
Las Leliq tienen como contrapartida 1,2 billones de pesos que los depositantes en plazo fijo (mayormente) pusieron en manos de los bancos, y estos a su vez compraron esos bonos del Central, en lo que se suele llamar un proceso de esterilización de dinero.
En el corto plazo, la medida puede ser efectiva en contener la inflación porque quita el circulante del mercado; en el largo plazo es peligroso, porque si los ahorristas en el sistema bancario se niegan a renovar sus depósitos, las entidades deben devolver el dinero, lo cual les impide renovar las Leliqs, obligando al Banco Central a monetizarlas. Un proceso semejante se observó en el desarme de Lebacs con una escalada inflacionaria importante, la que sólo se detuvo por la creación de Leliqs.
Si tal como ha sugerido el entorno del candidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, el Banco Central se dispusiera a reducir la tasa de interés a modo de shock, los depositantes ya no tendrían incentivos para mantener su dinero en depósitos a plazo fijo y la autoridad monetaria debería monetizar 1.2 billones de pesos.
La gran pregunta es qué harían los depositantes al recibir ese dinero. Si fueran por el dólar como medio de ahorro, su incremento de demanda alteraría fuertemente el precio. El equipo económico podría intensificar aun más el actual cepo e impedir con restricciones que la gente pueda comprar dólares. En tal caso, los actuales depositantes verán restringidas sus posibilidades, pero puede suponerse que accederán a la compra de divisas en el mercado informal, alternando la brecha entre el dólar oficial y el blue. También habrá personas que incrementen su consumo, o destinen el dinero al mercado inmobiliario, al turismo, o a reformar su casa.
Lo cierto es que canalizar ese dinero al mercado alterará fuertemente los precios, lo que hará que los tenedores de pesos, vean su dinero derretirse en sus manos, lo que tendrá un efecto contundente y a la baja de la demanda de pesos. Ese puede ser un causante de un proceso hiperinflacionario que resultará difícil detener.
La alternativa es la del gradualismo, que es lo que viene intentando con poco éxito el Banco Central, manteniendo la tasa de interés nominal en un valor superior a la tasa de inflación anual esperada.
El Presidente del actual Banco Central explica: “la tasa de interés real debe ser positiva para fomentar el ahorro en pesos”. El problema de esta política es que mantiene la actividad económica estancada o en recesión, pues no hay crédito para desarrollar proyectos de inversión. Requiere de paciencia de parte del gobierno y de la gente, credibilidad y en la difícil transición ir corrigiendo problemas estructurales que de mínima necesitan acompañarse con las ya urgentes reformas previsional, laboral e impositiva. No avanzar en estas reformas reduce la credibilidad en el horizonte temporal, lo que a su turno incrementa riesgos, reduce aun más la actividad y complica el éxito de la medida.
Lo cierto es que las Leliq tienen que ser resueltas, y sea con una medida de shock o gradualismo, no se podrán eludir sus costos.
Adrián Ravier, doctor en Economía por la URJC de Madrid y profesor de Economía en UNLPam, ESEADE, UFM, OMMA y SMC
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