Scioli: sexo, mentiras y video

Daniel Scioli quiso utilizar la televisión para escapar del embrollo sentimental en el que estaba atrapado. Sus justificaciones fueron ridículas y sus consecuencias, dramáticas y lapidarias

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Las imágenes de Whatsapp no mienten. Nada de ropa interior. Ni una hilacha. Ni un hilito de prenda íntima alguna.

El entuerto amoroso que involucró a Daniel Scioli y, al menos, a dos de las mujeres de su íntimo entorno, expuso cuán complejo se ha vuelto en los tiempos que corren distinguir lo cierto de lo falso, la verdad de la mentira.

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Cristina Kirchner tiene razón, no estamos en condiciones de leer que hay detrás de las noticias, muy especialmente cuando en el revoleo por ocultar nos quieren vender gato por liebre.

Mientras su jefa política se desgañitaba frente a los eurodiputados tratando de explicar "la dificultad que todos nosotros (los argentinos) tenemos para comprender la realidad", y la necesidad de dejemos de ser televidentes para ser ciudadanos, su delfín político, Daniel Scioli, utilizaba justamente una pantalla de TV para escapar del embrollo sentimental en el que está atrapado echando mano, una vez más, al ridículo.

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Suponer que estamos en condiciones de creer que la voluptuosa amiga con las que intercambia los chats de la discordia está promocionando por mensajería de texto una línea de ropa interior es tomarnos literalmente por inimputables. No le explicaron los asesores que hay lugares de los que no se vuelve. One way ticket.

La estrategia que lo presentó como un futuro padre tan añoso como conmovido tuvo también un vuelo corto y letal.

No había salido aún del set en el que desplegó su forzada y remanida seducción cuando, demoledora, la madre de su futuro hijo lo destrozaba por otros medios, despachándose con las peores miserias de la intimidad conyugal.

Las "cuestiones de género" con las que Cristina se engolosinó reivindicando en el discurso de Bruselas, revolcadas en el fregadero de trapos sucios de su ex candidato presidencial.

Si todo lo que nos contaron los protagonistas directos del vodevil es cierto, no faltó nada.

Sexo, mentiras y videos. La supuesta infidelidad deschavada vía Twitter es lo de menos.

Detrás de las noticias había más: un embarazo impugnado, la presión para abortar, una futura madre en su primer trimestre cuasi-secuestrada en el silencio e impedida de buscar asistencia médica hasta que se decida qué hacer con eso, y la oficialización unilateral e inconsulta de la paternidad como estrategia desesperada para zafar de un papelón pre electoral. Todo mal.

En el filas "pejotistas" muchos festejan. Entre enojados y contentos. El candidato llamado a primerear derrapó feo.

El "Grupo Esmeralda" sigue el asunto con cautela. No celebran antes de tiempo. Tienen a Scioli como un incombustible

En "La Cámpora" y sus adyacencias por el momento reina el silencio. El tema no gusta pero Cristina todavía no habló y es poco probable que lo haga.

Todavía no hay mediciones de cómo pegan estas cuestiones en el ánimo electoral pero ya propios y extraños están recalculando.

Los más duros son los que se alinean tras la figura de Florencio Randazzo. Para este sector es un tema terminado. El anuncio de que irán a las PASO no se hizo esperar. Tanto su jefe de campaña Alberto Fernández como Abal Medina lo dan como una decisión tomada.

Si como algunos suponen eso termina con arreglo, reconciliación y escarpines en la mesa de Mirtha Legrand, puede que vuelva a hablarse de otras cuestiones también apremiantes que involucran a Scioli, las que no se dirimen en un set de tele sino en Comodoro Py. Será justicia.