Aborto y oportunismo político

Un plebiscito no vinculante es la mejor herramienta que podemos implementar para escuchar la voluntad de todas las argentinas y los argentinos

Movilización "pro vida" frente al Congreso (Maximiliano Luna)
Movilización "pro vida" frente al Congreso (Maximiliano Luna)

La pandemia por el nuevo coronavirus nos enfrentó a un año inédito a nivel global. Cada país tuvo que imaginar diferentes soluciones frente al COVID-19. Aún así, hay mucho para decir de la manera en que se eligió afrontar la situación en Argentina. Y ahora, al final de un 2020 terriblemente convulsionado, el Gobierno Nacional busca tapar sus errores enviando de apuro y casi sin discusión el proyecto de ley sobre la legalización del aborto para que sea tratado en el período de sesiones extraordinarias del Congreso de la Nación.

La gestión de la pandemia que comandó Alberto Fernández implicó un abandono total de de las mujeres. Nadie discute que el COVID-19 supuso tomar medidas extraordinarias pero de ninguna manera el confinamiento debería haber sido motivo para privar a la población de derechos fundamentales como la educación, el acceso a la salud y la protección integral.

Según los últimos datos disponibles, este año se registró un aumento de la violencia doméstica, hubo un incremento del 18 por ciento en los llamados al 144. Pero además se estima, según un reciente estudio del Fondo de Población de Naciones Unidas, que 1.1 millones de mujeres de Argentina no podrán acceder al método anticonceptivo que usaban antes del confinamiento. Un 65 por ciento de esas mujeres no accede a su anticonceptivo habitual porque se afectaron los ingresos familiares y un 35 por ciento tiene dificultades para obtener su anticonceptivo habitual en los servicios públicos de salud, ya sea porque estos no funcionan, porque quedan desabastecidos o porque se registra una disminución en la demanda en el servicio por temor al contagio. El impacto de lo anterior es gravísimo: se estiman 143 mil embarazos no intencionales, niñas y niños que nacerán en la pobreza.

¿Cuál es la respuesta del gobierno ante esta situación? La legalización del aborto. Después de abandonar a las mujeres y de no ocuparse -ni preocuparse- por el acceso al sistema de salud, la única acción que se toma es la de garantizar a esas mujeres que puedan someterse a un aborto.

Tan preocupado estaba nuestro presidente por las mujeres que hasta creó un nuevo Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, pero parece que se olvidó de un derecho adquirido fundamental, el de garantizar el libre acceso a los anticonceptivos.

Acá hay oportunismo político. Se esperó hasta fin de año y se usa al aborto como una cortina de humo. Se busca ocultar el ajuste gravisimo a los jubilados, se quiere tapar que se perdió un año de clases y que a este ritmo no se desarrollarán en tiempo y forma los protocolos necesarios para poder volver a las escuelas en febrero de 2021. Si la vacuna no está en marzo, ¿cómo seguimos? ¿Con clases recreativas al aire libre unas horas a la semana?

Hay temas más urgentes que volver a debatir un proyecto que hace dos años se trató en ambas cámaras. Y se votó a favor de la vida. Por más que le pese a muchos, Argentina es celeste. En lugar de volver sobre debates que no construyen, creo más necesario que trabajemos, por ejemplo, en una ley que amplíe el Presupuesto nacional y disponga la compra de anticonceptivos para paliar las deficiencias que trajo la pandemia.

La solución no puede ser que las mujeres tengan que sufrir un aborto. El Estado le debe mucho más que eso a sus ciudadanas. Los legisladores tenemos la responsabilidad de impulsar alternativas que preserven a todos.

Este gobierno que dice cuidar la vida, que nos hizo hacer enormes sacrificios en la supuesta defensa de la salud frente a la pandemia del coronavirus, evidenció un abandono sustancial de las mujeres en 2020. Es una vergüenza que instale el tratamiento de la legalización del aborto en el mes más conflictivo del año.

El uso político de esta problemática evidencia, una vez más, que la cultura del “vale todo” llegó para quedarse. Está claro que, si el objetivo hubiera sido realmente hacer un tratamiento serio de la ley, el proyecto se habría presentado a principio de año para poder desarrollarlo en el periodo ordinario. Pero entra con bombos y platillos en el mes más convulsionado.

Volver sobre este tema merece indiscutiblemente sumar voces. Escuchar a toda la sociedad para evitar el oportunismo de tratar esta problemática cada vez que cambia la composición del Congreso de la Nación. Un plebiscito no vinculante es, sin lugar a dudas, la mejor herramienta que podemos ejecutar para escuchar la voluntad de todas las argentinas y los argentinos. Pongamos al pueblo a votar y, con su aval, si es necesario, llevemos adelante las reformas necesarias.

Volver sobre este tema merece indiscutiblemente sumar voces: escuchar a toda la sociedad para evitar el oportunismo de tratar esta problemática cada vez que cambia la composición del Congreso de la Nación. Un plebiscito no vinculante es, sin lugar a dudas, la mejor herramienta que podemos implementar para escuchar la voluntad de todas las argentinas y los argentinos. Animémonos a votar y a escuchar la voz de nuestra Argentina.

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