Problemas de comunicación: análisis de las fallas de discurso del Presidente

Las palabras importan, pueden dañar, afectan, tienen relevancia local e internacional. Las claves para reducir el margen de error

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Alberto Fernández participó en Salta
Alberto Fernández participó en Salta del homenaje al general Güemes

¿Por qué se equivocan los dirigentes? ¿Desvalorización del mensaje? ¿Hay que prepararse para salir a escena? ¿Existe una minimización del cargo ocupado? ¿Improvisan más de la cuenta? ¿Buscan potenciar la espontaneidad?

En definitiva: ¿Alberto habla demasiado? ¿debiera cuidarlo más? ¿No se prepara? ¿Improvisa?

Dos tipos de conflictos:

Se diferencian al menos dos tipos de conflictos creados por palabras equivocadas, errores, fallidos y furcios:

Los que desvalorizan, desvirtúan o exponen la imagen presidencial.

Los que derivan en problemas políticos o diplomáticos

No es todo lo mismo.

La receta presidencial:

Para comenzar a explicar algunas de las razones de la situación actual, es relevante describir siete características de la comunicación presidencial.

-Alta exposición, en grandes medios y en muchos momentos

-Intervenciones extensas.

-Conservar el centro de la escena política como necesidad prioritaria.

-Confianza personal, en su capacidad de oratoria que fue su máximo atributo durante la campaña hasta mayo 2020 en el que la imagen presidencial trepó al cielo, para no dejar de descender hasta nuestros días.

-Concentración comunicacional, por sobre el gabinete, pensado más para que lo acompañe que para que salga a defender la gestión

-Dispersión temática, ya que se expresa sobre variados temas, no sólo desarrolla opinión sobre los ejes centrales de su gobierno, sino de muchos otros.

-Espontaneidad e improvisación. Como las dos caras opuestas de la misma moneda, su alta habilidad discursiva también puede transformarse en una pesadilla por los puntos arriba mencionados.

¿Por qué?

Hay dos explicaciones directas y muy relacionadas con el matrimonio Kirchner

1.- El gran poder de su vice, cada cuestión que pueda liderar será relevante para su imagen, llámese proceso de vacunación o cuarentena

2.- El modelo “Néstor 2003”, tomando como referencia la debilidad inicial en la asunción con un 22% de los votos y sin segunda vuelta, compensada por gran presencia en la gestión y una alta exposición “espontánea” en diferentes ámbitos.

¿Solo?

No, el frente electoral que se transformó en coalición de gobierno (Frente de Todos) no admite otro articulador que no sea el original: El presidente.

Tanto hacia adentro como hacia afuera no hay Kohan, Corach, Colombo, Baylac o Aníbal. Es él y eso lo expone. Por necesidad y por elección.

Los ajustes

Ante la lluvia de memes (gracias a la creatividad digital más gente se entera y comenta con liviandad sobre la figura presidencial) llegó el tiempo de replantear y ajustar en base a dos premisas:

Conservar el centro político, no perderlo, pero planificando con anticipación el mensaje a exponer en cada caso. Con el objetivo de reducir el margen de error, furcio y fallido.

Perseverar en la estrategia de hiperpersonalización de la comunicación de gobierno.

Las 5 claves

-Concentración en 4 o 5 ejes de gobierno sin abordar otras cuestiones. Sostenerse en pocos grandes “troncos comunicacionales” más que en muchas ramas. En idioma computacional sería “no abrir tantas ventanas”.

-Bajar el nivel de exposición, eligiendo medios de acuerdo al mensaje que se quiera expresar.

-Intervenciones más precisas y cortas.

-Planificar cada momento se torna demasiado importante.

-Explicar un tema a la vez en cada circunstancia.

Conclusiones

Pasear a Dylan es espontáneo. Compararnos con Suecia es imprudente. Las palabras importan, pueden dañar, afectan, tienen relevancia…

La conducción personal no se discute. Planificando o improvisando; con alta exposición y extensas disertaciones, el Presidente definió que ese centro del “cuadrilátero” es suyo y no lo cederá. Existen ministros que lo asistirán pero que no deben opacarlo.

En ese contexto, los errores “no forzados” son efectos colaterales de un diagnóstico inicial. Estar en el centro y permanentemente expuesto es la estrategia, lo demás queda en segundo plano, los deslices, furcios y fallidos mejor evitarlos, pero son parte de la ecuación.

El primer plano, las luces en la figura presidencial son premisas de Alberto… ese espacio se gana con consenso o confrontación, con amor u odio, pero la centralidad es lo importante, la centralidad es lo que cuenta.

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