
El mercado internacional de algodón viene logrando una sustentabilidad de precios pos-pandemia: se estima liquidaciones de negocios a 96 cvos/libra (USD 2,11/kg) a diciembre. El mercado viene de buenas semanas de exportación y las ventas de los stocks continúan manteniendo el sostén de alza de los precios.
El clima sigue siendo el factor determinante de la oferta, casi toda la cosecha de algodón de EEUU estará acondicionada en estos meses. La demanda continúa dando un sabor alcista a los precios mientras China, Turquía y Pakistán buscan algodón estadounidense. Vietnam volverá por volumen. China seguirá siendo un comprador.
El mercado debe enfrentarse al hecho de que unos 14,9 millones de fardos de algodón aún no se han fijado mediante la compra de contratos de futuros, frente a solo unos 3,2 millones de fardos que se han de fijar mediante esa modalidad de venta.
La demanda continúa dominando, aunque los problemas de transporte y envío pueden limitar el canal al minorista y afectar negativamente. Sin embargo, por ahora, los márgenes de las desmotadoras siguen siendo rentables incluso en el nivel de 2 dólares. Sin embargo, la demanda de hilo está en una fuerte senda de crecimiento ascendente que debería continuar durante otros 3 a 4 años.
Los diversos factores que afectan al mercado del algodón no respaldan un retroceso de los precios a niveles inferiores de los USD 2/Kg. Soplan vientos de popa.
Las empresas de venta online se han convertido en la tienda de ropa del mundo. El coronavirus ha creado una fuerte y creciente demanda de ropa de algodón, artículos de cuidado personal y suministros médicos. Esto representa, esencialmente, una nueva demanda de algodón y será de naturaleza de largo plazo.
Ingresamos en la senda de menor resistencia para los precios. Por lo tanto, la superficie de algodón en varios países del mundo podrán incrementarse durante los próximos tres años.
En nuestro país y región algodonera deberemos estar preparados para estos próximos años de bonanza, asegurando la exportación mediante el cumplimiento de nuevas exigencias del comprador.
Estas olas de alza de precio, como la que se vio entre 1995 y 1998, prometen cambiar el juego. Los elementos para lograrlo lo tenemos: clima y suelos aptos, nuevas variedades de algodón con muy alto potencial de rinde/calidad y productores altamente tecnificados.
Nos falta mucho en la gestión de procesos que aseguren la comercialización internacional a precios sostenibles en el tiempo, como ser: trazabilidad de punta a punta, calidad comercial por HVI Ica Bremen, formalidad laboral y transparencia total de la cadena. Recién desde este punto podemos pensar en generar mercados de futuros, opciones y/o monedas digitales.
Incrementar el parque de cosechadoras y toda la logística asociada al movimiento de fibra sin tener “atada” la demanda internacional de clientes fuertes (sustentabilidad comercial) es volver al tren del “sube y baja”, y la historia nos recuerda cómo liquidamos el parque de cosechadoras a Brasil en 2000-2002). La industria nacional no pudo sostener la superficie en el país y buscaron fibra importada.
La base del marketing del algodón son los clientes: sin demanda no hay fortalecimiento de la cadena. Para que una cadena funcione como tal no se empujan los eslabones, se tira desde el final que en este caso son los consumidores. Por eso las inversiones en maquinarias y logística deberán estar equilibradas con las inversiones en procesos (que también tienen su costo) y acciones estratégicas de marketing internacional.
Proponemos aunar esfuerzos en invertir para presentar una nueva mercadería al mundo que esté diferenciada de diversas formas: trazada, certificada internacionalmente, HVI analizada, descarbonizada, con trabajo registrado y formalmente producida. Así se producirá el “efecto mariposa”, dónde el movimiento de un eslabón (el consumidor) genera un terremoto de la actividad primaria (la producción).
Un comprador europeo exigirá ver y chequear, desde una app de su smartphone, quien, dónde y cómo producimos, cómo comercializamos y registramos las operaciones.
El algodón es una mercancía comoditizada. En el mediano plazo otros países lo producirán a menor costo y es aquí dónde Argentina tiene una ventaja comparativa para insertarse exitosamente en el nuevo escenario.
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