Los robots y su impacto en las relaciones comerciales

Si bien la evidencia empírica aún es escasa, los especialistas indican que la automatización está provocando que lo que antes se producía en economías en desarrollo vuelva a producirse en países desarrollados

REUTERS/David W Cerny
REUTERS/David W Cerny

Antes de que la tecnología irrumpiera en nuestras vidas para cambiarla por completo, ya existían obras ficticias en las que se predecía este avance. Basta recordar el célebre libro ‘Yo, Robots’, publicado en 1950, en el que su autor Isaac Asimov imaginaba una sociedad con robots humanoides como principal fuerza laboral. Hoy vale preguntarse, ¿qué tan cerca estamos de esa realidad?

Actualmente, muchos especialistas están interesados en responder este interrogante y en hablar de la automatización y de su impacto sobre los trabajadores y el mercado laboral. Sin embargo, la evidencia empírica existente es muy poca.

Un interesante aporte en este sentido es el que hace la reciente investigación “Robots estadounidenses y sus impactos en los trópicos”, publicada en octubre de 2020. Este estudio realizado por los autores Adriana D. Kugler, Maurice Kluger, Laura Ripani, y Rodimiro Rodrigo para National Bureau of Economic Research, plantea un análisis sobre cómo la robotización en Estados Unidos repercute directamente sobre el mercado laboral de Colombia y sus trabajadores, y sobre la relación comercial que existe entre ambos países.

La ecuación que se propone es la siguiente. Hasta hace un tiempo, a Estados Unidos le resultaba conveniente importar bienes fabricados en países como Colombia porque los costos en salario allí son más bajos. En la actualidad, con la incorporación de robots en el sector manufacturero estadounidense, lo que parecía ser una clara ventaja dejó de serlo. Ahora, es más redituable deslocalizar la producción en lugar de importar desde Colombia.

Para ejemplificar, el informe cita el caso del Grupo Phoenix, una empresa multinacional de la industria del envasado de alimentos y bebidas que decidió migrar su producción (y los puestos de trabajo) de Colombia a los Estados Unidos.

Estos efectos económicos sobre la fuerza laboral se observan principalmente en los sectores automotriz, de alimentos y bebidas y en la electrónica. Tal como se puede esperar, las peores consecuencias recaen sobre las mujeres, los trabajadores de mayor edad y sobre aquellos que poseen menos formación; lo que presupone que esta robotización además de la reducción de empleo y de salarios puede estar aumentando también la brecha de desigualdad.

Ciertamente, empieza a haber evidencia que comprueba que el avance tecnológico reemplaza la fuerza laboral del hombre con software, hardware, robots, inteligencia artificial y la automatización. Un hecho puntual que considero que aceleró esto fue la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Este conflicto provocó la salida del país asiático y el efecto back home de muchas empresas radicadas allí y que tuvieron que volver a Estados Unidos. En su regreso, estas empresas se enfrentaron al aumento en los costos de producción en comparación con Oriente y, por eso, optaron por la automatización e incorporación de los robots. Como dice la autora Laura Ripani, especialista del Banco Interamericano de Desarrollo: “El canal a través del cual se producen estos efectos es el mismo que caracterizó el fenómeno de offshoring durante las décadas pasadas y que ahora, por la automatización, puede dar pie a un proceso de reshoring o nearshoring. Al reducir la necesidad del trabajo humano y, por tanto, los costos laborales de producción. La automatización está provocando que lo que antes se producía en economías en desarrollo vuelva a producirse en países desarrollados”.

Ahora bien, ¿qué pasará con América Latina? ¿Cuánto tiempo más se podrá sostener la comercialización con países desarrollados si estos incorporan cada vez más tecnología en sus cadenas de producción? ¿Qué sectores deberíamos priorizar en la región, para invertir, fortalecerlos y que continúen siendo fuentes de trabajo locales? ¿Cuál es la oferta laboral necesaria para aquellos trabajadores de sectores que presentan menos oportunidades de crecimiento?

Estos interrogantes y muchos otros relacionados al futuro del trabajo en la pospandemia son debates que debemos dar en América Latina, sin prejuicios, dejando la política partidaria de lado y mirando en la automatización una oportunidad para nuestro fortalecimiento y desarrollo.

Para esto será fundamental abordar una agenda de temas en común y planificar políticas que requieran de la atención y acción de los gobiernos, las comunidades, los empresarios e inversionistas.

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