Cuando, a fines de mayo del año pasado, nos largamos a la aventura de rescatar el espíritu de un partido desmoralizado, dijimos que no se trataba de un proyecto personal sino partidario y nacional. Lo primero, porque el anhelo vehemente era el resurgimiento colorado y batllista, expresión histórica de republicanismo más vigente que nunca; lo segundo, porque la oposición debía ir construyendo la idea de un gobierno de coalición como alternativa a la hoy desfalleciente mayoría frentista.

Hoy, pasadas estas elecciones internas en Uruguay, podemos decir que ambos objetivos se han ido alcanzando. El Partido Colorado hizo una gran elección y sus 180 mil votos superan ampliamente los de la interna anterior. Hemos sido la primera fuerza en dos departamentos (Rivera y Salto), y la segunda en Tacuarembó, Durazno, Soriano, Flores y Lavalleja. Esto habla de un renovado vigor, que nos hace decisivos para el cambio y abre un horizonte de esperanza para octubre.

Ernesto Talvi ha obtenido la mayoría, con una propuesta de renovación. Siempre hemos sido partidarios de esa actitud como conducta permanente. "Renovarse es vivir", dijo José E. Rodó. Fuimos partícipes de varios momentos renovadores del Partido y si ahora salimos a la lucha electoral, fue movidos por la angustiosa necesidad de reconstruir su fibra. Felizmente, Batllistas ha logrado reunir viejos dirigentes, pero también muchos jóvenes, algunos ya con experiencia y otros que hacen sus primeras armas. Lo fundamental es que ellos representan al espíritu y las ideas de un partido "racionalista y avanzado", reformista siempre, republicano y laico, liberal y humanista, progresista en lo económico y solidario en lo social. Es ese el patrimonio que debemos cuidar, para que, como la metáfora bíblica, el vino nuevo llene los viejos odres. Los medios deben ser necesariamente otros, pero los principios los de siempre. De eso seremos celosos custodios.

Ese espíritu predominó en la noche del domingo 30 en la Casa del Partido Colorado, cuando con el secretario general Guido Machado y los doctores José Amorín y Pedro Bordaberry, esperamos en la puerta la llegada de nuestro candidato presidencial. Luego, en el estrado, todos ofrecimos nuestro esfuerzo al ganador de la noche, quien se expresó con hidalguía, reconociendo el esfuerzo de quienes estuvimos luchando a brazo partido para que el resultado fuera el esperado. Especialmente, hizo una referencia elogiosa a nuestra "patriada", lo cual coincide con el sentimiento personal de que, sin esa campaña, hoy no estaríamos mirando el futuro con renovada esperanza.

En cuanto al resultado, está claro que la elección se había emparejado, pero que a última hora tuvo un ingrediente nuevo, que hoy reconocen todos los analistas: la irrupción de Cabildo Abierto desplazó un importante contingente de votantes de nuestra candidatura. Prueba de ello es que superó al Partido Colorado en Artigas y Cerro Largo y al Frente Amplio en Rivera, donde ya se advertía un crecimiento de esa opción.

Ahora hay que prepararse para lo que viene. Lo primero será esperar las decisiones de nuestro candidato, que anhelamos nos lleven a soluciones que ensanchen el espectro partidario, abran espacio a todas sus tendencias y permitan una gran elección. En la votación de Talvi, según él mismo, hay un 60% de ciudadanos que nunca votaron al Partido Colorado, lo que es muy importante, como también lo es que el resto representamos a votantes colorados y batllistas típicos. Son electorados bastante diferentes, lo que enriquece al Partido, pero le ponen en el desafío de construir un espacio fértil para todos.

En lo que hace a Batllistas, podemos celebrar que terminamos con aquel derrotismo que parecía condenarnos. También, que poseemos una presencia en todo el país, indudable, base de una futura gran bancada parlamentaria. Para ese objetivo tenemos que prepararnos desde ya, con ánimo levantado y la alegría de haber sido contribuyentes fundamentales del crecimiento del partidario. La misión ahora es seguir sirviendo a nuestras ideas y aportar a un proceso de renovación que debe ser afirmativo hacia el futuro y leal a un pasado que es orgulloso patrimonio colectivo.

En lo personal, reiteramos nuestro compromiso de esfuerzo, alentados por la fuerza moral que nos da haber cumplido cabalmente con nuestros deberes para con el Partido y el país. Al mismo tiempo, nos sentimos gratamente obligados con quienes acompañaron este esfuerzo con verdadera devoción. Ninguna palabra puede expresar cabalmente el mérito enorme de esos colorados y batllistas que han mantenido viva la llama partidaria y nos permitieron cruzar el desierto del desánimo para llegar al entusiasmo de hoy. Los jóvenes que hicieron su primera experiencia pueden hoy sentirse algo decepcionados, razón por la cual a ellos les decimos que somos todos triunfadores, que el esfuerzo de Batllistas ha sido el corazón del resurgimiento colorado y que ahora nos desafía una nueva meta: de aquí a octubre contribuir al triunfo colorado.

¡Gracias a todos los colorados y batllistas! Digamos, junto a Baltasar, "¡Arriba corazones!" y salgamos una vez más a la lucha cívica, con el pendón de libertad y justicia que enarbolamos desde hace 183 años.