
El mundo está cambiando. Esa frase que se dice generalmente cuando nada se quiere modificar. Hoy se matiza de verdad elocuente ante la revolución tecnológica que aceleró la pandemia y que actualmente nos asombra con la Inteligencia Artificial (IA) a la cabeza de esta ruptura cultural.
Dentro de este nuevo paradigma, el sector laboral es uno de los que más están mutando empujado, cuando no, por la crisis económica que viven gran parte de los países, pero principalmente por una necesidad evolutiva de ajustarse a las nuevas reglas con las que la tecnología nos hace jugar.
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Y es que, ahora se trata de un juego o lo que se conoce actualmente como: “gamificación”, una herramienta que emergió del ocio y el placer y que ha demostrado ser útil en el ámbito del trabajo, la educación y en la economía. Por ejemplo, con Nawaiam un videojuego que ya es famoso a nivel mundial por ser el primer seleccionador de candidatos a un puesto, mediante inteligencia artificial. Es así que mediante un juego sencillo de toma de decisiones se puede evaluar en quince minutos a los candidatos y precisar mediante los algoritmos quién es el más apto para el puesto con un margen de error prácticamente inexistente.
Esta mecánica que ya utilizan más de 20 países en el mundo y las principales marcas internacionales fue vital para contratar personal idóneo durante la pandemia y es una herramienta que llegó para quedarse por su eficacia, dinamismo y practicidad ya que la persona lo puede realizar desde su domicilio.
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Esto también ayuda a la capacitación y adaptación a estos nuevos conceptos. Mediante la técnica Kahoot, muchos juegos ayudaron a desarrollar el aprendizaje. Este sistema de gamificación crea juegos competitivos de manera muy intuitiva para fomentar el conocimiento: desde el típico trivial, hasta con juegos de recompensa.
Pero no solo la IA se destaca ya en el sector de Recursos Humanos, incluso varias empresas han decidido “contratar” a esta tecnología en tareas que suelen ser repetitivas y poco queridas por las personas. BuzzFeed, empresa estadounidense dedicada al seguimiento de contenido viral, despidió al 12% de su personal y los reemplazo con IA. Seamos sinceros, ¿quién sueña con ordenar un archivero con todas las demandas judiciales o papeles burocráticos que se hayan en un juzgado o en una oficina? Sin embargo, es una tarea por la que la IA fue especialmente programada para realizarlo con una rapidez y una eficacia que ninguna persona podrá jamás igualar.
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Esto no quiere decir que ahora los humanos somos descartables, por el contrario, es el tiempo dónde nuestra principal virtud en el trabajo sea la empatía, el compromiso genuino con el cliente y la devolución sincera de alguien que pueda entender de necesidades. ¿Sirve acaso una persona de atención al cliente que da la misma respuesta a diferentes problemas todos los días? Hasta la misma persona termina por odiar su puesto e inconscientemente, darle lo mismo si soluciona o no el inconveniente. Pero si esa tarea la dejamos para una IA y colocamos el valor humano de ese empleado, o empleada, a atender a personas que quizás no puedan usar la tecnología; algún adulto mayor o alguien con alguna discapacidad determinada; su tarea cobrará otro valor y su aporte a la empresa será mucho más significativo.
Además, estas tecnologías han creado nuevas facetas de empleo o la han reinventado.
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Algunas de las carreras emergentes relacionadas con la IA incluyen ingeniería de inteligencia artificial, ciencia de datos, aprendizaje automático, análisis de datos y robótica. Además, habilidades como la programación, análisis de datos, estadística y resolución de problemas serán cada vez más importantes para los profesionales que trabajan en el campo de la IA.
La IA no vino a quitar empleos, pero si a cambiarlos. A que las personas dejemos de estar tan mecanizadas con una rutina tan repetitiva que nos vuelve autómatas, ineficaces para convertirnos en algo de valor que le dé a nuestro trabajo un plus, que nos haga sentir útiles y que la motivación no solo radique en el salario.
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No son las máquinas o las personas, son máquinas trabajando con personas.
De esta nueva relación que la evolución no podrá eludir, nacerán las nuevas fuentes de trabajo que nos den una nueva identidad como empleados y como empleadores, que potencie todo nuestro talento y nos haga más productivos y por qué no, también felices.
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