
A pesar que en los últimos años la oferta de capacitaciones, workshops, becas, entre otros esfuerzos por preparar y formar talentos y dar oportunidades laborales a las personas, ha crecido notablemente, aún hay desafíos en materia de empleabilidad, específicamente en lo que se refiere a hacer crecer la posibilidad del primer empleo.
El ecosistema de empresas de la Argentina tiene espacio suficiente para brindar la posibilidad del “primer empleo” a muchos talentos. Pero muchas de estas empresas que promueven la capacitación y formación de colaboradores, luego encuentran dificultades para insertarlos en el mercado laboral y terminar de formarlos como profesionales en su materia. Precisamente, capacitar recursos primero y luego ofrecerles una oportunidad laboral debería constituir uno de los objetivos principales de toda empresa para lograr una real y genuina empleabilidad.
Con solo capacitar no alcanza. Afortunadamente hay conciencia de la importancia de la capacitación para aumentar la productividad y propiciar la equidad de querer mejorar el sistema laboral para que sea efectivo. Pero es fundamental que los responsables de emplear tengan los recursos y el tiempo para seguir capacitando y formando dentro de la empresa, independientemente de la poca o mucha experiencia que tenga el talento y así brindarles el lugar para desarrollar lo aprendido. Para asegurar la calidad de la capacitación es fundamental que exista una estrecha articulación entre las empresas y la empleabilidad que estas generen. Es importante que los capacitados puedan continuar su formación y hacer la “última milla” dentro de una empresa.
En lo que respecta a la industria tecnológica, se suele destacar la dificultad para encontrar talento e incluso retenerlo y la gran competencia y puja que existe por captar estos talentos. Y este es uno de los motivos por los cuales las empresas del sector nos pusimos al hombro el rol de capacitadores y formadores. Pero cuando llega la instancia de contratación muchas de estas empresas se ven en la situación de no poder hacerlo en escala ya sea por falta de recursos para seguir formando a estos nuevos talentos, por tener que dedicar tiempo y horas de seguimiento y contención o tener que dejar de hacer tareas que tienen que ver con el negocio; es decir, por no poder acompañar en lo que llamamos la “última milla”.
La capacitación no es solo transmitir conocimientos y compartir herramientas, es abrir el camino a una carrera profesional, dando herramientas y una guía dentro de una compañía. Las empresas que comprenden la conexión entre formar a las personas y lo importante de estar preparadas para contratar y seguir formando en el largo plazo, tienen garantía de ver sus esfuerzos recompensados y de conseguir los objetivos buscados. Se sabe que con la decisión y el apoyo de todos los actores, tanto públicos como privados, de hacer escalable la empleabilidad, las organizaciones pueden ayudar a sus personas a desarrollarse y crecer profesionalmente y así mantener como empresa una ventaja competitiva.
Es indudable que el sector tecnológico presenta una enorme oportunidad para quienes quieran tener una carrera en una de las industrias mejor pagadas del mercado. Pero dicha oportunidad requiere de una preparación y esfuerzo integral que implique a todos los niveles de la organización. Con el fin de prosperar y tener éxito, las empresas deben responder eficazmente y entender que sin la decisión de invertir en los talentos, no hay real empleabilidad.
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