María Eugenia Vidal, al frente. Mauricio Macri mira de costado (Foto: NA)
María Eugenia Vidal, al frente. Mauricio Macri mira de costado (Foto: NA)

Mauricio Macri y María Eugenia Vidal volvieron a mostrarse juntos y en plena sintonía. La excusa fue la inauguración de talleres ferroviarios en la ciudad platense de Tolosa. Quizá sea una señal para archivar los rumores que posicionan a la gobernadora bonaerense como una candidata presidencial más potente en el actual contexto de crisis económica.

Vidal sigue siendo la dirigente política mejor posicionada a escala nacional y su figura sigue atrapando el sueño de quienes la imaginan como una segura vencedora en las elecciones presidenciales ante Cristina Kirchner, si es que la ex mandataria confirma su postulación. Macri, en cambio, tiene cuestionada su reelección de acuerdo a las encuestas que trascendieron de consultoras vinculadas al Gobierno y también al peronismo en sus distintas versiones.

Sin embargo, ambos mantienen su vínculo intacto. Es más, hasta es nítidamente observable que es todavía más sólido, porque el Presidente jamás puso en duda la lealtad de la gobernadora de Buenos Aires y ella transmite la convicción de que no tomará ninguna decisión que deje mal parado a su jefe político, a quien admira por su valentía para encarar los caminos más difíciles y su capacidad para no perder la calma aún en los tiempos más turbulentos.

Vidal suele comentar entre sus más cercanos que Macri fue su respaldo hasta en momentos en que otros dirigentes del espacio quisieron limar su autoridad. "Siempre laudó a mi favor cuando me cuestionaron", suele decir. Cuando era jefe de Gobierno porteño, Macri solía calificarla como "la mejor ministra" del gabinete. Todo de manera pública. Y no dudó de llevarla en la fórmula en su segundo mandato local, para que su figura despegue y se posicione en el escenario mediático.

Macri valora de Vidal su capacidad para ponerse metas de largo plazo en la gestión y en la política, y su talento para hacerse respetar en un mundo machista, sin jugar un papel de víctima ni masculinizarse. Sabe que ella tiene una capacidad para la escucha de la que él en general carece, que le hace visualizar las necesidades del otro, y no vive como una afrenta sentarse a negociar aún con quienes no simpatiza. Pero más que nada, le impacta su estabilidad emocional a prueba de los más complejos desafíos, donde él se ve espejado, aunque en clave femenina.

"María Eugenia no piensa que tiene un futuro sin Macri, ni Mauricio cree que tenga que aplastar a Vidal para ir para asegurarse la reelección. El que piensa algo así no los conoce ni entiende a Cambiemos", aseguró a Infobae un amigo de ambos. "Cuando ella está perdida con algo, lo primero que hace es llamarlo. Lo mismo hace él. Parece insólito en política", graficó la misma fuente.

Mauricio Macri. El Gobierno ya piensa en dejar atrás los rumores del mencionado “Plan V” (Christian Heit)
Mauricio Macri. El Gobierno ya piensa en dejar atrás los rumores del mencionado “Plan V” (Christian Heit)

En efecto, el buen vínculo entre un presidente y un gobernador bonaerense no es habitual en la historia argentina. Por el contrario, hay contados casos de enfrentamientos que se hicieron evidentes en público, como fue el caso de Juan Domingo Perón, cuando anuló a Domingo Mercante, o el de Néstor Kirchner, cuando se peleó primero con Felipe Solá y más tarde con Daniel Scioli, una tensión que continuó con Cristina Kirchner.

Ese conflicto es considerado estructural en términos históricos, debido al peso específico que los presidentes y gobernadores bonaerenses representan institucionalmente. En general, los jefes del Ejecutivo nacional mantuvieron mejor relación con las provincias chicas, que a través del vínculo con el presidente equilibraron el peso específico frente a la poderosa provincia de Buenos Aires.

Una excepción fue durante el gobierno de Raúl Alfonsín, que tuvo de gobernador a Alejandro Armendariz quien, como Vidal, no pensó que podría ganarle al peronismo. Al leal primer gobernador bonaerense del regreso de la democracia le tocó bailar con la difícil situación macroeconómica y, en 1987, ganó el peronista Antonio Cafiero, que durante dos años fue gobernador con la presidencia de Alfonsín (hasta la reforma constitucional de 1994 la Presidencia de la Nación duraba 6 años) y actuó con igual lealtad democrática.

Hoy, Macri y Vidal, inauguraron los talleres ferroviarios en Tolosa, creado en 1885 y cerrado en el 2001, durante la crisis. Es un proyecto de renovación integral financiado por el BID de 500 millones de dólares, que espera generar 1220 puestos de trabajo.

Macri y Vidal en la inauguración de los talleres ferroviarios de Tolosa
Macri y Vidal en la inauguración de los talleres ferroviarios de Tolosa

Solo con la obra donde Nación invirtió 900 millones de pesos sobre 9000 metros cuadrados de un nuevo galpón, montaje de una nueva estructura y nuevos tramos de vías de acceso al depósito, se generaron ya 400 empleos.

El Presidente no ocultó su satisfacción por lo que vio en el recorrido y le agradeció al ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, a la secretaria Manuela López Menéndez, al presidente de Ferrocarriles Argentinos, Marcelo Orfila. Y, por supuesto, le agradeció a la Gobernadora, por la sintonía especial en estos tiempos turbulentos, lo que no asombra a quienes los conocen, pero que tiene pocos antecedentes en la historia.

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