
El Mercosur hace 20 años que no es mayor noticia en los medios, la Cumbre de Presidentes del viernes volvió a ponerlo en escena de un modo incómodo. Es el primer cortocircuito explícito y público entre presidentes, en este caso entre Lacalle Pou y Alberto Fernández. Es muy difícil proyectar la evolución de la situación. Puede quedar en la mera anécdota, significar una escalada de tensiones, o estabilizarse en un punto intermedio, lo cual es lo más probable. El 22 de abril seguramente se van a serenar las aguas en el encuentro entre cancilleres.
Claramente, Argentina está en desventaja ideológica frente a Brasil, Paraguay y Uruguay, que están en sintonía en pos de un Mercosur más abierto, con distintas velocidades de funcionamiento, más flexible y pragmático con una estructura de consensos que no frene las decisiones del bloque.
Chile, como observador, viene llevando esa política aperturista con 25 tratados de libre comercio de integración con 50 países. En lo que respecta a Bolivia, está cerca del bloque e ideológicamente más próxima a la posición de nuestro presidente, que es afín a Evo Morales.
A nivel internacional, ¿qué pasa en otros bloques? El Nafta se ha reinventado durante la gestión de Trump y en Europa, en general ha reinado armonía desde los años 60 fundacionales, con la excepción de la crisis del Brexit. La gran novedad mundial es el bloque inmenso asiático muy abierto, que influirá en el comercio mundial de modo definitivo por su masa crítica. La Alianza por el Pacífico venía con fuerza y era un enfoque abierto, sin embargo, se desintegró.
Últimamente presenciamos tensiones entre Estados Unidos y China en el terreno de las relaciones diplomáticas más asociadas a derechos humanos.
Es posible que en esta comezón del 30° aniversario del Mercosur se presente un punto de inflexión que redefina sus reglas. El proyecto de unirse a la Unión monetaria europea va en esa línea de repensar una nueva identidad.
En el escenario local, la oposición de Juntos por el Cambio criticó la actitud cerrada del presidente argentino y el aislacionismo.
Un punto central en la discusión es claramente el arancel externo común de la unión aduanera, 14% suena muy alto. Argentina a través del canciller Felipe Solá plantea que es razonable con un objetivo de contrarrestar los subsidios de algunos países que exportan al bloque.
El Mercosur exporta poco, solo 15% del PIB del bloque, es cerrado. China cada vez está más presente en los flujos de comercio del Mercosur representando cerca del 25 % del comercio total del bloque. Además, le falta infraestructura y logística, estos últimos fueron puntos destacados por Lacalle Pou en su intervención del viernes 26.
En definitiva, un Mercosur flexible le cae mal a la vicepresidenta argentina, por percibirlo como un proyecto neoliberal. Los políticos han estado muy alineados estos 30 primeros años, por lo cual esta mini crisis representa un desafío. En particular para Argentina, que tiene la presidencia pro tempore, y es importante que guíe un proceso de consenso. Esperemos el bloque pueda revisar su competitividad y tirar para arriba de las cuatro economías principales y de toda la región. El potencial claramente está, los políticos tienen la responsabilidad de instrumentarlo.
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