
Una investigación del FBI adjudica a Manuel Rocha, ex Embajador de Estados Unidos en Argentina desde 1997 al 2000, el carácter de espía al servicio de la dictadura de Fidel Castro desde 1981.
A sus 73 años, el diplomático cayó en una trampa tendida por los Agentes Federales, en Miami, Florida. Se trata de un caso más parecido a una novela de John Le Carre que a una auténtica investigación judicial.
Luego de su misión en Argentina, donde sus verdaderos objetivos están bajo investigación, fue asignado a Bolivia. Allí parece haber sido clave para el acceso al poder de Evo Morales.
En las entrevistas, grabadas y filmadas por agentes encubiertos del FBI, el imputado reconoce haber trabajado “40 años” para el G2, que depende de la DI de los Castro.
El estudio comparativo de los cables emitidos por el “diplomático espía” desde Buenos Aires y La Paz será indicativo de la profundidad del daño para argentinos y bolivianos.
Se da en un momento en el que están terminando en nuestra Patria dos décadas de complicidad con las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua. No de casualidad Alberto Fernández le dio asilo a su “hermano” Evo Morales, quien acaba de concretar un peligroso acuerdo con Irán.
Habrá que estar atento a la investigación sobre este “espía que vino del Trópico”.
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