Entre la deuda y el mercado cambiario

El plan económico no es sólo reclamado por Estados Unidos para la negociación con el FMI, sino que también lo pide a gritos las variables macroeconómicas

Alberto Fernández y Martín Guzmán, el verano pasado en Chapadmalal
Alberto Fernández y Martín Guzmán, el verano pasado en Chapadmalal

Estados Unidos pidió al gobierno un “marco sólido” para respaldar las negociaciones con el FMI. La respuesta del Gobierno es que tiene un plan económico, a pesar de que los números de riesgo país parecen manifestar lo contrario.

En pleno año electoral, el oficialismo intentará que las negociaciones con el FMI ocurran después de las elecciones. La situación no es fácil para el gobierno que, con pocas reservas, debe equilibrar entre saldar deudas y evitar que el mercado cambiario se descontrole para llegar a las elecciones legislativas. Superada por el momento la deuda con el Club de París, el vencimiento más importante que viene es con el FMI, en septiembre y diciembre; unos USD 4.500 millones sumando ambos meses.

En lo que respecta al mercado cambiario, continúa con respirador artificial y no podrá seguir así mucho tiempo más

Teniendo en cuenta que el mismo FMI decidió realizar una ampliación de DEGs y que esto favorecería a Argentina con un ingreso adicional de USD 4.355 millones, no sería de extrañar que este mismo monto sea utilizado para financiar la deuda que tenemos con el FMI. Recordemos que la ampliación de DEGs que se llevará a cabo no implica nueva deuda, sino que son ingresos “caídos del cielo” que reciben algunos países debido al contexto de la pandemia. Si fuera de esta manera, así como ingresan dólares por la ampliación de DEGs, se irían para pagarle a la misma institución.

En estos momentos, las reservas internacionales netas rondan en torno a los USD 7.500 millones. Sin embargo, las reservas líquidas (descontando el oro y los DEGs que ya poseemos), se ubican en torno a los USD 3.500 millones. Este es el verdadero poder de fuego que posee el BCRA en cuanto a disponibilidad de dólares ante eventualidades. Es cierto que tanto el BCRA como el FGS cuentan aún con bonos en dólares para intervenir los dólares paralelos en caso de que comiencen a subir con velocidad, pero la estabilidad cambiaria no está garantizada hasta las elecciones.

Si la inflación comenzara a desbocarse, la incertidumbre crecería generando aún mayor presión en el mercado cambiario

Por otro lado, aunque con montos menores, tampoco hay que desestimar los vencimientos con otros organismos internacionales que para la segunda mitad del año rondan en los USD 1.350 millones. Teniendo en cuenta que las reservas escasean, cada dólar pesa el doble. El gobierno se encuentra ante este doble desafío a la hora de elegir como utilizar los dólares del BCRA que son bastante escasos. Aquí también entra en juego el manejo de la inflación y que ésta no se descontrole más. Si la inflación comenzara a desbocarse, la incertidumbre crecería generando aún mayor presión en el mercado cambiario.

En concreto, las reservas internacionales netas (más en concreto las reservas líquidas) escasean. Los vencimientos de este año serían impagables si no hubiera caído del cielo el “mana DEGs”. No obstante, los números siguen siendo muy ajustados y no hay estabilidad garantizada hasta las elecciones. El día después de las elecciones existe y, en ese contexto, la realidad es tanto la deuda como el mercado cambiario seguirán con sus problemas. En cuanto a la deuda, ya el próximo año vencen casi USD 20.000 millones sólo del FMI. En lo que respecta al mercado cambiario, continúa con respirador artificial y no podrá seguir así mucho tiempo más. El plan económico no es sólo reclamado por Estados Unidos para la negociación con el FMI, sino que también lo pide a gritos las variables macroeconómicas. Lamentablemente, en los últimos años, Argentina se caracterizó por no presentar planes económicos. En consecuencia, como argentina no planifica, hace autopsias, que se pagan con crisis. Aún se está a tiempo de evitar que la crisis actual se agrave, pero será condición necesaria presentar un plan económico creíble.

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