
Los desafíos que enfrentan los profesionales en Ciencias Económicas hoy en día son tan grandes como atractivos. Si crisis es oportunidad, como se entendía desde la antigua cultura oriental hasta la comunidad científica actual, Argentina es el país de las oportunidades.
Vivimos inmersos en una realidad política y económica que no da respiro. Nuestro sistema tributario es complejo ya que cuenta con más de 170 impuestos y 70 mil normas que cambian constantemente. A esta realidad local se le suma un fenómeno mundial de avance tecnológico arrollador, el crecimiento exponencial del uso de la inteligencia artificial y la consiguiente automatización de tareas.
Pero lejos de sentir temor es bueno tener en cuenta que cada situación económica adversa, cada cambio en la regulación, cada avance tecnológico, descubrimiento o desarrollo, genera nuevas oportunidades. Esto es así, ya que surgen nuevas necesidades, nuevos productos, nuevos servicios y desafíos.
Debemos apuntar a lograr una alianza estratégica con la tecnología y adaptarnos a los cambios continuos. Los espacios que van surgiendo ante los nuevos desarrollos de la ciencia y la tecnología deben ser ocupados por los profesionales en Ciencias Económicas. De lo contrario, estas oportunidades laborales serán aprovechadas por profesionales de otras áreas.
Esta realidad antes mencionada exige una formación profesional constante. Uno debe seguir capacitándose permanentemente. Esto es así, ya que el proceso de aprendizaje se retroalimenta ante los continuos cambios.
Los nuevos desafíos son permanentes y nos obligan a estar a la altura de los mismos para brindar un servicio de calidad y excelencia.
Aunque suene obvio, toda unidad económica requiere de un profesional de Ciencias Económicas. Por lo tanto, debemos –y estamos obligados- a aprovechar esta oportunidad.
En esta búsqueda permanente tenemos que ser abiertos, creativos, innovadores y estar atentos a las oportunidades que surgen ante los avances tecnológicos. La tecnología tiene que ser vista como una aliada estratégica de nuestro servicio profesional.
Pero hay que tener muy presente que nuestro trabajo como profesionales en Ciencias Económicas excede lo que es el manejo de las herramientas tecnológicas. Nuestra tarea tiene que ver con los conocimientos técnicos y académicos que sirven de sustento a la tecnología. Ese es el cambio de paradigma al que debemos llevar nuestras profesiones.
Estos cambios digitales traen nuevos negocios donde el rol del profesional en Ciencias Económicas es clave.
Puntualmente, somos los principales asesores de las empresas y muchas de las compañías son de base tecnológica.
Somos un aliado fundamental de cualquier organización. Ningún emprendimiento ni negocio puede crecer sin el asesoramiento de un profesional en Ciencias Económicas. Esto tiene que verse como una inversión y no un costo porque estamos para acompañar, asesorar y hacer crecer las organizaciones.
El rol de nuestra profesión como Contadores Públicos, Licenciados en Administración, Licenciados en Economía y Actuarios, se basa en el aporte estratégico y la interpretación de la información que las nuevas tecnologías producen en gran escala, poniendo el foco en la toma de decisiones y en el cumplimiento de las normativas que establecen las autoridades regulatorias.
Ante ello, no está demás señalar que la pandemia se presentó como un gran desafío. Desde el Consejo Profesional de la Ciudad Autónoma así lo entendimos y respondimos con una rápida transformación digital de los servicios que más utiliza nuestra matrícula.
Además, redoblamos la apuesta en el plano académico, incorporando nuevas propuestas gratuitas y de constante actualización para que los profesionales puedan desarrollar sus tareas contando con la mejor información.
Solo alguien que se actualiza todo el tiempo puede dar asesoramiento y brindar la ayuda necesaria a quienes lo requieran.
Estamos convencidos de que el futuro de la profesión es ya el presente. Es imperante que el profesional se adapte diariamente ya que la tecnología es crucial y es imposible pensar nuestro trabajo sin herramientas tecnológicas. La profesión y la tecnología van de la mano y tenemos que prepararnos para este presente y futuro profesional.
Los desafíos son muchos, las oportunidades también. Defendamos lo conseguido hasta ahora y trabajemos juntos para ampliar el campo de actuación profesional y hacer crecer nuestros horizontes.
*La autora es Presidenta del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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