
Resulta imposible el abordaje a los cambios en la dirección de personas sin primero reflexionar sobre nuestras creencias, tanto personales como organizacionales, y la necesidad de desaprender para enfrentar con éxito los desafíos que se renuevan.
En marco del Encuentro Iberoamericano de Dirección de Personas organizado por la escuela de negocios IPADE (México) y AMEDIRH (Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos) con la participación de Profesores de IESE (España), INALDE (Colombia), se abordó este particular momento en la dirección de personas.
Es necesario referirse a lo que cambió, especialmente a partir del laboratorio forzoso que implicó la pandemia en Iberoamérica ya que aceleró cambios que las nuevas generaciones venían demandando y algunas empresas empezaban a vislumbrar como inevitables. De este modo, tanto las relaciones entre las organizaciones y sus colaboradores como entre ellos mismos, y principalmente con sus jefes, se vieron sujetas a rediseño con los consecuentes cambios en las agendas de los directivos de recursos humanos.
Pero lo trascendental es reflexionar también sobre lo que no ha cambiado, y esto es que seguimos siendo personas dirigiendo personas y que no nos equivocaremos si seguimos poniendo a las personas en el centro de nuestras decisiones. Tampoco ha cambiado la importancia de la sociabilización, encontrar sentido a lo que hacemos y sentirnos parte. Nuestras necesidades afectivas siguen inalterables y tienen alto impacto motivacional.
Por eso, en épocas tan cambiantes y desconocidas, tenemos la necesidad de probar nuevas recetas y seguramente lleve a algunos errores. La prueba y error puede disminuir sus costos cuando compartimos las experiencias con nuestros colegas, pero también requiere que la organización esté dispuesta a aprender de los errores en vez de castigarlos. Si los más grandes tenemos más experiencia es, seguramente, porque nos hemos equivocado anteriormente, y debemos permitir a los jóvenes que lo hagan para contar con mejores profesionales.
La dirección de recursos humanos requiere nuevas competencias, como ya lo ha manifestado la octava ronda del Human Resource Competency Study el pasado año, priorizando la de saber simplificar lo complejo a través del pensamiento crítico y abrazando la incertidumbre. Pero también requiere mayores esfuerzos comunicacionales, de tratamiento de la cultura y en definitiva del desarrollo de las capacidades de la organización para impactar en los resultados.
Nuevas realidades, nuevas generaciones incorporándose, nuevas tecnologías y a la vez muchas cosas inmutables. Apasionante época para la dirección de personas.
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