
La catástrofe sanitaria en la que nos sumergió esta pandemia no hizo más que enrostrarnos el déficit estructural preexistente respecto a la salud mental, al que se suma el desamparo público.
El confinamiento, la incertidumbre y las noticias descontextualizadas sobre el aumento de casos genera pánico y retroalimenta un caos coronado por un insuficiente sistema de atención y contención.
El estallido de los casos de secuelas en la salud mental fue alrededor del mes de septiembre del 2020, cuando los pacientes se multiplicaron exponencialmente. A los nuevos casos se sumó el empeoramiento de los preexistentes y todavía podemos decir que este flagelo acaba de empezar. Las consecuencias de este dolor social extendido se verán por mucho tiempo y atravesarán distintas edades.
La American Psychiatric Association sostiene que la pandemia ha causado casi dos años de trauma colectivo y que muchas personas están cerca “del punto de quiebre”. La misma entidad afirma que la variante Ómicron genera un “estrés familiar” inédito, a medida que va invadiendo los planes de vacaciones y empañando las fiestas de fin de año.
¿Seremos capaces de tener la plasticidad necesaria para adaptarnos a esta nueva modalidad de vida basada en la incertidumbre constante o pagaremos un costo muy alto que dejará por siempre las huellas del trauma?
El interrogante está abierto y dar una respuesta sería muy aventurado, ya que las circunstancias cambian vertiginosamente y, aparentemente, sólo va a poder “sobrevivir” el que mejor se adapte al cambio. Igual que en la naturaleza misma.
SEGUIR LEYENDO
Últimas Noticias
El Gobierno, en racha de costos políticos: mala praxis y cerrazón ideológica
El oficialismo tuvo que podar el proyecto de propiedad privada para aprobarlo en el Senado. Dejó un regusto a fracaso y malestar interno. También debió dar marcha atrás con el decreto que paralizó durante días la actividad portuaria. Todo, efecto del microclima de poder

El espejo del éxito: agosto define cómo termina el año
El primer semestre ya dejó suficiente información para saber qué funciona, qué objetivo se aleja y qué hipótesis perdió vigencia. Agosto abre la última ventana real para corregir el rumbo antes de que diciembre se limite a explicar los resultados

El legado ambiental de Panamá que América Latina debería mirar
América Latina necesita funcionarios capaces no solo de administrar compromisos, sino de conectarlos y convertirlos en dirección política.

¿Elecciones manipuladas?
La narrativa del fraude se expande entre líderes de distinto signo ideológico y convierte cada elección cerrada en un nuevo foco de inestabilidad

Cuando el Papa llegue a Luján
La visita de León XIV abre una oportunidad para pensar la unidad, el diálogo y el bien común en una Argentina atravesada por la confrontación



