
Ser líder es un privilegio que nos permite cambiar la vida de personas y de nuestras instituciones. Pero para ser un buen líder, el directivo debe empezar por esperar lo mejor de él mismo. Tiene que ser un reflejo de lo que espera en sus colaboradores. Y para eso debe trabajar profundamente en él para ser el estímulo que generará cambios positivos en su entorno.
Cuando la cultura institucional no promueve un ambiente seguro, se rompe el compromiso de los docentes con su desempeño. Por el contrario, cuando nos sentimos seguros, nos abrimos, nos acercamos, nos comprometemos más.
No podemos aprender bajo situaciones de peligro o amenaza. Si un directivo se concentra en señalar errores todo el tiempo, seguramente se creará un ambiente tenso, poco favorable para que las potencialidades puedan visibilizarse. Como directivos tenemos la responsabilidad de cuidar el clima institucional creando ambientes emocionalmente seguros.
Las emociones de miedo o angustia afectan el funcionamiento cognitivo-ejecutivo. Cuando una persona tiene miedo, se activa la amígdala, que es una estructura muy pequeña, con forma de almendra, en el cerebro. Esto es algo automático e involuntario. Las neurociencias nos muestran día a día lo nocivo que es el miedo en la organización. Debemos trabajar la ausencia de amenaza y generar ambientes seguros y sanos para que cada colaborador pueda desplegar todo su potencial.
Si los docentes (o directivos) no se sienten seguros o confían en los demás, es muy difícil generar un clima de confianza y seguridad. La ausencia de amenaza en la institución hace que las personas se sientan seguras, se abran, se acerquen y se comprometan más.
Cuando un docente es feliz:
- Toma riesgos tendientes a mejorar su práctica áulica. - Es más creativo - Tiene más confianza en sus fortalezas - Se abre más y considera otros puntos de vista u otras ideas - Tiene más espacio emocional para enfrentar desafíos u obstáculos.
No existen características que se ajusten específicamente a todos los líderes por igual.. Sin embargo, existen algunas características comunes que pueden observarse en los líderes. La influencia de los líderes no viene sin algunos prerrequisitos.
- Los líderes tienen una visión. La gente sigue a los líderes porque parecen saber dónde están yendo. A veces, este objetivo o destino puede ser imaginado por sus seguidores, “ver lo invisible”. Sin embargo, otras veces los líderes pueden tener una visión de algo que no se encuentra en el entendimiento inmediato de los otros. Los líderes ven más allá del status quo y lo que es fácilmente previsible para sugerir cambios que pueden ser considerados revolucionarios.
- Los líderes son proactivos. Los entusiasma y los activa el ponerse en acción. No necesitan que les digan qué deben hacer; lo hacen. Se enfocan en la situación, toman las mejores decisiones y avanzan. Piensan a lo grande. ¿Qué es lo que no debemos hacer? Quedarnos en la queja, en el “no se puede”, “a mí no me enseñaron”, “esto es mucho para mí”. En una crisis, todo es mucho para todos. Las crisis son tiempos extraordinarios, que requieren de personas extraordinarias haciendo cosas extraordinarias.
- Los líderes se enfocan en las oportunidades, no en los límites. ¿Cuáles son los recursos que tengo? ¿Qué más puedo hacer? ¿Hasta dónde puedo empujar mis límites? ¿Qué opciones tengo? Los líderes piensan de manera creativa y con una mente abierta. Pueden ver más allá de lo que es previsible y encontrar oportunidades donde otros no las ven. Empujan sus propios límites para descubrir oportunidades en sitios donde otros ven limitaciones.
- Los líderes nunca pierden de vista lo importante: la gente. Mientras algunos piensan en el sistema o solo buscan cumplir o se dejan intimidar por la crítica, los líderes no pierden de vista lo más importante: a quién le ofrecen su servicio. Los líderes pueden trascender las presiones para enfocarse en las personas y hacer lo mejor que pueden hacer para ellas. No se distraen en el camino.
- Los líderes crecen por su habilidad de empoderar a otros. Sin relación, no hay resultados. Los líderes no crecen por sus cargos o su poder, articulan sus visiones de manera convincente y logran una conexión emocional que les per mite llegar a la gente. Es ese vínculo el que les permite conectarse y lograr productividad y no reactividad en el otro. Pueden identificar las aptitudes de las personas, desarrollarlas y potenciarlas. Creen en el potencial de la gente y trabajan para que todos lo alcancen.
El liderazgo es ver la oportunidad en medio de la dificultad. No es fácil liderarte a vos mismo. Es mucho más fácil decirle al otro qué debe hacer o hacer lo que te digan qué debes hacer. Tener la autodisciplina de llevarte a los niveles más altos, por convicción y no por obligación, es todo un desafío.
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