Investigan brutal crimen de nicaragüense encontrado decapitado en una finca de piña de Costa Rica

Lo que parecía una jornada habitual de trabajo en Pital de San Carlos terminó en una escena desgarradora cuando un perro de finca guio a su dueño hasta un matorral entre los cultivos de piña

La plantación de piña en Calle Calvito, Pital de San Carlos, donde la mañana del martes fue hallado el cuerpo decapitado de la víctima (Cortesía: Acción 10).
La plantación de piña en Calle Calvito, Pital de San Carlos, donde la mañana del martes fue hallado el cuerpo decapitado de la víctima (Cortesía: Acción 10).
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El silencio matutino en el sector de La Trinchera, en Pital de San Carlos, se rompió de forma intempestiva con el insistente e incesante ladrido de un perro.

Era la mañana del martes 29 de septiembre cuando la tranquilidad rural de la provincia de Alajuela, Costa Rica, se transformó en el escenario de una desgarradora escena del crimen.

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El animal, inquieto, guio a su dueño a través de un tramo de matorrales dentro de una plantación de piña ubicada en Calle Calvito, conduciéndolo directamente hacia un descubrimiento sangriento. El propietario de la finca, Fredy Campos, recorría el terreno acompañado por su mascota mientras realizaba sus labores habituales en la finca familiar.

Al percatarse del comportamiento anómalo del canino, decidió seguir sus pasos. A lo lejos, entre la vegetación y los cultivos, divisó la silueta de un hombre tendido en el suelo. En un primer instante, la suposición lógica llevó a pensar que se trataba de alguien que dormía tras una noche de fiesta o exceso de alcohol; sin embargo, al acortar la distancia, la cruda realidad se hizo evidente.

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Las piernas del sujeto presentaban una coloración amoratada y la cabeza yacía desprendida a un lado del tronco, sobre un denso pozo de sangre. Se trataba del cuerpo decapitado de Ezequiel de Jesús Ruiz Rodríguez, un ciudadano nicaragüense de 38 años de edad, conocido en la comunidad bajo el apodo de “Ezequiel Chaparro”.

Escena del hallazgo en el sector de La Trinchera. La zona permaneció bajo estricta custodia de la Fuerza Pública (Cortesía: Acción 10).
Escena del hallazgo en el sector de La Trinchera. La zona permaneció bajo estricta custodia de la Fuerza Pública (Cortesía: Acción 10).

Una llamada de alerta y la intervención policial

Impactado por la escena, Campos no dudó en actuar con rapidez. Llamó de inmediato a otro trabajador de la finca que se encontraba cerca para confirmar la tragedia.

Tras constatar el fallecimiento, el agricultor utilizó el grupo de WhatsApp que comparte con sus hermanos, coherederos de la finca que perteneció a su padre, para realizar una videollamada e informarles de primera mano sobre el hallazgo. Instantes después, se dio el aviso formal a la línea de emergencias 911.

En cuestión de minutos, oficiales de la Fuerza Pública se desplazaron al sector de Las Trincheras para resguardar la escena e iniciar con el acordonamiento del perímetro. En el sitio, junto al cuerpo sin vida de Ruiz Rodríguez, los oficiales encontraron la bicicleta en la que aparentemente se transportaba la víctima, además de otros objetos personales que quedaron dispersos en la maleza.

El cuerpo de un nicaragüense de 38 años, identificado como Ezequiel de Jesús Ruíz Rodríguez, fue encontrado decapitado en una plantación de piña en Pital de San Carlos, Costa Rica. Las autoridades investigan si el crimen está relacionado con su actividad como prestamista.

Posteriormente, agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) asumieron la custodia de la escena para realizar el levantamiento del cadáver, la recolección de indicios biológicos y materiales, y el inicio formal de las pesquisas que permitan esclarecer las circunstancias que rodearon este atroz homicidio.

Hipótesis, luto y repatriación

Ezequiel Rodríguez era oriundo del municipio de Mateare, en el departamento de Managua, Nicaragua. En el sector costarricense donde residía, se dedicaba a la prestación de dinero, una actividad económica informadora que se ha convertido en el eje central de las investigaciones preliminares de las autoridades.

Los agentes judiciales analizan si el móvil del crimen responde presuntamente a un ajuste de cuentas, una venganza o algún conflicto derivado de los cobros y deudas vinculados a su labor cotidiana.

Pese a las primeras líneas de investigación centradas en su entorno laboral, hasta el momento las autoridades desconocen quiénes son los autores materiales del homicidio y cuáles fueron los motivos exactos que desencadenaron la decapitación. Las diligencias continúan abiertas a la espera de recabar pistas clave sobre los responsables.

Sus allegados realizan las gestiones correspondientes ante las autoridades costarricenses para lograr la repatriación de sus restos mortales hacia Nicaragua, con el propósito de darle cristiana sepultura en Mateare.

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