
La realidad política, económica y social de Argentina sigue siendo un enigma muy complejo de solucionar. La tarea de Javier Milei no solo es difícil; es extremadamente complicada. Su desafío no solo radica en la pesada herencia recibida, sino también en su falta de fuerza política en el Congreso, que recién le concedió su primera ley libertaria después de seis meses de gobierno. Este es un tiempo valioso para un país que, tras décadas de populismo, ha quedado en la ruina. Además, si al presidente libertario le va bien, una parte importante de la política, acostumbrada a ser relevante, no tendrá más remedio que pensar en su retiro a cuarteles de invierno.
En medio de este panorama reaparece en escena el expresidente Mauricio Macri, reclamando enérgicamente los fondos que, durante la pandemia, el entonces presidente Alberto Fernández le quitó a la Ciudad de Buenos Aires. Este distanciamiento de Macri introduce un signo de interrogación en el futuro político de Milei, ya que la falta de apoyo en el Congreso de los legisladores que responden al fundador del PRO podría sellar la suerte de cualquier iniciativa futura del actual mandatario, como la designación de los próximos dos integrantes del máximo tribunal de la nación.
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A esta complejidad se suman muchas otras. Entre ellas, resalta la situación económica. El tipo de cambio oficial, con una tasa de actualización mensual del 2%, se está convirtiendo en un problema muy difícil de manejar para lograr la tan ansiada salida del cepo cambiario que venimos padeciendo desde hace tiempo y que torna a todo nuestro sistema económico inviable. La situación económica es hoy un problema mucho más grave de lo que aparenta, más allá del actual control de la inflación. Las variables económicas tienen autonomía propia, lo que las convierte en una ciencia inexacta e impredecible para los profesionales de esta materia. Como siempre, el dólar es, para los argentinos, desde antes de la plata dulce, ese eterno problema que da vuelta la esquina y vuelve a aparecer. Esta semana rompió un nuevo techo al superar los 1400 pesos.
En este punto, es importante que el Gobierno nos dé claridad a todos los argentinos sobre sus próximos pasos, no solo respecto del dólar y su cotización, sino también respecto de los problemas estructurales que hacen que sigamos hablando del valor del dólar como si fuéramos monotemáticos. La economía es mucho más que el minuto a minuto del valor de la divisa americana. Sin embargo, más importante para nuestro futuro es saber si hay o no déficit fiscal y si el gobierno está cumpliendo con su promesa de eliminarlo. Este es el tema que debería ocupar nuestras clásicas charlas de café. Atado a lo anterior está el problema de la emisión monetaria. En este punto, la movida del gobierno al pasar la deuda del Banco Central al Tesoro debe ser analizada como un tapón contra la emisión monetaria. No se paga la deuda heredada cambiando de deudor (del BCRA al Tesoro Nacional), pero se corta el chorro de la emisión monetaria al cambiar de caja por un bono a 18 meses que se paga contra impuestos y no contra emisión.
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Estas son las señales concretas que el gobierno da y que el mercado aún no termina de validar. La suba del dólar, al estar la plaza seca de pesos, no debería quitar el sueño, ya que el mercado se irá acomodando por sus propios medios, pero claro, sin emisión monetaria para controlarlo, algo que nunca se había cumplido por parte del gobierno de turno. Con todo esto, aniquilado el déficit fiscal, el Ministerio de Economía estará en condiciones prácticas y reales de encarar la salida del cepo y con ello normalizar la economía, marcando un punto de inflexión en el crecimiento económico.
En términos económicos, la falta de credibilidad en el país, sumada a la falta de fuerza política propia, es lo que hace que la divisa americana se recaliente. Por eso comencé este análisis hablando de la posición actual del expresidente Macri y de cómo se desencadenan ciertos efectos en términos económicos. Claro está que no es un solo factor, son muchos, algunos más importantes que otros. La bomba de tiempo que dejó el exministro de Economía Sergio Massa sigue haciendo tic tac, y la actual administración aún no ha podido desactivarla. En esto también influye la suerte de la ley bases y su retraso de seis meses, lo que ha también tenido un efecto en términos económicos reales. Si el crédito cambiario vuelve poco a poco en los próximos meses, es altamente probable que la economía comience a crecer lentamente. Este es, en gran parte, el dilema que tiene el gobierno entre manos: empujar el crecimiento al mismo tiempo que aniquila el déficit fiscal y la emisión monetaria. Un reconocido técnico local dijo una vez “pasó a paso. O si el lector lo prefiere: Lao-tsé “Un viaje de mil millas comienza con un solo paso.”
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