transparentes, con alternancia en el poder, tanto en Casa de Gobierno como en la mayoría de los municipios.
Lejos de retroceder, esta reforma política significa una chance de avanzar en consolidar una bancada de diputados bonaerenses que defiendan los intereses de la provincia en el Congreso de la Nación, como lo hacen las y los representantes de otras provincias. También abre una ventana para que senadores y diputados de la Legislatura provincial y ediles de los concejos deliberantes sean más conocidos y reconocidos dentro de sus comunidades. Otro argumento es la posibilidad de revalorizar las gestiones locales y así puedan ser refrendadas –o no- de manera independiente y autónoma a las olas, los vientos y hasta los tsunamis políticos que la Argentina genera cíclicamente.
Algunos analistas señalan que la boleta única favorece a quienes tengan mayores niveles de conocimiento entre la opinión pública, así como promueve la fragmentación y pérdida de representación de los partidos políticos. “Lamento alertar que eso ya ocurre: los partidos políticos ya perdieron representatividad. Y no por culpa del sistema electoral, sino por la incapacidad de renovarse por sí mismo que las organizaciones experimentan en los últimos lustros. El sistema de boleta única existe en la Argentina y en varias provincias y demuestra que ganar o perder una elección no depende de una papeleta: el factor radica en saber qué proponerle a la sociedad y ganarse su confianza y respeto.”
Por todo esto, en lugar de fijar oposición porque la iniciativa haya surgido de otros espacios, celebro abrir el debate dentro del peronismo, en el resto de las fuerzas políticas y en el conjunto de toda la comunidad. Es un debate positivo para nuestra Provincia y para nuestros partidos políticos, tanto nacionales como provinciales. En definitiva, es un debate positivo para la democracia argentina, la autonomía provincial y la identidad política bonaerense.
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