
Todos lloramos, peronistas, radicales, apolíticos cuando Raúl Alfonsín ganó las elecciones. No importaba realmente si era él o Luder, lo importante era la libertad. Comenzamos a salir y nos encontramos después de la larga noche de la desinformación con la verdad que -a veces real y a veces mentirosa- gozaba de la posibilidad de ser escuchada, analizada y discutida. Qué rara sensación ejercer de ser humano y hacer un esfuerzo supremo para romper el auto blindaje que nos habían impuesto con el eslogan fascista: el silencio es salud.
El silencio no es salud, el debate enriquece, solo apelan al silencio los autoritarios, los delincuentes o los inútiles que para conservarse en sus lugares, es mejor que nadie se entere o por lo menos luchan para que nadie se entere, porque saben que lo que hacen es una PORQUERÍA.
En pos de la libertad vivimos bancando cuanto autoritario, ladrón, inútil o simplemente todo junto paso por nuestra vida faltándonos el respeto, levantándonos la voz, creyéndose dueño de nuestra vida y peor aún sintiéndose superior al llegar al cargo y muy inferior al escaparse por la puerta chica.
La degradación genética de los políticos nos hizo llegar a un país digno de la vidriera de una casa de artículos de limpieza, más no lo podían haber destruido, más daño no se les ocurre hacernos, sino lo harían, más no pueden robar, sino lo harían, solo les sale bien el almacigo de pobres que reproducen permanentemente para poderlos llevar a aplaudir para adelante los embustes y mentiras que ellos hacen por detrás y nosotros por la libertad seguimos soportando.
Pero resulta que en el momento que te descuidás y esperás un discurso que te pida perdón, que diga ‘me equivoqué', que te reduzcan los impuestos, que te permita levantar las persianas, que regule la mafia de los sindicatos. Que le tire un salvavidas al campo, que arranque con la educación... NOOOOO eso no pasa. Aparece no sé de dónde un ñato de zapatos blancos y -como si fuera una medida que viene a salvar la Patria, la familia, y la Sociedad nos quiere censurar la libertad de expresión.
Realmente somos muy boludos, más que pacientes. Con la libertad NOOOOO
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