El fascismo como ideología y acción siempre adoptó distintos rostros. Se manifiesta con la violencia xenófoba, con reivindicaciones de un pasado de extremo nacionalismo y de odio al extranjero. Los fundadores de la Unión Europea, cuyo himno es el Canto a la Alegría, el tramo final de la novena sinfonía de Beethoven, basado en un poema de Friedrich Schiller, creyeron que con la buena voluntad, la ayuda mutua, la estrecha amistad y los negocios estupendos se mantendría la paz en Europa, se olvidarían las guerras tan frecuentes como trágicas del pasado.
Pero de la creencia a la realidad hay un largo trecho. Es decisivo cómo ha impactado la gran crisis económica y financiera del 2007-2008 para observar cómo el nacionalismo extremo y la intolerancia ganaron el Viejo Continente.
Las grandes crisis económicas son causantes de delirios en masa, del miedo al extraño, de caza de brujas, de ruptura de acuerdos y lealtades. El Brexit británico no muestra una movida fascista, pero sin duda es una ruptura histórica entre la isla y tierra firme que fractura el entendimiento europeo. Se llevó a cabo por la fatiga de las exigencias de Bruselas y de su burocracia, pero ese movimiento en falso del gobierno conservador inglés está llevando a una huida presurosa de inversiones, de centrales financieras y de extranjeros que habían logrado mantener a Londres como el centro palpitante de las grandes decisiones económicas mundiales. Gran Bretaña pagará caro la movida, algo que los que la pregonaban no calcularon.
Frente a los montos, hay opiniones diversas y arrepentimientos que pueden llevar al Brexit a un punto muerto, a una situación de laxitud, hasta olvidarlo.
En la visita del primer ministro israelí de extrema derecha Benjamin Netanyahu a Francia, el propio Emmanuel Macron reconoció la culpa francesa en la primera mitad de la década del 40 del siglo pasado en la captura y el envío de los judíos a los campos de concentración. Macron aseguró que fue el régimen de Vichy, a cargo de la nación ocupada, el que tomó la iniciativa, antes de que lo pidiera el invasor nazi. El mismo Macron ha reconocido que el antisemitismo ha vuelto, está reinstalado a partir del odio y el pánico (funcionan al mismo tiempo) por la desocupación y la crisis económica. Y si lo dice, tendrá sus motivos. En las últimas elecciones el movimiento nacionalista y fascista de Marine Le Pen obtuvo la suficiente cantidad de votos como para asustar a la democracia francesa.
Netanyahu visitó también Hungría. Lo recibió el premier Viktor Orbán, que lleva en su cargo 18 meses, el mismo que representa la vuelta del nacionalismo húngaro. En el Parlamento, en Budapest, se pasean representantes de un movimiento nazi sin vueltas. Poco antes de la llegada de Netanyahu, las calles de la capital mostraban afiches antisemitas y consignas de persecución a los judíos y a los extranjeros en general. Gran parte de la sociedad israelí y de los judíos de Hungría se había manifestado en contra de la visita de Netanyahu, porque Viktor Orbán habló en un acto con palabras halagadoras de Miklós Horthy, el almirante sin mar, aliado de Hitler, quien administró la nación entre 1920 y 1944. Dirigente que permitió, pese a algunos esporádicos arrepentimientos, la masacre de más de medio millón de judíos húngaros en los campos de la muerte a cargo de los alemanes.
En una ceremonia especialmente preparada, Orbán dio su bienvenida a Netanyahu y señaló que la entrega de los judíos de su país fue un error. Netanyahu agradeció esas palabras. Todo un show, todo un inexplicable tour del israelí.
La xenofobia y la ultraderecha son, en estos momentos, las estrellas del firmamento político italiano, donde, como se sabe, la izquierda se ha esfumado. Con la llegada de más inmigrantes que en 2016, el primer ministro Paolo Gentiloni pidió ayuda a sus socios de la Unión Europea para que absorban a parte de los recién llegados, pero fue como hablar en el vacío. Le devolvieron el silencio como respuesta. Y eso que Gentiloni había afirmado que la situación inmigratoria era "insostenible".
En Bruselas, el embajador italiano ante la Unión Europea explicó sobre los recién llegados: "Han superado el límite de nuestra capacidad". Hubo reuniones con representantes de Alemania y Francia para encontrar una salida, pero quedaron en agua de borrajas.
La población italiana se ha vuelto definitivamente intolerante contra los "negros" y los "musulmanes". Matteo Salvino, líder de la histórica y separatista Liga del Norte, propone echar a todos los que llegaron en el pasado y los que pisan por primera vez la península. Salvino recuerda con afecto al duce Benito Mussolini, sin tapujos y festeja el cumpleaños de Hitler.
El problema se agranda: una nave especial piloteada por fascistas franceses, italianos y alemanes, financiada con aportes millonarios y desconocidos, se propone recorrer las aguas del Mediterráneo, frente a la costa Libia, para frenar los botes con inmigrantes y hacerlos volver. Los tripulantes dicen que quieren frenar a los traficantes, pero en los hechos el propósito de la gente que navega es taponar la salida de los que quieren escapar por Libia hacia el que llaman "paraíso europeo".
Hace algunas semanas el diario La Republicca mostró la existencia de un balneario en las dunas de Chioggia, 52 kilómetros al sur de Venecia, con carteles y afiches nostálgicos del Duce y del fascismo. Los dueños del balneario solicitan que haya limpieza y buen comportamiento, sin extranjeros a la vista.
Al norte, en Alemania, en la región del este que fue comunista por varias décadas, se han llevado a cabo en el último año 68 encuentros de rock que atraen con las letras de las canciones a la ultraderecha germana y europea. Los pueblos donde se realizan han solicitado amparos a los gobiernos regionales, pero sin resultado. Igual se llevaron a cabo. Las autoridades movilizaron a mil agentes de seguridad para separar a los neonazis de los que se quejaban por su presencia. Eso fue todo.
Este fenómeno de exclusión, racismo mezclado con el nacionalismo, también se está reproduciendo en Estados Unidos, donde un grupo de funcionarios ultrarracistas rodea al presidente Donald Trump. En varias ciudades se han juntado representantes de las comunidades negras con las hispanas para bloquear cualquier medida que pueda surgir en su perjuicio. Últimamente hubo varias situaciones límite cuando la policía mató sin criterio ni razón alguna a jóvenes negros. Se trata de la lucha entre nacionalistas blancos norteamericanos contra lo que ellos consideran "minorías" sin los mismos derechos.
Tiempos difíciles. Parecería que en el hemisferio sur se ven estos fenómenos como lejanos y extraños. No es así. La violencia es contagiosa, el nacionalismo extremo también lo es y todo suma para generar más vértigo en el mundo.
Últimas Noticias
Pamela Franco reafirma su amor por Christian Cueva: “Asumiré las consecuencias de mis decisiones”
La cantante de cumbia reveló que recientemente viajó para visitar a su pareja y compartir tiempo juntos pese a los compromisos deportivos del futbolista

Momentos inolvidables de Lollapalooza: el guiño de Tyler, the Creator, el encanto de Chappell Roan y la confesión de Sabrina Carpenter
A lo largo de tres jornadas, la edición 2026 del festival vivió situaciones que quedarán para siempre en la historia y la memoria de los fanáticos

La Aemet anuncia el fin de Samuel y alerta de una nueva borrasca en Canarias que dejará fuertes vientos, granizo y nieve en las cumbres
La previsión marca una semana estable en la península y Baleares, con temperaturas que alcanzarán los 20 grados

Cómo hacer torrijas veganas, una receta sin leche ni huevos para disfrutar del sabor de la Semana Santa
Con leche vegetal y harina de garbanzos conseguiremos una textura y consistencia muy similares a las de la torrija tradicional

Lealtades, presión de rivales y posible contraataque: los tres frentes del CJNG tras la caída de “El Mencho”
El analista David Saucedo advierte que la caída de “El Mencho” abrió diversos escenarios de tensión



