Tiempos antes que costos: el comercio exterior que aprendió a vivir con el plan B

Juan Manuel Sánchez Fin, jefe de comex en una pyme importadora de equipos de diagnóstico para automotrices, explica cómo la mesa chica, la IA y la volatilidad global redefinen la importación

Juan Manuel Sánchez Fin
Juan Manuel Sánchez Fin es jefe de comex en una pyme importadora de equipos de diagnóstico para automotrices (Foto: Movant Connection)
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“Uno tal vez puede absorber ese aumento, pero no puede absorber que el flete se retrase 30 días más”. Con esa certeza, Juan Manuel repasa cómo se planifica una importación cuando una guerra o un tifón pueden desarmarlo todo, qué cambió en la normativa argentina, qué les cuesta entender todavía a los proveedores asiáticos y qué habilidades va a necesitar quien llega a la profesión.

¿Cómo cambió la profesión de comercio exterior en los últimos años?

Cambió un montón, te diría que en los últimos diez años. Antes era muy administrativa y no estaba tan ligada al sector de compras: había siempre alguien de compras, alguien de comercio exterior y alguien de ventas, cada uno por su lado.

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Hoy existe la facilidad de estar todos un poco en la mesa chica y coordinar qué se compra, cuándo y dónde, cómo se liga todo eso con la logística y cuánto va a demorar en llegar. Con eso se puede balancear el flujo de caja.

¿Qué novedades en las reglas argentinas fueron los más trascendentes?

Fueron drásticos. En los últimos diez años la normativa bancaria le daba mucha más preponderancia a cómo pagar, cuánto pagar y cómo girar el efectivo, y había que conciliar esos pagos con alguien al otro lado del mundo que no entiende que le vas a pagar a 30, 60 o 90 días. Hoy eso cambió para bien. Le falta un poco, pero estamos en buen camino.

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También cambió mucho la reglamentación, sobre todo con los reglamentos técnicos. No diría que están más laxos, pero sí que son mucho más sencillos de llevar: al quitarle a la Aduana el poder de control y hacerlo con un organismo externo, todo es mucho más fácil.

¿Se puede planificar en un contexto así? ¿Qué están priorizando las empresas?

Es muy difícil. Uno orienta el negocio a eso, pero tenés que estar preparado para saltar por la borda, porque los cambios son drásticos. Cualquier operativo de comercio exterior hoy puede virar 180 grados, y hay que tener un plan B y un plan C. Creo que en Argentina estamos mucho más preparados para eso que el resto del mundo.

De repente tenés la guerra de Ucrania, el cierre del estrecho de Ormuz o una serie de tifones en China, no hay más barcos y toda tu planificación se cae. Por eso, cuando se manejan productos que van desde una llave de tubo chiquitita hasta un elevador de autos, la red de contactos es lo más importante para tener alternativas.

Comercio Exterior
"El comercio exterior rotó: no es más una oficina cerrada ni ir al puerto, es estar en contacto constante con compras y con gerencia, planificar", sostiene Juan Manuel (Foto: Shutterstock)

Lo que se está priorizando, por lo menos entre los colegas con los que hablo, son los tiempos más que los costos. Podés pasar de un flete que un día vale 3.000 dólares a uno que vale 9.000, y creo que la incidencia del flete ronda el 17% del precio final de un producto que se vende en Argentina.

Uno tal vez puede absorber ese aumento, pero no puede absorber que el flete se retrase 30 días más. Entonces el gran problema es planificar para que no ocurra un quiebre de stock y estar siempre un paso adelante de las alertas.

¿Qué lugar ocupa la inteligencia artificial en el trabajo diario del área?

Fue un cambio de paradigma para todos. Yo terminé la carrera de desarrollador por hobby y la uso a diario, y cada integrante del equipo tiene a su alcance una IA paga. Antes era muy engorroso tomar las últimas 15 importaciones y armar un panel de control con los KPIs; hoy le doy las carpetas de documentación con un contexto armado y analizo tiempos, costos y qué empresa de logística cumplió.

Y va a ser un cambio rotundo en la logística. Falta integrarla al abastecimiento y al control de la supply chain, para que se adelante un paso y diga: en base a los datos pasados, estimo que vas a necesitar stock para tal fecha, y ya te estoy planificando una compra y la agenda de un buque. Hoy la limitación somos nosotros: es un cambio cultural.

¿Cómo evolucionó la relación con los proveedores asiáticos?

Cambió un montón. Este año llegó una oleada de proveedores que querían conocer a sus clientes: saber quiénes son, dónde están realmente, qué compran y cómo lo venden. Cuatro se quedaron un par de días e incluso recorrieron una exposición muy grande y quedaron asombrados del potencial de crecimiento del mercado argentino.

Pero la diferencia cultural es abismal y todavía no terminan de entender cómo se maneja Argentina. Les cuesta mucho confiar, les cuesta horrores entender la normativa bancaria y la de seguridad eléctrica. Es como que piensan: si le vendo a Estados Unidos y a Europa, ¿cómo no le voy a poder vender a vos?

¿Qué habilidades necesita un joven que quiere desarrollarse en logística y comercio exterior?

Una base técnica siempre tiene que estar, pero una vez lograda son fundamentales las habilidades blandas. El comercio exterior rotó: no es más una oficina cerrada ni ir al puerto, es estar en contacto constante con compras y con gerencia, planificar. Para eso tenés que llevarte bien con las personas y trabajar en equipo. La parte técnica se aprende estudiando; la otra hay que desarrollarla.

¿Cómo le explicarías la importancia de la logística a alguien que nunca pensó en el tema?

Pensá en tu casa, en tu día a día: qué cosas se fabrican en el país y cuáles no, y de las que se fabrican acá, cuáles están a más de diez cuadras de tu casa. Yo compro a las diez de la noche y lo tengo en casa. Atrás de eso hay todo un mundo de gente rompiéndose la cabeza para que un paquete llegue desde la otra punta del mundo hasta tu puerta.

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