Se lo conoce como Banksy. Pero Banksy no se llama Banksy. Es autor de obras que en el último año subieron hasta cifras próximas a los 20 millones de euros. A pesar de la presión de los compradores de las grandes casas de subastas, como Christie’s y Sotheby’s, ha conseguido mantener su identidad oculta.
Es muy posible que algunas obras del grafitero mayor de la Tierra pertenezcan en ocasiones al espacio público y no a alguien como propiedad. Pero se hace difícil aceptar que en la relación de Banksy y sus trabajos no haya en absoluto un vínculo y un nombre, una cara y un pacto, el que fuera.
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También se abre la circunstancia de que Banksy sea un grupo, un colectivo como suele decirse, y no un individuo solo recortado y único. Hay mucho Banksy. Puede verse hoy en un paredón de la clínica Park Street la imagen de un hombre en harapos que apenas cubren algo, doliente, en muy mala condición. Es enorme y la Park Street está especializada en enfermedades de origen y transmisión sexual.

Un grito hecho de manera directa sobre el edificio y en una época en que Banksy lo hacía fuera de la ley y en una propiedad sin derecho a reclamar. Casi lo contrario, se diría , porque nada se reclamaba en momentos en que el misterioso y fascinante Banksy jugaba a reflejar protesta y crítica, con la influencia emanada de los guetos afroamericanos y latinos de los 60. En esos años el aerosol lo tomaba todo. Las ciudades, los monumentos, el subte, los trenes. Un espejo de la injusticia que se expresaba en desorden y tal vez con furia destinada a cambiar un idioma visual dentro de la cultura hip-hop .
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Se dice de manera casi unánime que Banksy nació cerca del 74, 75, en Bristol. Que su padre -siempre resulta conjetural- fue un artesano y que él se preparó, resulta insólito ahora, como carnicero. Lo cierto, se llame como se llame, es que otro dato pesa sobre los detectives de arte: se integró al clan de grafiteros Bristol´s DryBreadZ (BDZ) que salió con fuerza a contar historias en las ciudades. En todo caso, Banksy andaba por ahí, y en los 90 empezó a señalar al mundo de qué manera aparecía y hacía desaparecer una senda que, lejos de tener un propósito decorativo, es de inquietud, inequidad. Un mundo desajustado.

Ya son millones alrededor de lo hecho por quienes llamamos Banksy: la niña que suelta un globo en forma de corazón -la única nota de color es el globo- , criatura de los desastres por las muchedumbres obligadas a las guerras y las hambrunas. Conocidos Mona Lisa con una bazuca, el David con chaleco antibalas, al gran óleo donde el Parlamento inglés es ocupada en todos sus asientos verdes por chimpancés presentado justo en el día en que se anunció el Brexit, la salida del Reino Unido de Europa. La pareja de policías que detienen su ronda y se besan. No es leyenda ni rumor que Banksy entró en la bonita casa de Kate Moss -la chica divina tan de acá a la vuelta que los ingleses adoran- y que fue pintada desnuda en el cuarto de baño principal, esplendor del cuerpo tamaño natural. Se jura que está allí, en Belgravia, el barrio donde vive la modelo. Bonito sitio.
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Pistas.
Según un estudio de la Universidad Queen Mary es alguien nacido Robin Cunningham, en Bristol otra vez. La posibilidad de Cunningham fue refutada por Banksy por varios canales de comunicación.
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Llegado ya al abandono de graffitis sobre el cemento y los ladrillos, los hace con lienzos y aerosol con una guía de colores como ayuda porque es daltónico, juran biógrafos que escriben en el aire. Se han conseguido fotos desde lejos con imágenes de Banksy, la cabeza tapada por pañuelo gris de seda. Poco.
Claro que es distinto en el caso de Robert del Naja, también conocido como 3D. Músico, cantante, compositor y diseñador importante, nos llevará de nuevo a Bristol (grupo The Wild Bunch) y luego a una referencia de mayor espesura: la fundación de la banda Massive Attack, en actividad aún y autores de la banda de sonido en varios films. En disidencia y diferencia absoluta con la Franja de Gaza y la cercanía a los palestinos, no deja de ser visitante asiduo de Israel donde, ¿por casualidad?, hay varios murales. Por supuesto hay muchas fotos de del Naja, y él ha dicho que no es Banksy de ninguna manera. La insistencia es muy grande: cualquier hebra de confirmación acabaría con el enigma.
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Quizás con algún fundamento, el creador de Massive Attack, no alcanza para romper el hechizo y la magia romántica de la incógnita. Mejor. un pedazo de mampostería, un lienzo hecho sobre piedra y con aerosol, un óleo flamígero tienen mayor seducción y encanto que si se revelara, como algún día ocurrirá.
Por ahora dejemos esta historia como se ha contado. El artista justiciero, el más caro que existe, es un desconocido.
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