Mendigos de salud

Mariana Lestelle

Es simplemente triste pensar el concepto de "mendigar salud" cuando el acceso a la salud es un derecho humano universal avalado por nuestra Constitución. Es trágico que el sistema de salud, público, privado y de obras sociales esté agónico, con una agonía prolongada, casi encarnizada, me atrevería a decir, porque se sostiene en el tiempo, más allá de los gobiernos, haciendo padecer al paciente.

Vergüenza me da contarles que ante un diagnóstico presuntivo de diabetes, Ioma (por nombrar una) no autoriza el análisis de glucemia. Tristeza me da que pacientes diagnosticados con cáncer tienen que peregrinar con mucha falta de empatía, para conseguir estudios, para conseguir medicamentos.

Se mendiga salud por las redes sociales, la única forma de hacer visible las necesidades de tanta gente enferma, a las que cotidianamente se les vulneran sus derechos. Postergación de vacunas, falta de medicamentos. Y sigue siendo injusto, porque solo se visibilizan los casos que hacemos públicos, la punta del iceberg.

Y los mendigos de salud no son solo los pacientes. Somos también los médicos, los enfermeros, los camilleros y todos los que conformamos el equipo de salud, que tenemos que ejercerla mendigando, porque hay muchos títulos políticos en salud y pocas acciones prácticas, y las que hay son insuficientes.

Se me parte el alma como médico. Estoy limitada en los diagnósticos y en los tratamientos. Como a tantos colegas, que nos vemos impotentes ante la desidia y nos sentimos injustos cuando las reacciones políticas para darle soluciones a un paciente deben pasar porque llegue a los medios de comunicación, y ahí algún que otro político reacciona, no porque le importe el padecimiento, sino porque usa la salud del otro en su propio beneficio.

La salud es un derecho. Hoy yo les mendigo salud a los que se tienen que ocupar de que este derecho se cumpla.

La autora es médica.

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