
Desde que es tan fácil navegar por internet o manipular un celular, es cada vez más complejo cuidar y proteger a los más chicos de diversos riesgos que están a solo un click de distancia.
Un claro ejemplo son las apuestas y los juegos online: una problemática en crecimiento que debemos mantener fuera del alcance de los niños.
Acceder es muy sencillo. Sumado a la cantidad de sitios que existen, los estímulos por parte de influencers en redes sociales y las publicidades en diferentes medios de comunicación hacen que cada vez sean más jóvenes los que comienzan a jugar.
Motivados por entretenerse, pasar el tiempo y, sobre todo, ganar plata fácil, los chicos comienzan a adentrarse en webs, aplicaciones de juegos y apuestas online. El juego, como cualquier adicción, genera dependencia, que trae consigo situaciones de estrés, violencia o depresión cuando pierden plata, que en su mayoría piden prestada y luego no pueden devolver.
Lo que comienza como un juego, se convierte en un flagelo que padecen cada vez más personas, y que requiere que se tomen medidas urgentes.
No es una problemática nueva, por eso desde hace tiempo estoy trabajando en el proyecto que presenté hace unas semanas en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires para prohibir el juego en cualquiera de sus formas a menores de 18 años y sancionar a todas aquellas personas humanas o jurídicas que lo permitan. Sin dinero, no hay juego.
Alrededor del 80% de los sitios de apuestas son ilegales y se sabe que el sistema está diseñado para que siempre pierda el que juegue.
Es momento de dejar de mirar para otro lado y poner las herramientas del Estado al servicio de las familias. Los relevamientos indican que muchas veces realizan las apuestas de manera online desde los 12 años. Existen casos de jóvenes que padecen ludopatía con solo 14 años.
Falsificar datos al momento de completar una inscripción es sencillo. Utilizar las billeteras virtuales para pagar en esos sitios, también. El proyecto busca multar a aquellas entidades financieras que permitan que menores de 18 años transfieran dinero a una aplicación de juego en línea para realizar apuestas de cualquier tipo.
También les exigimos a las billeteras virtuales que notifiquen y soliciten la autorización y/o aprobación del adulto responsable de la cuenta de todas aquellas operaciones que realice el menor, ya sean transferencias o compras.
La iniciativa va en línea con las últimas medidas adoptadas por la Ciudad, donde bloquearon todos los sitios de apuestas en la red de internet de las escuelas públicas.
Tenemos que trabajar de manera integral y abordar este tema en las escuelas, en los hogares y con la sociedad en su conjunto. Es necesario hacerlo cuanto antes. Todavía estamos a tiempo.
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