La caída de los activos financieros locales no logra tomar descanso. A la debacle del precio de los bonos soberanos, con tasas que en algunos casos se han triplicado en menos de un año, como por ejemplo la del Bonar 2024, que ha pasado de una TIR del 3,8% en octubre del 2017 para ubicarse por estos días en torno al 11,5%, obviamente debemos sumarle un mercado de acciones muy castigado, que en lo que va del presente año 2018 pierde un 48% en términos de dólares. Esa pérdida se extiende al 52% si tomamos como referencia los máximos históricos conseguidos hacia finales del mes de enero.

Claramente la debilidad que viene arrastrando el mercado en lo que va del año habla de la incertidumbre y la desconfianza existentes por parte de los inversores respecto al futuro económico y político para el país. Como es habitual, caídas de estas características siempre traen consigo un sin número de rumores y especulaciones, de los cuales muchos se hacen eco y a partir de ello comienzan a improvisar escenarios tentativos de caos, que si bien siempre se encuentran dentro de las probabilidades de ocurrencia, en la mayoría de las veces no se terminan materializando.

Por lo comentado, creemos que no es prudente hacer demasiadas conjeturas, porque, como la palabra lo indica, estas surgen de supuestos y estos terminan siendo siempre muy subjetivos. Por ello, nuestra atención se centrará en el mercado y principalmente en el comportamiento de los precios, ya que entendemos que no serán las noticias y los rumores actuales los que motivarán a los participantes a colocarse del lado comprado o vendedor, sino básicamente serán las expectativas de estos respecto al impacto de los sucesos lo que terminará afectando el futuro de los activos financieros locales.

La baja que acumula la Bolsa argentina en términos de dólares es realmente importante, no solo por su magnitud sino también por su velocidad. El índice Merval ha pasado de máximos históricos de 1830 dólares hacia finales del mes de enero para ubicarse los últimos días en torno a los 860-850 dólares de índice. Si tomamos referencia y partimos del piso crítico conseguido por el mercado en el año 2002 con la crisis económica y financiera Argentina, solo en dos oportunidades la Bolsa argentina ha tenido bajas mayores a la actual. La primera fue entre el año 2007 y el año 2008, donde la caída del índice Merval en dólares alcanzó el 69 por ciento. La siguiente baja de magnitud se dio entre los años 2011-2012, la cual fue del 65% y se inicia también con un contexto externo complicado, principalmente del mercado europeo, pero que posteriormente se termina acentuando cuando se establece el cepo cambiario a nivel local.

Lo interesante de destacar actualmente es que la baja iniciada en enero último ya acumula una magnitud del 52% en términos de dólares. Sin embargo, en esta oportunidad se materializa con un mundo conflictivo pero que aún no bajó. Es decir, si bien es correcto que el mercado emergente es uno de los mercados más golpeados en los últimos años y la baja del precio de los commodities terminó potenciando la debilidad de estos, aún nos encontramos con una Bolsa estadounidense y europea cercana a sus máximos históricos y ello es lo que nos pone en alerta.

La pregunta es concreta: ¿Qué posibilidades tiene de recuperación el mercado local si, por ejemplo, la bolsa estadounidense y de las principales bolsas referentes de Europa, como lo son Alemania e Inglaterra, terminan habilitando una corrección parcial mayor a las ganancias acumuladas en los últimos años?

Lo concreto es que al encontrarnos en un mercado donde la confianza está ya golpeada, las chances de recuperación en los precios no solo estarán dependiendo de factores locales concretos, sino que, al mismo tiempo, será necesario tener un contexto propicio al riesgo; difícilmente esta condición pueda darse si es que las principales Bolsas del mundo comienzan un proceso de recorte parcial mayor a las fuertes ganancias acumuladas en los últimos años.

En este sentido, creemos que, a pesar de que la baja de la Bolsa argentina ha sido acelerada e importante en cuanto su magnitud, lo que invita a pensar en una recuperación técnica próxima, creemos que habrá que ser muy cauto en la toma de decisión. Además, saber que, por ejemplo, si la baja actual igualara la magnitud de las crisis de los años 2007-2008 o bien de los año 2011-2013, entonces aún habrá margen para que la debilidad el mercado local continúe, al menos en términos de Bolsa. Y que el índice Merval en dólares, que hasta el momento alcanzó instancias de 860-850 dólares, podría profundizarse hacia objetivos de 700-550 dólares, área representada por los mínimos de mercado que se alcanzaran entre septiembre del año 2015 y comienzos del año 2016, justo en momento que asumía Mauricio Macri como presidente, lo que implicaría borrar en su totalidad la bursátil obtenida en la era Macri.

Lo mencionado arriba no es un dato menor, ya que, en caso de darse este escenario, estamos hablando de una baja adicional del mercado bursátil en dólares cercana al 20%-30% desde los niveles actuales y, dado el ruido de rumores y escenarios de crisis que actualmente se plantean, ¿cuál creen que pueda ser el humor de los inversores si incluso este escenario técnico de profundización en la caída de la bolsa se termina materializando?

Actualmente solo un movimiento de recuperación inmediata del índice Merval por encima de la zona de 1000-1100 dólares estará cancelando este escenario de baja mayor sugerido e indicaría las chances de que estemos en presencia de un proceso de recuperación mayor, trayendo algo de calma al mercado.