
Empecemos por Colombia: son capitalistas y demócratas casi desde que el mundo es mundo. Ya en la época en la que comenzó el conflicto armado, los subversivos prefirieron enfocarse en los negocios más que en seguir las batallas ideológicas de sus camaradas. La sociedad, así y todo, jamás interrumpió el proceso democrático y el combate armado siempre se dio entre elecciones, debate hacia la sociedad y una economía abierta al mundo.
En los 2000, mientras Argentina dio debates inútiles y perdió 20 años, los colombianos firmaron acuerdos de libre comercio con cuanto país había. Estos nacieron sabiendo que si aumenta el petróleo en Wall Street, en Colombia aumenta el transporte y que todo lo que se puede subir a un barco se vende a precio dólar, por eso comer carne es una odisea y tomarse un buen café (sí, un café en Colombia) casi imposible. Sin embargo, gozan de las mieles del capitalismo, en el comercio se consigue todo y a buen precio -casi como en el mundo desarrollado- los electrodomésticos son de primer nivel y accesibles, el parque automotor envidiable y llegó la Pfizer de inmediato como corresponde.
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¿Y lo social cómo anda? No muy bien, pero el colombiano acostumbrado, contento y cada año un poquito mejor. Como no se pueden exportar colombianos, casi toda la economía vive en pesos y con el salario mínimo, que año a año supera por un suspiro a la inflación. Quizás en 50 o 100 años se incorporen a la clase media. Hay algunas universidades públicas, pero los requisitos para estudiar sin cargo son tantos que una vez que te dan el ingreso es preferible ir becado a la NASA. Salud gratuita casi nadie. En fin, todo lo que cuesta esfuerzo, se paga.
¿Por esta razón ganó Petro? Muy en parte. En Colombia, como en Argentina, los racionales entraron en una guerra de egos autodestructiva y el candidato que enfrentó a Petro en la segunda vuelta era peor que él en este caso. Fin.
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¿Y las reformas socialistas de Petro? Por ahora son molinos de viento. Como dije, estudiar y salud para todos, una odisea.
Petro prefiere dar largos discursos ideológicos, enfocarse en el cambio climático y explicarle al mundo en Davos que está equivocado a tener que pelearse con el establishment colombiano donde una transferencia interbancaria se cobra si no es a un mismo banco o te cobran un fee por sacar plata del cajero automático. ¿Esto es el socialismo que dijo Milei? Cuando analizas el caso, no se entiende.
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¿Y Milei y su Argentina libre? Al igual que Petro, que le encantaría despertarse y ser el presidente de un país todo subsidiado sin dar una sola batalla, y darle salud y educación gratuita a los colombianos como si hace Milei, parecería estar haciendo el mismo camino pero con su prédica anarco liberal libertaria capitalista.
Ahora que la sociedad Argentina le dio luz verde para venderle al mundo lo que sea, desaprovecha la oportunidad de ir a Davos y buscar hasta el último dólar comercial para la Argentina. Quiso poner impuestos a las exportaciones y no dice nada sobre traer del mundo lo que verdaderamente hace falta para lograr calidad de vida en la población.
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Sí, prefiere decirle a Petro que es socialista (lo sabemos, pero las instituciones fuertes se lo impiden por ahora) en lugar de venderle cuanta vaca o tractor camine por la pampa húmeda, lo mismo con China.
Dar batallas contra molinos de viento y posicionarse mediáticamente es mucho más fácil y redituable políticamente que buscar los consensos necesarios con quienes no piensan igual e intentar hacer reformas duraderas y que le cambien la vida a la gente.
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