
El debate sobre la inteligencia artificial en la cadena de suministro y las operaciones ha dado un giro radical. La cuestión ya no es si la IA tiene cabida en la empresa, sino si su organización puede demostrar un retorno de la inversión cuantificable. Y para la mayoría de las empresas, la respuesta sincera es: todavía no. A pesar de los niveles récord de inversión, la brecha entre las ambiciones en materia de IA y la realidad operativa sigue ampliándose.
Según una consultora internacional especializada en tecnología, el 72% de las organizaciones de la cadena de suministro han implementado IA generativa, pero la mayoría está obteniendo resultados mediocres tanto en productividad como en retorno de la inversión. Un dato aún más revelador es que solo el 23% de los líderes de la cadena de suministro cuentan con una estrategia formal de IA. El resto la implementa proyecto por proyecto, un enfoque que, según advierte el informe, genera arquitecturas fragmentadas que dificultan la escalabilidad y prolongan los plazos de recuperación de la inversión.
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La brecha entre el gasto en IA y la creación de valor en IA no es un problema tecnológico. Es un problema de ejecución, y es precisamente el tipo de problema que los líderes de la cadena de suministro y las operaciones están en posición de resolver.
La trampa del piloto: por qué se estancan la mayoría de los casos de uso de la IA
En todos los sectores se observa un patrón común. Las empresas implementan proyectos piloto de IA en áreas como la previsión, la optimización de inventarios o la planificación logística. Los primeros resultados son prometedores a nivel de tareas individuales. Sin embargo, escalar estos proyectos piloto a una capacidad empresarial integral, el paso que realmente impulsa el impacto en el EBITDA, resulta mucho más difícil de lo esperado. La causa principal es estructural: la mayoría de las organizaciones están integrando la IA en sistemas heredados que nunca fueron diseñados para la toma de decisiones en tiempo real.
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La investigación confirma esta discrepancia: si bien las herramientas GenAI ahorran a los trabajadores de la cadena de suministro que trabajan en oficinas aproximadamente cuatro horas semanales de forma individual, esas ganancias se reducen a tan solo 1,5 horas a nivel de equipo, sin ninguna correlación con una mejora en la calidad de la producción.
La lección es clara. La IA no falla por la insuficiencia de los modelos, sino porque la infraestructura operativa, gobernanza de datos, estandarización de procesos y alineación interfuncional, no se ha diseñado para respaldarla. Esta es una distinción crucial para los ejecutivos que evalúan su próxima inversión en IA. La tecnología está lo suficientemente madura; la cuestión es si la organización está preparada para integrarla.
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Las empresas que se estancan en la fase piloto comparten un perfil común: invierten en soluciones puntuales sin antes definir una arquitectura de datos unificada ni redefinir los derechos de decisión que la IA pretende potenciar. El resultado son focos aislados de automatización que nunca se integran en el ecosistema general de planificación y ejecución.

Donde la IA está proporcionando un verdadero impulso operativo
A pesar de las dificultades, las empresas que abordan la IA como una capacidad operativa en lugar de un experimento tecnológico están obteniendo un valor significativo. Los datos señalan tres áreas donde los beneficios son más tangibles:
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Previsión de la demanda y optimización del inventario. La previsión de la demanda es el caso de uso de IA más consolidado en la cadena de suministro, con tasas de adopción que alcanzan el 87% entre las organizaciones líderes. Las empresas que integran el aprendizaje automático en sus procesos de planificación de ventas y operaciones (S&OP) están experimentando mejoras en la precisión de las previsiones de entre el 20% y el 40%, lo que se traduce directamente en una mayor liberación de capital circulante, una reducción de los costes de almacenamiento y una mejora de los niveles de servicio. El relevamiento analizado predice que el 70% de las grandes organizaciones adoptarán la previsión basada en IA para 2030, pero las empresas líderes que están obteniendo ventaja lo están haciendo ahora.
Gestión de compras y proveedores. El análisis de gastos y la evaluación de riesgos de proveedores mediante IA permiten a los equipos de compras identificar oportunidades de ahorro que la gestión de categorías tradicional no detecta. De acuerdo con los datos, las organizaciones de la cadena de suministro de alto rendimiento invierten en IA para optimizar sus procesos a un ritmo que duplica con creces el de sus competidores de bajo rendimiento. Estos líderes utilizan la toma de decisiones basada en IA para generar nuevas fuentes de valor en la colaboración con proveedores, la estrategia de categorías y la gestión de contratos.
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Visibilidad en tiempo real y respuesta ante interrupciones. Las torres de control impulsadas por IA están reemplazando los paneles estáticos con sistemas predictivos y autocorrectivos que redirigen automáticamente los envíos o reasignan el inventario en el momento en que se detecta una señal de interrupción. Especialistas en IA informan que los sistemas con agentes representaron el 17% del valor total de la IA en 2025, y se proyecta que alcancen el 29% para 2028. Sin embargo, los datos relevados por la consultora señalan que el 23% de los proyectos de torres de control de IA se estancaron en 2025 debido a la falta de alineación interfuncional, lo que refuerza la idea de que la tecnología funciona cuando la base organizacional la respalda.
La brecha de ejecución: ¿Qué diferencia a los ganadores del resto?
El patrón entre las empresas que escalan con éxito la IA en las operaciones de la cadena de suministro es notablemente consistente. Hacen tres cosas de manera diferente.
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En primer lugar, estandarizan antes de automatizar. Diversos estudios demuestran que la gran mayoría de las iniciativas de IA tienen dificultades para generar un retorno de la inversión (ROI) sostenido debido a la fragmentación de datos, los sistemas aislados y los flujos de trabajo no documentados. Las organizaciones exitosas invierten en gobernanza de datos y armonización de procesos antes de implementar la IA, sentando así las bases para que los modelos operen con datos de entrada limpios y consistentes. Otra consultora tecnológica precisa que las empresas con un plan formal de gestión del cambio para la IA tienen 2,7 veces más probabilidades de lograr un ROI en los primeros 12 meses posteriores a la implementación.
En segundo lugar, integran la IA en los flujos de trabajo existentes en lugar de crear sistemas paralelos. Las implementaciones más efectivas complementan la forma en que los planificadores, compradores y operadores ya trabajan. No se trata de reemplazar personas, sino de acortar los ciclos de trabajo, encontrar mejores opciones con mayor rapidez y permitir que los profesionales experimentados se centren en decisiones que requieren un análisis exhaustivo. El trabajo de la consultora especializada predice que el 40% de las aplicaciones empresariales incorporarán agentes de IA específicos para tareas en 2026, frente a menos del 5% en 2025. Sin embargo, las implementaciones autónomas generalizadas sin una integración clara en el flujo de trabajo son las que fracasan.
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En tercer lugar, definen métricas de éxito antes de la implementación y se responsabilizan de ellas. Las organizaciones que consideran la IA como una inversión cuantificable, con objetivos de tiempo de ciclo definidos, ahorros de costos documentados y métricas de impacto que cuentan con la confianza del director financiero, son las que obtienen el respaldo de la alta dirección y escalan más allá de los proyectos piloto. Aquellas que no lo hacen ven cómo se reasignan sus presupuestos. El informe advierte que el 60% de los esfuerzos de adopción digital de la cadena de suministro no lograrán ofrecer el valor prometido para 2028, debido principalmente a la insuficiente inversión en la gestión del cambio.
2026: El año de la rendición de cuentas
El panorama de la IA está entrando en una nueva fase. El número de empresas que implementan proyectos de IA en producción se está acelerando, pero la volatilidad de la cadena de suministro no muestra signos de disminuir. Otros reportes especializados califican la fragmentación geopolítica con un nivel de amenaza del 97% para 2026, mientras que el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos se sitúa en el 93%.
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Esta convergencia crea un momento decisivo para los líderes de operaciones. Las empresas que saldrán fortalecidas serán aquellas que consideren la IA como infraestructura operativa fundamental: integrada en la planificación, las compras y la logística; gestionada con el mismo rigor que los sistemas financieros; y evaluada en función de resultados concretos de pérdidas y ganancias.
Para los responsables de compras y cadena de suministro, en particular, 2026 marcará la diferencia entre las organizaciones que puedan demostrar el retorno de la inversión (ROI) y las que no. Los ejecutivos que demuestren ciclos de producción más rápidos, ahorros de costos documentados y métricas de impacto que confíen en el director financiero (CFO) asegurarán la continuidad de la inversión. Quienes no lo logren verán sus presupuestos reasignados. El tiempo para experimentar sin rendir cuentas ha terminado.
El mercado global de IA en la cadena de suministro ha crecido de 6.500 millones de dólares en 2022 a casi 20.000 millones en 2026, con proyecciones que superan los 70.000 millones para 2030. Sin embargo, la inversión por sí sola no genera valor. Las empresas que invierten tanto en personas, procesos y gestión del cambio como en tecnología superan sistemáticamente a aquellas que priorizan las herramientas.
La pregunta que se plantean todos los directivos es si su inversión en inteligencia artificial se está traduciendo en una ventaja competitiva o si simplemente está siguiendo el ritmo del gasto.
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